sábado, 22 de mayo de 2010

Amnesia para lo que nos conviene.

No recuerdo dónde leí que bienaventurados son los que dan sin recordar y reciben sin olvidar. Ni siquiera sé si estoy citando correctamente, pero el asunto es que el autor desea plasmar lo siguiente: tenemos que aprender a dar sin echarle luego en cara a la gente los favores y, a su vez, tener la humildad para aceptar ayuda de los demás y no pagar mal por bien.

Cuántas veces no hemos hecho favores, pequeños y grandes y luego sentimos que esas personas después no quieren ni dirigirnos la palabra, y más, cuando prestamos dinero. Nos esmeramos en ganarnos el cariño y el respeto de los demás y muchas veces lo que hacen es hablar mal de nosotros a nuestras espaldas.

Como también, quedamos haciendo lo mismo y no somos agradecidos con nuestra familia y amigos. Nuestras madres nos cargaron nueve meses en el vientre y sufrieron dolores espantosos para darnos a luz y, sin embargo, no les damos el lugar que se merecen en nuestros corazones.

El esposo irrespeta a la esposa y viceversa. El hijo(a) no honra a sus padres, como también hay padres y abuelos que abusan de sus hijos. Un mal vecino echa a perder todo lo que parecía una buena vecindad. Un mal compañero de trabajo o estudios malogra los buenos esfuerzos e intenciones del grupo. Y así por el estilo.

Pero, no tiene porqué siempre ser así, ¿verdad?. Sí, podemos cambiar. Podemos ser mejores, solamente tenemos que proponérnoslo y hacer algo diariamente para alcanzar la meta de ser más agradecidos con quienes nos rodean.

lunes, 3 de mayo de 2010

Violencia en Panamá.

La semana pasada, observé con sumo dolor una estadística que se publicó en uno de los periódicos de circulación nacional, en la que aparecían los nombres de personas que fueron asesinadas en el mes de Abril, sus edades y la forma y provincia en que perecieron. Me pareció atroz cuando leí que uno de mis compatriotas murió descuartizado.

Recordé los viejos tiempos en los que un homicidio era noticia en Panamá. La gente se indignaba, pero no había ese ambiente de inseguridad que se vive ahora, incluso en las zonas rurales y semirurales de mi precioso país.

¿Qué fue lo que pasó? ¿No se supone que Panamá es una tacita de oro? ¿Dónde quedan los días en que la opinión pública se conmovía ante un asesinato? ¿Quién tiene la culpa... si es que hay alguien a quien culpar?

Es difícil saber hasta dónde se acaba tu responsabilidad y empieza la mía; pero más que criticar o echarle la culpa a algún sector de la sociedad o a los gobernantes de turno, yo prefiero seguir con mi postura pacifista y exhortar a las personas que me rodean a que sigan conduciéndose con honestidad, generosidad y buenas intenciones. Después de todo, todos los seres humanos somos responsables de dejar un mundo mejor del que encontramos al nacer por medio de nuestras buenas actitudes y actuaciones, procurando agradar a Dios.

Y hay quienes han cometido acciones repugnantes, sin embargo, Dios en su misericordia quiere perdonarles y restaurar sus vidas para que no sigan más esos caminos de perdición, sino que sean modelos de pensamiento y conducta.

Lo que he dicho antes, lo repito ahora: Todos podemos ser mejores.

viernes, 19 de febrero de 2010

Pronto comienzan las clases, ¿estás listo?

Luego de semanas y semanas levantándose en las mañanas un poquito más tarde de lo normal, a los estudiantes de mi país les llegó el momento que rehuían vivir: el fin de las vacaciones correspondientes a la temporada seca del año. El inicio de clases está a la vuelta de la esquina.

El gobierno de Ricardo Martinelli prometió cierta ayuda a los padres de los estudiantes, sin embargo, los gastos que vienen (en transporte, meriendas, materiales que pida la maestra o el profesor y otros) son tremendos, ya que corresponden a nueve largos meses de estudios.

Y, parece mentira, pero el regreso a clases por parte de niños, adolescentes y estudiantes universitarios mueve una gran cantidad de recursos humanos y materiales: los autobuses colegiales y los contratos de taxi, los restaurantes y quioscos, las librerías, zapaterías, almacenes de ropa y sastres, los centros de fotocopiado e Internet y, no podían faltar, los centros populares para corazones solitarios (y, a veces, no tan solitarios).

La educación panameña es gratuita y obligatoria, así que, yo exhorto a los estudiantes que aprovechen muy bien el tiempo, ya que los maravillosos años de la juventud no regresan jamás. Sean obedientes a sus padres y maestros, no se metan en camisas de once varas y prepárense para el futuro sin dejar de gozar sanamente el presente.

A mis colegas, que también aprovechemos bien el tiempo, el dinero y todos los recursos, hagamos bien nuestra labor, como dice en la Biblia, sirviendo no al ojo como los que no conocen a Dios, sino con diligencia como si fuese al Señor al que estuviéramos sirviendo.

A mis autoridades, que sigan ayudando a las clases marginadas y siempre se preocupen por beneficiar al pueblo panameño que le dio el voto de confianza, jamás oprimiéndonos.

Dios te bendiga, pueblo panameño.

sábado, 6 de febrero de 2010

Llorando por Haití.

A casi un mes del terrible terremoto que asoló a la hermana nación de Haití, me puse a pensar que los seres humanos somos ingratos con Dios. En Panamá lo tenemos todo y sin embargo, nos quejamos. Si estamos en medio de un tranque, nos quejamos. Si los vecinos hacen ruido por las noche, más quejas. Si la presión de agua potable disminuye durante los fines de semana, un rosario de quejas. Buscamos el mínimo pretexto para reclamarle a Dios lo miserables que nos sentimos y nos atamos a nosotros mismos pensando negativamente y vertiendo expresiones de derrota acerca de nuestra familia, país y de todo lo que nos rodea. No nos extrañe si transcurre toda una vida y no vemos realizadas nuestras metas personales...

Cada testimonio de quienes vuelven de la zona del desastre es desesperanzador: niños y niñas huérfanos, enfermedades, caos, inseguridad, muerte, dolor. Rescatistas que trabajaron duro solamente para darse cuenta que las personas ya habían fallecido. Amputaciones y otras cirugías sin suficiente anestesia o analgésicos. Pero sobre todo, hambre, mucha hambre e inseguridad en las calles. La noche cae, mejor quédate quieto en tu casa. Y ni así tienes garantía de nada.

Todo gobernante tiene la obligación de atender las necesidades de su pueblo, sin peros ni excusas. Para ello, sus pueblos los eligieron, ¿no te parece?. Ni el presidente de Haití o de Panamá pueden eludir semejante responsabilidad y deben tener la habilidad de ver cómo hacen para dar respuesta a las necesidades de sus pueblos. Pero, por favor, no esperemos que hagan magia. Y, en vez de quejarnos por todo, demos gracias a nuestro Dios por darnos el privilegio de la vida, la salvación en Cristo Jesús y pidámosle al Espíritu Santo que nos dé la sabiduría para hacer de este mundo algo mejor.

martes, 19 de enero de 2010

Las delicias del mar, a tu alcance.

Hace dos semanas, estuve de paseo por la playa y aunque mi piel sigue del mismo color (por el montón de bloqueador solar que utilicé) la verdad, es que me relajé al máximo, realmente, necesitaba cambiar de ambiente.

Supe que el primero de enero la playa de Las Lajas, en el Distrito de San Félix, estuvo llena a más no poder - lo mismo que la mayoría de las playas en todo el país, todos los años.

La gente vuelve renovada, alegre, con quemaduras en su piel por la exposición al sol, con un poquito menos de dinero de lo usual (y algunas, completamente ebrias). Y así ocurre todos los años.

Más allá de gastar plata o de comer pescado con limón, ¿qué es lo que impulsa a tantos panameños a visitar la playa, acompañados o no de sus familiares?. Será la sensación de libertad que brinda el mar. Será el azul intenso del cielo. Será las supuestas propiedades curativas de las sales y el calor del sol. Será recoger conchitas y caracolitos... o simplemente, como te mencioné al principio, cambiar de ambiente.

Pero, sin importar el motivo que nos impulse año tras año a visitar la playa durante la temporada seca, lo cierto es que debemos ser celosos del cuidado de nuestros recursos hídricos. Nada de arrojar basura, verter aguas negras, asesinar o maltratar los animales marinos ni de extraer arena indiscriminadamente de las playas. De lo contrario, las generaciones futuras no podrán disfrutar de aquello que a nosotros sí se nos dio el privilegio.

martes, 29 de diciembre de 2009

Basta al Despilfarro.

El domingo, en la iglesia, el pastor y otros miembros de la congregación compartían con nosotros sus experiencias en una gira a Barú. Normalmente, cuando recolectamos alimentos secos o enlatados, se los enviamos a los hermanos ngöbe que residen en áreas de difícil acceso de la comarca Ngöbe-Buglé; sin embargo, esta gira le trajo una inesperada ayuda a los residentes de algunas fincas de la golpeada zona de Barú. Unos comentaban que los niños habían quedado muy satisfechos con sus juguetes y que los adultos tenían lágrimas en los ojos, pues, realmente, no esperaban esto. El pastor nos dijo que los hermanos de las diversas fincas, así como Puerto Armuelles y Barú en general estaban pasando "el tiempo de las vacas flacas" y nos preguntó si los incluíamos en nuestras oraciones.

Uno de los líderes me hizo una observación acerca de lo que la gente despilfarró la noche de Navidad en juegos pirotécnicos, bombitas y otras cuestiones que, aparte de ruido y un placer momentáneo, no aportan nada positivo a quienes los explotan (ni a los que tenemos que soportarlos). Yo, por mi parte, le recordé que la gente consumió bebidas alcohólicas en grandes cantidades y que esto también es un despilfarro. Y hay en el mundo entero gente con necesidades.

Despilfarro, despilfarro, despilfarro. Por todas partes despilfarro. Nos quejamos de que la situación está difícil y que el dinero no alcanza; queremos que el Estado panameño nos aumente los sueldos, exigimos bonos y reculamos cuando en los colegios se exigen libros para los estudiantes. Y sin embargo... la gente "harta guaro" como si el no hacerlo fuera algo malo. Para la época de Carnavales la gente lleva artículos de valor a empeñar para tener dinero para parrandear. En las fiestas de fin de año, tú observas gula, borracheras, disputas, accidentes y cuanta cosa. Aumento para qué, si no mejora la calidad de vida de la persona.

Pienso que cada uno debe vivir bien de acuerdo con sus posibilidades, ser generoso(a) con sus semejantes y tratar de frenar el despilfarro apagando luces innecesarias, cuidando los recursos hídricos, no adquiriendo bienes materiales por adquirirlos, sino viviendo con sobriedad y buena conciencia.

Recuerda, ni el dinero ni los bienes materiales nos darán la felicidad. Que Dios te bendiga y que pases felices fiestas de fin de año.

martes, 22 de diciembre de 2009

El mundo está lleno de ingratos (y de tontos también).

A María José todo el tiempo "la agarran de congo" (o de conga, como quieras). Presta dinero, no se lo devuelven. Hace favores, no se los agradecen. Se sacrifica por gente que no valora lo que hace. Luego se queja de que no ahorró lo suficiente y deberá esperar un año más para terminar aquella carrera universitaria.

El mundo está lleno de "avivatos", gente que finge amor o amistad y utiliza a los demás para su propio beneficio, pero que en realidad no tiene el más mínimo interés en mostrar gratitud hacia su benefactor o benefactora.

Los amantes por lo regular le sacan plata a sus parejas, lo(a)s buscan solamente para su satisfacción sexual y para que les compren lo que quieren. En las casas de estudio, los menos aventajados se pegan del más inteligente o aplicado. Los padres de los niños buscan compadres y comadres con dinero e influencia. Los pobres traban amistad con los ricos y así sucesivamente.

Pero así como existen los avivatos, están los tontos, que se dejan manipular de sus hijos, familiares, cónyuges, amantes, amigos, compañeros de trabajo o de estudio, vecinos y otros. No tienen iniciativa para decir: "ya basta, me estás haciendo daño". Tienen temor de ser desaprobados por la persona manipuladora o por la sociedad. Esto se ve sobre todo en las mujeres, porque se nos condiciona desde pequeñas a soportar más de cuatro cosas en nombre de la paz y la armonía familiar y el buen nombre ante la sociedad.

Todos los años me propongo a decir no a ciertas cosas. Y todos los años fallo. Pero creo que tú y yo podemos hacer de este mundo un mejor lugar, ya no como víctimas ni como abusadores, sino como seres humanos valiosos que vivimos y dejamos vivir.

viernes, 18 de diciembre de 2009

Fin de clases - inicio de vacaciones.

Una vez que los niños y jóvenes presentan sus exámenes finales y comparten una fiesta de Navidad - o, más bien, de despedida de año - los pasillos de la escuela quedan vacíos y en silencio.

Los docentes nos enfrentamos a momentos de tensión, en los que tenemos que llenar documentos y entregarlos en una fecha determinada. Nos evalúan y una vez que ponemos un pie afuera del plantel... extrañamos a los muchachos.

Soñamos con las vacaciones, pero nos hacen falta los chiquillos, al menos, a mí; sin embargo, me pregunto si ellos me extrañan a mí y a los otros profesores.

La respuesta me llegó ayer, cuando una alumna china se acercó a mí y me abrazó con cariño. Me miró a los ojos para decirme que me extrañaría. Su hermana también me abrazó y preguntó si yo laboraría en esta escuela el otro año.

Bueno, al menos ellas se recordarán de mí.

jueves, 3 de diciembre de 2009

¿Cómo evitar lo inevitable?

El lunes, Isaac cortó su relación con Consuelo. Ella ya sabía que era inevitable el rompimiento (ella es casada y esta relación se mantuvo en la clandestinidad), pero por algún motivo, se aferró a la esperanza de que llegarían a ser pareja. Solo que Isaac se cansó de jugar a las escondidas y le dijo a Consuelo con toda claridad que esta situación era insostenible.

A Martha le temblaban los pies cuando el jefe la llamó a la oficina. A pesar de ver que a un buen número de compañeros los "botaron" del trabajo, Martha se engañaba a sí misma creyendo que a ella no le tocaría. Sin embargo, el Lic. Rodríguez no tomó en cuenta sus once años de fiel servicio y la despidió. Asustados, Camilo y Beto renunciaron al día siguiente.

Einar nunca quiso estudiar. Se pasaba el tiempo enamorando a sus condiscípulas y rayando el mobiliario del colegio, en vez de esforzarse en no fracasar las diversas asignaturas. Memo, su padre, sabía que solamente un milagro salvaría a Einar de fallar el año, pero no actuó cuando debía hacerlo y ahora está disgustado, no solamente porque el muchacho deberá repetir el noveno grado; sino por la cantidad de dinero que malbarató enviándolo a estudiar en un colegio privado.

¿Porqué los seres humanos somos así? Vemos que las cosas pintan mal y no nos esforzamos en lograr que sean distintas, sino que nos aferramos al pensamiento de que los problemas se solucionarán solos.

No es bueno cruzarse de brazos asumiendo que todo cambiará porque sí. Todo cambio requiere de sacrificios de parte nuestra y, sin embargo, hay decisiones que hay que tomar para contrarrestar algunos problemas de la vida.

Solo me queda decir que hay cosas inevitables y que están fuera de nuestro alcance y no está de más prepararse o, al menos, tomar ciertas previsiones.

sábado, 14 de noviembre de 2009

Rindiendo honor a la Patria.

En este mes de Noviembre, la República de Panamá conmemora algunas de sus más gloriosas fechas.

Un aniversario más de la separación de Colombia, de la indepedencia de España, el Día de la Bandera, la conmemoración del primer grito de Independencia en la Villa de Los Santos... todas estas son cosas que me llevan a meditar acerca del papel que desempeñaron aquellos grandes próceres que, aun a riesgo de sus vidas, hicieron lo que tenían que hacer por amor a Panamá. Me pregunto si ellos habrán pensado en la trascendencia histórica de sus actos. ¿Habrá imaginado doña María Ossa de Amador que algún día se le recordaría con tanta devoción en las escuelas de su patria por el tremendo valor que tuvo al coser una bandera a escondidas - a riesgo de ser acusada de traición?

Hubo gente que pagó un precio bien alto, como fue el caso del general Esteban Huertas. Sin embargo, creo que también hubo personas que, desde el anonimato, pusieron su granito de arena para que Panamá fuese hoy una nación soberana.

Panameño(a): no honres a tu país solamente los días 3, 4, 10 y 28 de Noviembre de cada año; hazlo día tras día, no contaminando los ríos y mares, no arrojando basura en lugares públicos, no transgrediendo las leyes nacionales, no irrespetando a tus vecinos y dejando de pagar tus deudas. Trabaja, ahorra, da lo mejor de ti, ama a tu familia y procura hacer de este un mejor lugar.

martes, 27 de octubre de 2009

DEDICADA A LOS ESTUDIANTES EN GENERAL

A mis 33 años, miro en retrospectiva mi vida y, a veces, siento nostalgia por un pasado que no volverá.

Recuerdo los felices años de mi niñez, en la comunidad de Volcán, en las tierras altas chiricanas y sonrío al pensar en las nubes de mariposas monarca, la fría brisa de enero y la despreocupación total de aquellos años - a pesar de que Panamá atravesaba su peor momento, en plena dictadura y con la crisis económica golpeando la sociedad hasta sus cimientos.

Recuerdo, también, mi adolescencia, en la que mi única preocupación concreta eran los estudios del colegio. Miro atrás y sé que, por mi inmadurez, no hice mi mejor esfuerzo y hubo muchas oportunidades que desperdicié, en todas las áreas. Pude haber sido mejor y no lo fui. Será por eso que en ocasiones fantaseo acerca de lo que pudo haber sido si me hubiese conducido diferente... ¡qué diferente fuese hoy mi vida! O, tal vez, no tanto...

Es ahora que realmente comprendo los discursos aburridos de todos aquellos viejos y viejas que hablaban de portarse bien, de estudiar, de hacer las cosas bien, de las desventajas de tener novio(a) antes de tiempo y todo eso. Qué distinta sería hoy mi vida de haberles hecho caso.

No debería ser así, pero en este mundo moderno se valora el ser joven y he visto cómo se me cierran muchas puertas ante mis narices, conforme avanzo en edad. Tomé muchas decisiones equivocadas, le hice caso a las personas incorrectas, no escuché mi voz interna - mis gustos, habilidades, intereses y necesidades - y ya ves.

Hoy, 27 de Octubre, que se celebra el día del estudiante, veo a mis propios estudiantes a una edad que quisiera volver a tener para corregir mis errores y haber hecho las cosas de un modo distinto. Los veo corriendo, gritando, felices, sin zapatos, con la camisa sucia, los cabellos enmarañados y una expresión realmente radiante. Juegan voleyball, corren por los pasillos, ingieren su merienda y se entretienen con malvaviscos y juguetes de plástico. Cierro mis ojos y me pregunto si ellos también se equivocarán o lograrán realizar sus sueños.

Para bien o para mal, todo chiquillo(a) va a la escuela y tenemos que orientarlos nos hagan caso o no. Cada quien debe tomar sus propias decisiones. Pero ahora yo tengo autoridad para aconsejar a los niños y adolescentes y decirles que no desperdicien su juventud, ese brevísimo período de tiempo que, aunque llores lágrimas de sangre, no volverá.

En todo caso, yo he ganado en experiencia. Gracias a Dios por los hilos de plata que adornan - o afean, según se mire - mi cabeza. Feliz día, queridos estudiantes.

jueves, 15 de octubre de 2009

Mi relación se enfrió... ¿qué hago?

La misma historia de siempre. La gente lo advierte una y otra vez: que cuando son novios, todo es bonito, pero cuando se casan las cosas cambian. Cuando la relación tiene cierto tiempo - se casan, se mudan juntos o, simplemente, llevan varios meses o años como novios, ya todo se enfría: no más notitas románticas - en el chat del celular o escritas, no atiende las llamadas, llega tarde, empieza a criticar, todo le molesta...

Se perdió la chispa, las cosas no son como solían, así que, ¿qué hacer?. Abandonar a la pareja. Ir al terapeuta. Introducir cambios. Sorprender a la otra persona... son tantas las cosas que se pueden hacer y que, sin embargo,le corresponde a cada persona decidir.

Qué bueno es superar las adversidades y darse cuenta de que la otra persona no vale por lo que te da, sino porque es un ser humano creado por Dios para cumplir con un propósito en la tierra. Es bueno perdonar y permitir que los demás te perdonen cuando fallas.

lunes, 5 de octubre de 2009

Cuando un líder se va.

El miércoles pasado, mi país se vistió de luto para darle el último adiós al ex presidente Guillermo David Endara Galimany. Fueron cientos, tal vez, miles, las personas que, recordando los tiempos en que este estadista combatió los abusos del régimen dictatorial, se vistieron de blanco y agitaron pañuelos blancos a medida que sus restos mortales avanzaban por las calles de la capital.

Me enteré de la muerte de Endara la noche del lunes. Los periodistas se dieron a la tarea de resaltar los valores que adornaban la vida de este hombre, así como presentar imágenes de los sucesos clave de su existencia: cuando se graduó, cuando se casó, cuando fue electo Presidente de la República de Panamá, cuando recibió aquella paliza, cuando entregó la banda presidencial al presidente entrante - E. Pérez Balladares - sus otras candidaturas y sus últimos años, trágicamente marcados por la diabetes y las enfermedades coronarias.

Le comenté a mis familiares que está muy bien que la gente recuerde lo bueno de cada cual, pero, ¿acaso no sería mejor darle las gracias personalmente en vida? ¿para qué homenajes y reconocimientos cuando la persona ya falleció?

Si hay una cosa de la que me arrepiento es de no haber expresado mi amistad, buenos deseos y gratitud en vida, no solamente de Endara, sino de muchas personas que he conocido y que se fueron de este mundo, sin que yo les haya agradecido.

En todo caso, la muerte del ex-presidente fue serena, repentina, sin dolor y tuvo lugar en su casa (no en un hospital, conectado a máquinas o con tubos metidos en la nariz o boca). Supongo que Dios le pagó con esta paz los buenos servicios que rindió a su patria - a nosotros.

De tal manera que, aunque tarde, le agradezco a Endara y no solo a él; sino a Balladares, Moscoso, Torrijos, Martinelli y todos los corregidores, ministros, alcaldes, representantes, diputados y líderes que a lo largo de mi existencia han servido al pueblo panameño con sus talentos y buenas obras.

sábado, 5 de septiembre de 2009

No siempre las cosas salen como queremos.

El hombre pidió dinero prestado para consolidar sus deudas. Su situación mejoraría, según sus cálculos. Pero lo cierto fue que empeoró y esto lo tiene estresado, frustrado, amargado... ¿tienes un diccionario de sinónimos a mano?.

La chica consiguió un empleo - no muy remunerado, pero algo es algo, sobre todo después de tres años enteros sin un trabajo fijo. Creyó que ahorraría una equis cantidad de dinero a fin de año, sin embargo, luego de seis meses y un par de decisiones estúpidas después, se dio cuenta de que no era tan fácil como había pensado.

Y así sucesivamente, se pueden citar muchos casos más de personas que se endeudan, invierten, casan, viajan, entre otras cosas, pensando que lograrían ciertas metas y por algún motivo, no lo logran.

En este punto, es bueno detenerse a meditar qué fue lo que pasó: si la estrategia no funciona, si no se dedicó suficiente tiempo a ello, si eso es realmente lo que uno quiere y otras consideraciones. A veces hay que cambiar de estrategia, tomar un descanso antes de seguir adelante, rodearse de gente positiva que sirvan de apoyo, buscar a un profesional, qué sé yo. Cada situación en particular tiene su manera de ser abordada y es la persona a quien le corresponde tomar las decisiones pertinentes.

Lo que uno nunca debe hacer es darse por vencido.

viernes, 21 de agosto de 2009

Ante la posibilidad de ser felices, ¿qué debemos escoger?

Una vez en la vida, la oportunidad toca ante nuestra puerta. Tímida, pero persistentemente, llama a la puerta hasta que nos percatemos que está allí. Una vez en la vida - una sola vez - eso que anhelábamos se presenta justo ante nosotros, a la espera que tomemos una decisión.

Hay gente que, sin titubear, aprovechan la oportunidad. Otros tardan mucho decidiendo si es adecuado o no y, cuando finalmente abren la puerta, resulta ser que la oportunidad, cansada de esperar, se ha marchado. ¿Regresará?. Tal vez sí, pero ya no es lo mismo. El problema es que demasiadas veces jamás vuelve... y la persona queda con la amarga sensación de que pudo haber hecho algo al respecto y no lo hizo.

¡Cuántas veces echamos por la borda nuestros sueños más queridos por necedades! Nos preguntamos una y otra vez si debo hacerlo, qué dirán de mí, si podré hacerlo, si... tantas cosas. Queremos aquel empleo o aquella casa. La posibilidad de vivir en otra zona geográfica. Nos aferramos a una relación que no funciona y no "cortamos" para ser felices con la persona adecuada. Rechazamos sistemáticamente lo desconocido, que nos asusta y nos pone a dudar.

Como seres humanos creados por el Supremo con el libre albedrío para tomar decisiones, deberíamos tener más carácter para decir NO a lo que no nos conviene y recibir las buenas oportunidades con los brazos abiertos. ¡Sé feliz! Lo bueno de esta vida requiere que paguemos un precio, pero, qué importa, hazlo. Total, escoger lo que nos hace infelices también conlleva un precio.

viernes, 7 de agosto de 2009

Un amor no correspondido, el cuento de nunca acabar.

Cuando me transportaba hacia mi casa, el chofer del bus tenía puesta una canción de reggae en la que el intérprete se quejaba de que estaba enamoradísimo de una joven, pero que ella no le hacía caso por estar atrapada en una relación tormentosa. Su pareja no la trataba bien, sin embargo, insistía en amar a aquel hombre que tantos problemas le causaba y para ella, el que de verdad la amaba y deseaba, resultaba "invisible".

¿Quién puede contar el número de personas que se enamoran solas en el mundo?. Gente que sabe que la otra persona no le corresponde - y, probablemente, nunca lo hará - y no obstante, se apasionan, sueñan despiertos con tener el cariño de su amado(a) y llegan a extremos absurdos con tal de no perder a ese ser tan especial para ello(a)s. Sujetan a la rosa con firmeza para no perder su belleza, pero se espinan la mano hasta sangrar... oh, qué dulce dolor.

Al meditar en esto, recordé todas las veces en que me enamoré de imposibles, relaciones "sin pies ni cabeza", que nunca podrían ser o que simplemente, resultaron ser caprichos de juventud. Será por ello que no me burlo de los amores imposibles, amores que matan, los celos del alma que acaban y que consumen todo rastro de cordura.

También pienso en la gente que es feliz, hayan fracasado o no en el amor, pero que, al fin y al cabo encuentran a su media naranja, al verdadero amor de su vida y renuncian a todo por su felicidad. Tienen el privilegio más grande de todos: amar y ser correspondidos en mayor o igual medida.

sábado, 18 de julio de 2009

Lo que nos merecemos.

La niña se portó bien en la escuela, tiene seis años y ya lee bien. Se merece una ida al Mc. Donalds y las felicitaciones de papá.

La señora trabajó muy duro en casa, mantiene todo limpio y sus hijos son modelos. Se merece una visita al salón de belleza y la devoción de los suyos.

El profesional no se conformó con lograr las metas esperadas por su organización; sino que dio la milla extra y consiguió motivar a todo su equipo. Se merece un ascenso y un aumento de salario.

Todos, en algún momento, hemos hecho cosas esperando que se nos retribuya de alguna manera, bien sea en dinero, en atenciones, en respeto, en gratitud, en fin, que se nos reconozca de alguna manera el esfuerzo y los resultados logrados.

Pero, ¿qué pasa cuando nadie se da por enterado y lo que aportamos no tiene valor ante los ojos de los demás?. Sí, porque existen personas que nunca agradecen lo que uno hace; piensan que es nuestra obligación y muchas veces pagan mal por bien. Hasta los hijos, en ocasiones, se vuelven ingratos y manipulan a sus padres.

Las lecciones del Quijote y de la Biblia resuenan en nuestros oídos cada vez que el ser humano procede de manera injusta con aquellos que le aman y buscan su bien. En cada ocasión en que el ser humano siente en lo profundo de su alma la triste amargura de sentir que su sacrificio fue en vano.

Dios no paga así. Jesús, al morir en la cruz, no se puso a "chacharrear" en contra de aquellos que le condenaban - después de tantas sanidades, liberaciones y milagros hechos a favor de la gente que gritaba pidiendo su muerte. Él sabía que unos pocos sí se lo agradecerían rindiendo sus vidas a Él y llevando una existencia que le agradare.

Todas esas personas que pagan el precio de llevar una vida agradable a Dios, aunque a veces se desaniman por las circunstancias y los problemas, tienen la fe de que Dios sí recompensará a cada uno conforme a sus obras, es decir, con justicia.

viernes, 10 de julio de 2009

Sexo por Amor, solamente.

Al pensar en amor, ¿qué es lo primero que pasa por tu mente?. Una rosa. Un chocolate. Una cita en el cine con las manos entrelazadas. Un beso bajo la lluvia. Una tarjeta o una nota con un mensaje personal. Un apodo empalagoso. Mirarse a los ojos con intensidad, en silencio. El corazón late más de prisa, nada más de sentir la cercanía de la persona amada. Intimidad.

Siempre he creído que el sexo es parte del amor. Creo que una pareja que se lleva bien en la intimidad, también se lleva bien en otras áreas. Si no se le da la debida importancia al sexo, tarde o temprano, el fantasma de la insatisfacción tendrá cabida en la relación de pareja y, porqué no, la infidelidad. Palabra fea, pero que refleja la triste realidad.

Ahora, no se trata de convertirse en una persona lujuriosa que solamente piensa "en eso". Una relación de pareja no se construye únicamente sobre una buena intimidad sexual, sino también sobre otras cosas importantes como amor, comprensión, tolerancia, paciencia, respeto, comunicación... Debe ser por eso que no comulgo con la pornografía.

En cierta ocasión, tuve la oportunidad de viajar lejos de mi ciudad natal en compañía de mis compañeros de la universidad y nos alojamos en grupos de cuatro chicas o chicos en cada habitación del hotel. Me hospedé con tres chicas más - eran solamente dos camas dobles - y recuerdo que se rieron de mí porque, al llegar a la habitación, yo me volteé de espaldas a la película pornográfica que ellas miraban. Una de ellas era casada, el resto éramos solteras, sin embargo, ellas decían que miraban eso, para aprender. Simplemente, no quise verla.

Para mí, no tiene sentido acostarse con una persona a la que no se ama. Creo en el sexo por amor, solamente, sin importar la opinión que de este tema tengan los demás.

viernes, 26 de junio de 2009

Adolescentes no tan problemáticos.

Dice mi amiga E. B. que no quiere que su hija llegue a la adolescencia. E. B. no es la única que me ha expresado semejante preocupación. Son muchas las madres que ven con tristeza el rumbo que ha tomado la juventud de un tiempo a esta parte y temen, no propiamente al desarrollo de sus hijas; sino a que cometan errores que arruinen sus vidas.

Sexo premarital, embarazos no deseados, enfermedades de transmisión sexual, adicción a drogas legales (alcohol, tabaquismo, coca-cola y demás gaseosas (¿?), café...) e ilegales, accidentes de tránsito... la lista es larga. Los padres y madres miran hacia atrás, hacia su propio pasado y no desean que aquellos errores que les costaron lágrimas les trunquen la vida a sus hijo(a)s. O, simplemente, son tradicionalistas y no conciben que aquellos valores éticos y morales que con tanto amor le inculcaron a sus hijo(a)s simplemente no los practiquen y rechacen.

Depresión, frustraciones, malas actitudes, rebeldías, accesos de violencia, desafíos a todo tipo de autoridad y muchas otras cosas, son producto - dicen algunos - del cambio hormonal, de la influencia de la moda y de los medios de comunicación masivos, de la desintegración familiar, de la falta de amor y comprensión en el seno del hogar. Tendría que escribir un libro para analizar todos estos puntos de vista, pero, algunas personas piensan que la adolescencia es, simplemente, una etapa conflictiva por la que todos tenemos que pasar, una especie de bautismo de fuego.

Lo único que me resta decir es que los padres y madres deben inculcarles, desde pequeños, sólidos valores que les sirva de guía para el futuro. Deben comprender que no siempre estarán allí para protegerlos a ellos y que los adolescentes deben tomar sus propias decisiones y planificar sus futuros.

Qué duro debe ser darse cuenta un día que el niño o la niña ya no existe, y que en cambio, hay un ser humano - ni niño ni adulto - lleno de inquietudes acerca de sí mismo y de los demás, un poquito confuso por los cambios que experimenta...

Papá, mamá: ¡No tengas miedo! Es ahora cuando más te necesitan, aun cuando no te lo demuestran. Ámalos, que esa es tu misión principal en la vida. El trabajo, los títulos universitarios, el estatus, la carrera, estas cosas no son lo que más recordarán; recordarán que los amabas, los apoyabas y que LOS DEJASTE SER.

martes, 16 de junio de 2009

Infidelidad: ¿Se justifica o no?

Me contaba un amigo el otro día que él se daba cuenta a veces de que ciertas conocidas suyas "se portaban mal" con sus esposos. Él se daba a la tarea de averiguar el porqué de la infidelidad y resultaba ser, según me decía, que los esposos se lo tenían bien merecido. "Bien hecho", me decía mi amigo.

Se esgrimen muchos argumentos a favor o en contra de la fidelidad conyugal. Se dice que, cuando un hombre o una mujer buscan a alguien fuera del sagrado vínculo del matrimonio, es porque tiene una necesidad que no ha sido suplida. Necesidades que van más allá de lo meramente sexual: necesidad de ser escuchado(a), de cariño, de romance, de desahogarse de la tensión diaria o de un problema palpitante, de huir - aunque temporalmente - de un matrimonio desastroso, de esos pequeños detallitos que todo ser humano aprecia.

Independientemente de cuál sea el motivo, lo cierto es que muchos hombres y mujeres casados o unidos ven la infidelidad como una salida a su situación actual. ¿Meditan en las consecuencias si sus hijos o cónyuges se enteran? ¿En las enfermedades de transmisión sexual? ¿Trataron de arreglar las cosas "por las buenas" con sus parejas antes de cometer estas acciones? Qué impacto tiene la infidelidad en un hogar (sea que la pareja se entere o no)?

Existen sinvergüenzas patológicos que engañan sin motivo. Así como también, trastadas que tienen arreglo si ambas partes (esposo y esposa) ponen su grano de arena para que los problemas se subsanen, la relación sobreviva y se fortalezca - si es que en verdad se aman y les importa salvar su matrimonio.

Para mí, la clave está en la comunicación, en la sinceridad y en el respeto. Si faltan estos tres elementos, por mucho amor que haya, tarde o temprano las heridas sin sanar harán mella en la relación.