martes, 16 de febrero de 2016

La oportunidad que no vuelve.

Cuando estaba recién casada, una señora (la cual se distingue por su generosidad), me ofreció un trato de negocios: quería que yo le comprara algunos terrenos de su inmensa propiedad, la cantidad que yo quisiese, pagando poquito a poco. Me entusiasmé en gran manera, pero, al estar sin un empleo fijo ni una fuente de ingresos que me permitiese efectuar los pagos mensuales o quincenales, conversé con mi flamante esposo. Por toda respuesta, se quejó que Los Algarrobos (la cual, en realidad, queda a pocos minutos de la ciudad de David) estaba "muy lejos" y que, si no íbamos a construir enseguida una vivienda para morar ahí, la gente iba a hacernos una jugarreta con la propiedad. Que no teníamos tiempo de ir allá a sembrar nada y que no nos convenía. Sin alternativas, no le toqué más el tema a la señora. Sin embargo, mi corazón guardaba en lo más profundo la ilusión de que, algún día, reuniría el dinero suficiente para adquirir el terreno.

Pasé algunos años sin lograr obtener empleo. Cuando finalmente alcancé una estabilidad laboral, invertí fuertes sumas de dinero en mi formación profesional, cosa que me ayudó para la consecusión de un traslado hacia mi provincia. Luego, comencé a reponer el dinero de mis ahorros, siempre con la idea de contactar nuevamente a la señora para preguntarle si aún conservaba algunos terrenos a la venta.

La semana pasada la llamé. Me sentí muy triste cuando me comentó que, al morir su esposo, distribuyó las tierras entre sus dos hijos. Que si quería comprar, debía pagarle B/. 10,000.00 de abono inicial a la urbanizadora de su hijo, más letras mensuales de quinientos balboas. Al cerrar el teléfono, lamenté no haber aprovechado la oportunidad que ella me brindó, diez u once años atrás. Fue una sensación de impotencia y de derrota, porque durante años no tuve manera de hacerle frente a esa obligación, de adquirirla, y más, porque ahora que sí cuento con el dinero y la estabilidad laboral, ya las circunstancias cambiaron.

Una oportunidad tocó a mi puerta y no supe aprovecharla. Ahora, prácticamente no existen terrenos a la venta: todo se hace a través de urbanizadoras con las que uno "se casa" por x cantidad de años, pagando intereses altísimos. Y lo más triste es que los patios de dichas casas son pequeños, habiéndome criado en una propiedad grande en Volcán, yo soñaba con tener una vivienda con bastante áreas verdes para esparcimiento de mis hijos y para sembrar algunas hortalizas o árboles frutales.

¿A cuántas personas no les ocurre lo mismo que a mí? Bien por capricho o terquedad, por falta de dinero, por situaciones que obligan a desistir de nuestros sueños, una y otra vez, se nos presentan oportunidades que podemos aprovechar o desperdiciar, a sabiendas que nunca jamás volverán a tocar a nuestra puerta.

Tal vez algún día, logre adquirir una propiedad maravillosa, en un buen sector. Pero, de todo esto, aprendí que las oportunidades hay que aprovecharlas y que debemos ser creativos para derribar todo obstáculo que nos impide alcanzar nuestras metas y sueños.

viernes, 20 de febrero de 2015

Mil motivos para agradecer al Señor.

"Bendice, alma mía a Jehová y bendiga todo mi ser su santo nombre. Bendice, alma mía a Jehová y no olvides ninguno de sus beneficios". Salmos 103:1-2.
 
A escasos tres días de finalizar las vacaciones, quiero expresar mi gratitud hacia el Señor Jesucristo, mi Salvador y sanador, por todos los beneficios que me ha proporcionado a todo lo largo del año 2014 y los meses que van del 2015:
 
- La bendición de conocer a Jesús como único y suficiente salvador de mi alma y de congregarme en una iglesia doctrinalmente sana. En un mundo en el que se utilizan los medios de comunicación para publicar toda clase de doctrinas de error que confunden y producen incredulidad en la gente;  es un privilegio que el Espíritu Santo haya abierto mi mente y corazón al evangelio de Cristo. "No depende del que quiere ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia". Romanos 9:16.
 
- El embarazo de mi primer hijo, el cual será sano física, mental y espiritualmente, porque fiel es el Señor que me ha concedido esta bendición. Según análisis preliminares, el bebé se está desarrollando con toda normalidad y sé que Dios me concederá un parto saludable y sin complicaciones. Salmos 139:16.
 
- El privilegio de tener un trabajo fijo, después de muchos años intentando alcanzar la estabilidad laboral. Verdaderamente, Dios es soberano y tiene control sobre los tiempos y circunstancias. A Dios sea la gloria por este cuarto año de permanencia en el Ministerio de Educación. Hechos 1:7, Deuteronomio 8:18.
 
- La vida y la salud de mis seres queridos, esposo, mamá, abuela y hermanos. Hechos 16:31.
 
- Todos los sinsabores, problemas, pruebas y tribulaciones, los cuales moldean mi carácter para que se parezca más al de Jesucristo. Aparte de que me ayudan a poner mi mirada en un Dios infalible, en vez de en seres humanos sujetos a debilidades, los cuales no pueden ni quieren ayudarme en todas las circunstancias adversas de mi vida;  ni son capaces de comprender mis luchas y preocupaciones.
 
- También, quiero agradecer de antemano por las victorias que me aguardan a lo largo de este 2015. Veré la mano del Señor moverse a mi favor y a favor de la iglesia, cumpliendo sus propósitos en nosotros, librándonos de todo mal y abriendo los cielos sobre nosotros, haciéndonos abundar más y más, glorificándose en cada uno de nosotros. Veré montañas moverse para que el favor de Dios fluya en nuestras vidas y sentiré valor para asumir nuevos retos a los que el Señor me llame.
 
En conclusión: la voluntad del Señor es que le demos gracias por todo y que pongamos nuestros ojos en Jesús, autor y consumador de la fe. Solamente en él hay salvación y refrigerio para nuestras almas, y victoria en un mundo de incertidumbre.  


domingo, 28 de septiembre de 2014

Niños y jóvenes desaparecidos.

Hace escasos meses, un hecho mantuvo en suspenso a la sociedad panameña: unas bellísimas jóvenes holandesas desaparecieron en las tierras altas chiricanas. Los medios de comunicación brindaron una cobertura detallada de los acontecimientos: la denuncia de desaparición, la búsqueda por el sendero por el que supuestamente se internaron, la colaboración de voluntarios (nacionales y extranjeros), la angustia de los padres de las muchachas, los relatos de la gente que las conoció... Desde Colombia hasta Costa Rica, desde el Caribe hasta el Pacífico, no hubo un panameño que no abrigara, en lo más profundo de su corazón, la esperanza que las chicas aparecieran (deshidratadas, debilitadas, pero vivas). Pero esta esperanza se esfumó cuando en un remoto paraje fueron hallados los restos mortales de las jóvenes, al lado de algunas de sus pertenencias.
 
Toda la sociedad se conmovió. ¿Qué fue lo que pasó? ¿De verdad las asesinó una fiera hambrienta? ¿O fueron víctimas de homicidio? ¿Cómo es posible que pasara esto? Los padres de las muchachas expresaron su inconformidad con la forma en que se manejó la investigación;  pero si hubo negligencia o no, eso solamente Dios lo sabe. De lo que sí estoy segura, es que las infortunadas chicas, Kris y Lisanne, no han sido las únicas que han desaparecido en circunstancias extrañas.
 
Todavía recuerdo el caso de una joven llamada Yesenia, estudiante de enfermería, que se internó en un callejón solitario y jamás apareció. Y una niña, Mónica Serrano, a la que su madre no ha vuelto a ver. Recientemente, un niño de nueve años del sector de Los Abanicos, también desapareció. Y el hecho más triste se dio recientemente en Changuinola, cuando una pequeña que había desaparecido de su hogar, fue hallada muerta, supuestamente, atacada por lagartos.
 
Niños, niñas, bebés, adolescentes y adultos jóvenes desaparecidos. Algunos de ellos jamás aparecen - vivos o muertos. A otros los hallan cruelmente asesinados. ¿Qué es lo que está pasando? ¿Porqué se está multiplicando la cantidad de gente joven desaparecida? ¿Quién está detrás de estos hechos deplorables?
 
Algunas chicas, simplemente, huyen de sus hogares. Demasiado rigor o demasiada libertad en su crianza, ambos extremos son malos. Ellas inevitablemente reaparecen luego de una angustiosa búsqueda por parte de sus progenitores. Pero aparecen.
 
También, existen personas con inclinaciones a la pedofilia que dan rienda suelta a sus fantasías y luego, para encubrir sus delitos, deciden asesinar a sus víctimas.
 
Finalmente, está el espinoso asunto del tráfico humano, gente joven a la que secuestran para obligarlas a prostituirse. Incluso, puede hablarse del tráfico de órganos, pero existen autoridades que rehúsan creer que esto exista, recuerdo haber leído un artículo en una publicación internacional, bastante seria, en la que se niega tajantemente esta posibilidad. Otras afirman que sí opera una mafia que asesina personas jóvenes para extraer sus órganos y venderlos en los países desarrollados, a personas con padecimientos crónicos.
 
En todo caso, la sensación de bienestar y de seguridad ha desaparecido. Cada quien teme por sí mismo y por sus hijos;  a más de uno le he escuchado decir que no se atreven a salir solos a la calle y de noche, mucho menos. Incluso gente sencilla, sin vínculos con pandillas, han sido víctimas de tiroteos y homicidios, confundiéndolos con terceras personas.
 
Es imposible que nos quedemos en nuestros hogares, confinados día y noche por temor a lo que pueda ocurrirnos fuera;  puesto que aun dentro de la casa corremos peligro de una bala perdida, o un atentado o la visita de un delincuente. Debemos dejar de confiar en nosotros mismos y doblar rodillas delante del Señor, que es el único que nos puede guardar de todo peligro y cubrirnos con la sangre de Cristo que venció a los principados y a las potestades en la cruz del Calvario.
 
Oremos por nuestras familias, vivamos bajo la bendición de depender de Él y no de nosotros mismos, como si el ser humano tuviera potestad sobre todas las circunstancias que acontecen en nuestra sociedad. "El temor del hombre pondrá lazo;  mas el que confía en Jehová será exaltado". Proverbios 29:25.

sábado, 19 de julio de 2014

El Sufrimiento de un Trabajador Pobre.

Hace poco, conversé con I.T., quien venía de una cita médica en David. Aparentemente, aquí en Changuinola el sistema de salud pública no posee especialistas para ciertas dolencias físicas, así que I.T. tuvo que viajar a mi provincia para tratarse allá. Cuando le pregunté a qué se debía esta cita médica, me contó que hace algunos años, se intoxicó gravemente con un químico que normalmente utiliza BFC en sus operaciones. Estuvo al borde de la muerte, llamaron a su esposa para que estuviera presente en sus momentos finales, cosa que felizmente no ocurrió. Sin embargo quedaron secuelas de esta vivencia, al recibir mucho sol, este hombre experimentaba fuertes dolores de cabeza y se impacientaba con los gritos de sus hijos (cosa que antes de este incidente, no le afectaba en lo mínimo).

También E.A. se intoxicó con un químico en la empacadora, dejándolo a punto de quedarse ciego. A pesar de su juventud, él atribuye su delgadez al hecho de que manipula estos compuestos.

Otro que tuvo dificultades con el riego aéreo para el control de la sigatoka fue A.S.T. Iba conduciendo tranquilamente su tractor cuando la avioneta de fumigación dejó caer algo de un líquido transparente sobre él. No le cayó en la cara, porque el casco lo protegía, pero sí regó sus brazos y pecho;  así que se le lavó y restó importancia al incidente. Sin embargo, al día siguiente una horrible erupción cutánea apareció en el lugar afectado, obligándolo a buscar asistencia médica.

¿Qué falló en estos casos? ¿Estos tres trabajadores obviaron los procedimientos de seguridad? ¿Fueron accidentes laborales fortuitos, algo que ocurrió porque tenía que ocurrir, o pudieron haberse evitado? ¿Qué hacen Coobana y BFC para minimizar estos incidentes?

A cada uno de ellos (motorista, deshojador y tractorista) les pregunté cuánto ganaban mensual o quincenalmente, y su respuesta me dejó asombrada. Yo pensé que, dado que madrugan y soportan las inclemencias del clima sobre sus humanidades, estaban ganando como mínimo 450.00 por mes, sin embargo no es así. Y, como estamos en temporada baja, nada más hay cosecha de banano durante ciertos días: al ganar por hora, obviamente, obtienen menores ingresos y la economía familiar se resiente.

En el caso de I.T., su esposa también trabaja, pero igual, mantener 4 hijos pequeños (una de ellas, con cierta discapacidad física) con 58 ó 60 balboas por semana es un reto. Y, en la situación de A.S.T., sus tres hijos mayores ya son independientes, pero su esposa depende de él, lo mismo que sus dos hijos más pequeños. Se siente tan asfixiado, que me confesó que le gustaría hallar un empleo nocturno, para compensar la falta de fondos. Incluso, le gustaría regresar a la comarca para trabajar en su heredad, no obstante la reciente crecida del río Cricamola lo disuadió.

Yo podría, al igual que muchos, despotricar en contra de los indígenas: tienen más hijos de los que pueden mantener y no estudian, cerrándose a sí mismos la puerta de oportunidades y perpetuando el círculo de la pobreza sobre sus hijos. Pero, a estas alturas, ninguna de estas críticas va a edificar las vidas de estas personas, ni va a ayudarles a paliar su situación.

La semana pasada, los trabajadores afiliados a Sitrapbi y Sitraibana salieron, como todos los años, a marchar por las calles de Changuinola, recordando a Antonio Smith y a todos aquellos lisiados y fallecidos durante la refriega de 2010. Abel Beker denunció que BFC y las fincas independientes desean eliminar todo género de transporte del banano que no sea el acarreo manual. De implementarse este sistema, algunos empleos podrían desaparecer, poniendo en una situación de desesperación a varias familias. Y los jornaleros que acarreen los racimos desde las fincas hasta las empacadoras podrían comprometer su salud a largo y mediano plazo.

Realmente, como cristianos, debemos orar para que estas empresas (que tanto han contribuido a la economía de la región y generado tantas fuentes de empleo, que son una bendición para las familias de la localidad), tomen decisiones sabias que sean de beneficio para todos los involucrados. No hay que olvidar que los bananos fragantes y dulces que Usted y yo comemos, están regados con las lágrimas y sudor de muchos trabajadores pobres de esta hermosa provincia.

domingo, 8 de junio de 2014

Comentarios breves de medio año.

A un mes de terminar mi carrera universitaria, he hecho un alto para evaluar algunas circunstancias que me rodean y hacer comentarios breves acerca de estas situaciones, sin ánimo de ofender a nadie.

1. Mi escuela, por la misericordia de Dios, entregó en la última semana de mayo el borrador del proyecto de autoevaluación institucional. Recuerdo que los supervisores se quejaron de que la gran mayoría de los educadores se han metido en eso, no porque estén interesados en mejoras reales a sus planteles, sino solamente por el aumento de B/.300.00. Yo, por mi parte, estoy interesada en mejorar la calidad de la educación que imparto y me fascina la investigación, a tal punto que en el futuro quisiera especializarme en eso;  sin embargo, todavía estoy escéptica. ¿Qué consecuencias tendrá el no cumplimiento del proyecto? ¿Tendrá el Estado la capacidad y la voluntad de pagarnos ese aumento, máxime cuando el 1 de julio asume el cargo otra administración? ¿Intentarán privatizar la educación panameña? Todas esas son cosas que tal vez mis colegas no analizan.

2. Hablando de cambio de administración, se ha comentado mucho que en estas elecciones ocurrió algo irregular y hay muchas personas inconformes con los resultados, sobre todo, con las impugnaciones. Verdad o mentira, solamente puedo a citar al profeta Daniel, quien bajo inspiración divina afirmó que es Dios quien quita reyes y pone reyes, así que si Varela ganó la presidencia, fue el designio de Dios para cumplir sus propósitos con el pueblo panameño. Incluso los presidentes, dictadores, reyes, primeros ministros y otros gobernantes, que han sido malos, sirven para los propósitos de Dios porque hacen que el pueblo de Dios, los cristianos, dependamos de Dios en ayuno y oración para que las cosas mejoren y caminen bien. Hay que recordar que Romanos 13 inculca en el cristiano la necesidad de orar por las autoridades y bendecirlas para que haya paz, independientemente si el gobernante de turno es satanista, masón o ateo. Antes, cuando yo no conocía la Palabra del Señor, era muy crítica y no respetaba a las autoridades, pero ahora que conozco las Escrituras, sé que mi labor como cristiana no es burlarme de los alcaldes, representantes, diputados, ministros o presidente, sino orar y bendecirlos, porque si ellos administran bien, todo el país recibirá los beneficios.

3. En ese orden de ideas, me entristece mucho, mucho, mucho, la actitud de la gente hacia el Señor y su Palabra. Quieren que Dios se acomode a sus ideas, tradiciones, crianza, cosas que les inculcó su familia. Son cristianos, porque creen en Cristo, pero no son cristianos bíblicos, porque toman de la Biblia solamente lo que les gusta o está de acuerdo con sus doctrinas, y rechazan los demás preceptos que el Señor estableció para beneficio de nosotros mismos. Tengo una parienta política que padece de una enfermedad crónica, ella, su esposo y sus hijas gastan mucho tiempo y dinero - por no mencionar el sufrimiento que sus constantes enfermedades conlleva - en atención médica y medicamentos. Yo estoy plenamente convencida de que el Señor los puede restaurar en todas las áreas de sus vidas (la salud, sus finanzas, sus relaciones, todo), pues yo así se los he testificado, pero ellos han decidido darle la espalda a las cosas de Dios. Buscan a Dios a su manera, se conforman con lo que su religión les dice y olvidan que en los diez mandamientos (Éxodo 20) se prohíbe el uso de imágenes. Y ahí están, como muchos, sufriendo innecesariamente en esta vida y con la expectativa de condenación y juicio eterno, porque en Apocalipsis se establece con toda claridad que ningún idólatra entrará en el reino de los cielos.

4. ¿Para qué aferrarse a cosas que lo perjudican a uno, pudiendo tener una vida de victoria al rendirle nuestro corazón a Jesucristo? La gente piensa que uno tiene que hacer un sacrificio grande, como ponerse una corona de espinas o torturarse uno mismo para que Dios se digne en atender nuestras peticiones. Tienen tan poco conocimiento de las promesas del Señor que dicen: "Dios, dame salud y lo demás lo resuelvo yo solito", que no saben que es Dios quien provee TODAS nuestras necesidades y no solamente eso, sino que está deseoso de que le pidamos con un corazón contrito y humillado, Él desea que dependamos de Él para todo, porque nuestro Señor Jesús dijo que quien no se hace como un niño, no entrará en el reino de los cielos. ¡Un niño no le dice a su papá: "dame trabajo y todo lo resuelvo solo, sin molestarte"! Lo único que el Señor nos pide por todas estas promesas de sanidad, restauración espiritual, prosperidad y victoria es que le amemos a Él y a nuestros semejantes y que le sirvamos con un corazón sincero. Pero a la gente no le gusta que le hablen de rectitud, es más fácil alegar que la Biblia se contradice, que fue escrita por hombres y no por Dios, que la gente que va a la iglesia son unos hipócritas y que nadie ha subido a los cielos y bajado para saber que lo que está en las Escrituras es verdad. A esto, yo respondo que sin santidad nadie verá al Señor y que Él dice que debemos ser santos como Él lo es. Ser santo no es vivir encerrado en un mundo de fantasía, sin hablar con nadie;  ser santo es seguir los mandamientos del Señor, independientemente de que nos gusten o no. Apartarnos del pecado, aborrecer lo que Dios aborrece y apasionarnos por lo que Él ama. Romanos 6:23 dice "porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús".

En conclusión, quise hacer comentarios breves, pero no lo logré, me extendí un poco más de lo que quería. Sin embargo, lo medular de este mensaje, es que cada día debemos luchar por conservar la salvación que Jesús nos dio con su muerte en la cruz, dejándonos guiar por el Espíritu Santo y escudriñando las Escrituras para que el Señor nos muestre su voluntad. Pedir en oración que se haga su voluntad en nuestras vidas y servirle con un corazón lleno de su amor.

sábado, 15 de marzo de 2014

Confusiones y Confundidos en un año electoral.


A menos de dos meses para las elecciones generales 2014, me he sentado a meditar en la actitud de mis compatriotas (y la mía), con respecto de sus preferencias. Algunos ya eligieron, de acuerdo a su afinidad política, por qué presidente, diputado, representante y alcalde van a votar;  otros, están pendientes de las encuestas para ver quién encabeza las preferencias, porque quieren “votar a ganador”. Y una minoría, entre la que me ubico, estamos totalmente confundidos, sin poder decidir, entre todos los candidatos, cuál realizará la mejor labor en beneficio del pueblo panameño.

El otro día conversé con un taxista, excelente amigo de mi esposo y él me decía que todos los candidatos a presidente “tienen cola que le pisen”: de uno de ellos me comentó que es homosexual, que el otro es prepotente y que el tercero es mujeriego y títere de alguien más. Existen otros candidatos, pero a juzgar por las encuestas, no tienen opción.

Al bajar del taxi, me sentí terriblemente confundida. ¿A quién creerle? Los simpatizantes de un colectivo determinado defienden a capa y espada a su líder, minimizando sus debilidades y exagerando sus virtudes;  en tanto que satanizan y hacer escarnio de sus adversarios, sin reconocer sus fortalezas.

No me parece bien juzgar las figuras públicas sobre la base de sus vidas privadas. Estoy totalmente convencida que cada uno de ellos tiene cosas buenas que aportar a la nación: ideas innovadoras, ayuda a la gente necesitada, nuevas fuentes de empleo, progreso y desarrollo en todas las áreas. Si los miembros de su partido político los eligió, fue porque visualizaron en ellos una esperanza de que las cosas mejorarán. Pero, como seres humanos falibles, también tienen debilidades que superar, tanto en su personalidad, como en otros aspectos. Y son precisamente estas fallas las que utilizan sus opositores para arrojar lodo a su reputación y entorpecer su trabajo.

En conclusión, debemos orar para que el Espíritu Santo nos dé el discernimiento y la sabiduría para votar en estas elecciones 2014. Que los candidatos a presidente, alcaldes, representantes y diputados que el pueblo panameño elija, sea de acuerdo a la voluntad de Dios, para que se cumplan sus planes y propósitos en esta nación bendecida.

jueves, 6 de febrero de 2014

Hidroeléctricas y minería en Panamá: una gran disyuntiva.

Hoy, miré vía Internet la noticia en un diario nacional, que narra una protesta de campesinos en contra de la construcción de proyectos hidroeléctricos en sus comunidades, a la vez que recuerdan a compañeros de lucha fallecidos hace poco. Los altos directivos de estas compañías se defienden diciendo que solo un puñado de moradores de las comunidades aledañas al río salen a obstruir la vía interamericana con este fin. De hecho, afirman ellos, existe un grupo grande de indígenas que están dispuestos a manifestarse, no en contra del proyecto, sino para que se agilicen estos trámites y que los pobladores comiencen a disfrutar de los beneficios: empleos, construcción de escuelas y hospitales...

No pude evitar recordar lo que leí acerca de los indígenas kayapós, en la revista National Geographic de Enero de 2014. Hubo una reunión en un poblado del Amazonas brasileño, en el que los principales caciques acudieron al lugar para investigar por qué motivo algunos caciques menores habían recibido dinero de Electrobras, la empresa constructora de hidroeléctricas en Brasil. Algunas comunidades han recibido el equivalente a 15,000 dólares, además de proyectos sociales de vivienda, salud y educación, motores fuera de borda y muchas cosas más.

Y yo pregunto, ¿qué tiene de malo que una comunidad disfrute de los beneficios de una empresa generosa? ¿a quién no le gustaría erradicar el desempleo en las poblaciones de su país y que exista un sistema de donaciones para ayudar a la gente más necesitada?

Observé las fotografías de los guerreros kayapós, tipos robustos, con largas cabelleras negras, semidesnudos, con el cuerpo embadurnado de tintes vegetales y extravagantes adornos en brazos y cuello. La mayoría no sabe leer ni escribir y subsisten a base de caza, pesca y recolección. Sin embargo, poseen conocimientos profundos acerca de las propiedades curativas de las plantas de su entorno.

La persona que redactó este artículo en National Geographic no atacó a Electrobras por ayudar a la gente de las comunidades indígenas;  pero sí expresó puntos de vista que dejan mucho qué pensar. Por ejemplo, en lugares donde el cauce del río fue desecado por causa de los embalses, los mismos indígenas que antaño subsistían de la pesca y caza de animales de la región, al ver su hábitat destruido por la deforestación y la invasión de colonos, tuvieron que salir a la "civilización" (un entorno urbano para el que no están preparados y donde se les discrimina por ser indios) para ganar dinero y así acudir al supermercado a comprar víveres.

Además, dice el autor, la vegetación anegada produce metano, fuerte contaminante ambiental. Al talar grandes extensiones de bosques y modificar el curso natural de los ríos, muere una significativa cantidad de especies vegetales y animales, alterando también el estilo de vida de los pueblos originarios del lugar. Puede surgir problemas debido al gran número de obreros que se trasladan a ese sitio a trabajar para la hidroeléctrica, grupos humanos con una idiosincrasia y modo de vivir totalmente diferente a los moradores de la comunidad.

¿Cuánto cuesta, social, económica, cultural y ambientalmente, la construcción de hidroeléctricas y minas a cielo abierto en un país? ¿Y cuánto cuesta el no hacerlo? Desempleo o destrucción ambiental. Escoger una cosa u otra. Es difícil observar a un grupo grande de panameños, gente que merece oportunidades, con sueños, metas e intereses, cuya familia merece un mejor futuro y con grandes habilidades y conocimientos, pasar por desempleo o subempleo, pudiendo tener un empleo digno - al menos, mientras dure el proyecto hidroeléctrico o minero. Pero también es deprimente constatar la extinción de especies amenazadas, la contaminación de las aguas y la destrucción de un paisaje prístino, mientras se fuerza a los moradores de una comunidad a renunciar a sus heredades por una cantidad ínfima de dinero.

Los indígenas panameños continuarán protestando en las calles, algunos sinceramente involucrados en la defensa de sus tierras ancestrales y otros movidos por razones políticas. Sin embargo, la disyuntiva entre progreso y conservación ambiental seguirá siendo un tema que desatará opiniones encontradas entre los ciudadanos panameños.

domingo, 29 de diciembre de 2013

Urgente: cambio de actitud para el 2014.

Hace poco, tuve la oportunidad de charlar con A.S.T. Él me había comentado que estaba en Changuinola  únicamente por razones de trabajo y que soñaba con regresar a una pequeña heredad que poseía en Cricamola. Le pregunté que si regresaría a Cricamola con su esposa tan pronto como se jubilara de la compañía exportadora de banano en la que labora. Me contestó que la mortalidad de los jornaleros como él se acerca a los sesenta años de edad y que muchos, al jubilarse, ya están enfermos. De hecho, A.S.T. me confesó que, en su familia, la gente fallece joven y él está totalmente convencido que morirá en la plenitud de su vida.
 
R.A.A.A. es otro pesimista. Recientemente, me pidió oración por su hijo, gravemente enfermo, a quien llamó "el único heredero de mi pobreza". Cerré los ojos y recordé el comentario de la madre de R.A.A.A., quien decía que la única manera en que ella o su esposo viajarían a Panamá, sería para tratarse como pacientes en el Hospital Oncológico. Traté de refutar semejante afirmación, pero R.A.A.A. me dijo que sus padres son realistas, que ellos saben que son pobres, que siempre lo serán y que la única manera de salir de Bocas del Toro es, forzosamente, a través de una enfermedad incurable que requiera hospitalización.
 
Quiero pensar que A.S.T. y R.A.A.A., por desconocimiento de las promesas del Señor escritas en su Palabra, hablan de una manera fatalista, glorificando su situación financiera, convencidos de que no merecen una vida mejor. Sin embargo, incluso dentro de la iglesia, he escuchado a hermano(a)s con muchos años en el evangelio que se expresan de manera negativa y no conformes con ello, se esmeran en inyectarle pesimismo a los demás.
 
A pocos días de finalizar 2013 y empezar un nuevo año, yo hago un llamado urgente a todos los seres humanos que tengamos un cambio de actitud. Que comencemos 2014 con una mentalidad de victoria, que aunque estemos pasando por dificultades familiares, financieras, laborales, académicas o de cualquier naturaleza, entendamos que son situaciones pasajeras. No se trata de negar los problemas, o de fingir alegría u optimismo;  sino de confiar en el Señor, creyendo que Dios tiene el poder para restaurar nuestras vidas y afrontemos las pruebas con amor, fe y esperanza (1 Corintios 13:13).
 
Al poner toda nuestra confianza en el Señor, nuestra esperanza aumenta y soportamos las dificultades con una mentalidad diferente, sin amargarle la existencia a los demás, buscando culpables a nuestra situación desesperante y que creemos irremediable. Es tiempo de leer la Palabra y apropiarnos de las promesas de vida eterna, sanidad y prosperidad que nuestro Señor, en su infinita misericordia, nos ha legado a través de los diversos libros de la Biblia.
 
Es tiempo de arrepentirnos de todas esas palabras negativas con las que contaminamos nuestras almas y los ánimos de otras personas alrededor nuestro y empecemos a proclamar palabras de fe, sanidad y reconciliación con el Padre celestial a través de la persona de Jesucristo. Después de todo, el evangelio son buenas noticias para todo aquel que cree (2 Corintios 3:5-6, 9).

martes, 3 de septiembre de 2013

Ser saludables, ¿a qué costo?

No hace mucho leí el libro de Kevin Trudeau, "Natural Cures...", en el que se alerta de los peligros del estilo de vida moderno. En él, se pormenoriza la supuesta corrupción que existe en el sistema político estadounidense, en la FDA y, sobre todo, en la industria farmacológica.
Se denuncia los efectos tóxicos de alimentos cargados de colorantes y saborizantes artificiales, glutamato monosódico, jarabe de maíz de alta fructosa, aspartame y otros edulcorantes artificiales, azúcar y harinas refinadas, aluminio y otras barbaridades.
Según el autor, existen perjuicios para el organismo humano con el agua del grifo (por el cloro), por el uso del desodorante antitranspirante, champú, cosméticos y demás artículos de higiene personal moderna. También, el caos electromagnético producido por el uso de electrodomésticos, el estrés producido por ver noticias en televisión e incluso, el contacto con personas negativas. Todo esto, sin mencionar el tratamiento que la industria láctica y cárnica prodiga a sus productos, provenientes de animales maltratados, cargados de antibióticos y hormonas de crecimiento.
Se culpa a todos estos factores como los causantes de la epidemia de obesidad en los Estados Unidos y al creciente número de pacientes de cáncer, diabetes, hipertensión, lupus y otras enfermedades comunes en occidente. A pesar de lo anterior, el autor también proporciona claves para que las personas mejoren su estilo de vida, a través de la dieta orgánica y de elecciones saludables. Como las siguientes:
  • Evitar el contacto permanente con electrodomésticos y torres de alta tensión.
  • Utilizar ropa blanca y de colores claros lo más posible.
  • Reducir el número de cosméticos.
  • Consumir alimentos orgánicos y evitar restaurantes de comida rápida.
  • Utilizar filtros para el agua que se bebe y con la que se entra en contacto.
  • Eliminar alimentos industriales y altamente procesados.
Como vegetariana practicante, he abandonado desde hace varios años el consumo de bebidas gaseosas, bebidas alcohólicas y carne (incluyendo pollo, pavo y pescado). Ahora utilizo jabón, champú y acondicionador orgánicos de una conocida marca costarricense y evito, hasta donde me sea posible, la ingestión de alimentos industriales altamente procesados.
Sin embargo, existen recomendaciones del autor que me parecen impracticables, debido al estilo de vida que llevo, por ejemplo, soy una profesional de los sistemas computacionales y decir que voy a dejar de utilizar el teléfono móvil o la laptop se me antoja impracticable. Además, mi salario no alcanza para colocar filtros de agua en todos los grifos de mi casa en David y del apartamento que alquilo en Changuinola, o, peor aún, tener que comprar agua embotellada para beber, bañarse, lavar mi ropa, cocinar, fregar...
Hay que recordar que tanto en el lugar donde presto mis servicios como educadora, como en el sitio donde rento un apartamento, están ubicados en fincas bananeras, donde se fumiga vía aérea religiosamente. A veces me pregunto, cuando entro en contacto con tantos niños con problemas de aprendizaje y adolescentes con leucemia, si los químicos rociados a través de estas fumigaciones no estarán incidiendo en estos padecimientos; así como en las muy comunes alergias, asma y frecuentes resfriados, de los que incluso yo he sido víctima.
En conclusión, admiro a Kevin Trudeau, porque ha sido muy valiente en denunciar ante la opinión pública cómo las grandes compañías se hacen millonarias a costo del bienestar físico y mental de la gente. Estoy de acuerdo con él en que la agricultura orgánica provee de grandes beneficios ecológicos y para la salud de las personas y que un estilo de vida saludable - más que una dieta pasajera - es la mejor prevención contra la enfermedad física y mental. No obstante, también pienso que cada uno debe hacer sus propias elecciones basándose en sus posibilidades económicas y sistema de creencias; porque lo que resulta satisfactorio para uno, no necesariamente será bueno para otra persona.

domingo, 14 de julio de 2013

El banano comercial: algunas cosas que yo desconocía de su producción.

La primera vez que llegué a Changuinola, me sorprendió ver la gran cantidad de plantas de banano sembradas a lo largo de las vías de acceso al centro de la ciudad. No se parecían a las que sembró mi difunta bisabuela y uno que otro vecino en las tierras altas chiricanas, las cuales producían bananos (los chiricanos decimos “guineos”) pequeños, de intenso color amarillo y fuerte olor. Nada de eso. Eran unos racimos enormes, envueltos en unas extrañas bolsas azules, con perforaciones menudas.
 
Alquilé un apartamento pequeño, al lado de una empacadora de banano. El casero me había advertido que, después de las 5:30 a.m. era imposible conciliar el sueño, puesto que los transportadores arrancaban los “motores”, unos curiosos vehículos utilizados para mover los racimos de frutas desde la finca hasta la empacadora. Pero como tengo la costumbre de levantarme mucho más temprano que esa hora, no he confrontado dificultad alguna hasta el momento.
Así que, a medida que me habituaba a las vicisitudes de vivir en Finca las 30 (apagones de luz, clima impredecible, mala iluminación nocturna, delincuencia y suspensiones periódicas en el suministro de agua potable, entre otras cosas), también me puse a observar el movimiento del lugar: gente en jeans y botas de hule, yendo y viniendo;  chicas con delantales impermeables color amarillo, indígenas ngöbe con la ropa manchada de resina portando objetos que me parecieron guadañas en sus mano y jefes dando órdenes por doquier. Sentí una curiosidad enorme por saber lo que ocurría dentro de aquellos recintos.
A medida que comencé a conocer personas y a leer información sobre el tema (principalmente, del libro “El Indio sin ombligo”, del doctor Pernett y Morales y algunos artículos publicados en Internet) mi mente se formó una idea de lo importante que es la producción del “oro verde” en la economía de Changuinola. Sin afán de publicitarlo, el cultivo de banano ha proporcionado una gran cantidad de empleos vinculados directa e indirectamente con este rubro, aparte del surgimiento y desarrollo de universidades, negocios e industrias.
El domingo anterior, conocí a un supervisor, a quien llamaré Fran. Como resultó una persona de suave trato y a quien no parecían molestarle mis constantes preguntas, inquirí acerca del funcionamiento de las empacadoras: ¿para qué envuelven las cabezas de banano en bolsas azules? ¿cómo saben en qué momento cosechar? ¿por qué colocan unos objetos en forma de media luna en los racimos de banano? Y, finalmente, ¿qué rayos es una bacadilla? (Esta palabra la busqué en el Diccionario de la RAE y no la hallé, aunque lo intenté tanto con “v” y como con “b”, por lo que no estoy segura de cómo se escribe, realmente).
Fran me explicó que, contrario a lo que pudiese observarse a ojo de buen cubero, el cultivo del banano comercial se desarrolla de una manera científica y sistemática. Los bananos no se cosechan caprichosamente, existen unas cintas y unas medidas de calibración que sirven de referencia;  aparte de consideraciones logísticas (cantidad de personal disponible para cosechar, transportar, tratar y empacar la fruta) y climáticas, las cuales determinan si una temporada es de baja o alta actividad. Además, no se puede atiborrar una caja con bananos: se ha determinado un rango aceptable de peso y madurez de la fruta para poder envolverla en una cubierta plástica y sellar las cajas.
Existen cultivos que se pueden producir en casa, sin necesidad de muchos cuidados, desarrollando cosechas apreciables, como es el caso del guandú y los mangos. Con los bananos no ocurre igual, se requiere de bolsas plásticas para envolver las cabezas hasta el momento de su cosecha (para evitar las picaduras de insectos) y fumigación constante para mantener a raya toda clase de plagas;  amén de que las condiciones atmosféricas (sequedad o lluvias torrenciales) pudiesen afectar negativamente al producto final. Incluso, la cantidad de hojas que posee la planta en el momento del corte determinan la calidad de la fruta, pues pudo haber sido expuesta a demasiado sol, lluvia o evaporación de humedad y temperaturas que no son óptimas.
El corte de hojas dañadas o amarillentas, la fumigación aérea, la revisión prolija de cada racimo – colocándoles unos objetos de polyfoam, llamados “galletas”, entre mano y mano de banano – son cuestiones a considerar. Existen controles de calidad para todo, inclusive, llegan autoridades foráneas a cerciorarse que los fertilizantes, fungicidas e insecticidas utilizados en las fincas cumplan con las normas internacionales de seguridad, con el menor daño posible al ambiente y las personas que laboran allí.
En conclusión, el cultivo de banano ha impulsado grandemente la economía bocatoreña, generando fuentes de ingreso directas e indirectas y el surgimiento de negocios a todo lo largo de los lugares poblados de Changuinola, cercados por interminables sembradíos de banano y la esperanza de una vida mejor.

viernes, 19 de abril de 2013

La Agricultura Orgánica

En esta semana, tuve la necesidad de salir de la comunidad donde presto mis servicios como educadora y se me ocurrió pedirle un aventón al Ingeniero A.L., quien supervisa a las personas que trabajan en el huerto escolar. Durante todo el trayecto, estuvo dialogando conmigo de las bondades del huerto escolar: es una actividad productiva y gratificante para los residentes de la zona - en su gran mayoría, indígenas - , además de una fuente de ingresos extra. En un momento del viaje, detuvo el vehículo a la orilla de la calle, encendió su laptop y me mostró, una a una, fotografías que evidencian su trabajo: producción de arroz, tomates, espinaca, repollo, remolacha, cebolla, cebollina, lechuga romana, pepinos, nabos, frijoles...
 
No salía de mi asombro. Siempre tuve en mi mente el prejuicio de que solamente en las Tierras Altas chiricanas, de donde provengo, se podía producir frutas, legumbres y flores de semejante calidad, no en suelo arcilloso bocatoreño (sin embargo, hay que recordar que el globo de terreno donde se encuentra la escuela perteneció en algún momento a Bocas Fruit Company y, por tanto, está excelentemente abonado). El Ingeniero sonrió al notar mi interés y me explicó que es uno de los pioneros en el uso de un nematicida orgánico, elaborado a partir de un helecho común en esta zona. Con orgullo, me indicó la diferencia entre las legumbres producidas en mi tierra y las que su gente y él producen en el huerto escolar: la ausencia total de químicos residuales, tóxicos para el organismo humano, debido a la utilización de métodos de producción 100% orgánicos.
 
Le mencioné que soy vegetariana y que cuido mucho de mi salud, por lo que estoy totalmente a favor de la agricultura orgánica. La verdad es que no me duele pagar un poquito más de dinero por productos orgánicos, pues sé que son amigables con el ambiente y son altamente beneficiosos para mi salud;  sin embargo, no pude evitar tocarle el tema de la polémica entre los agricultores orgánicos y quienes afirman que para alimentar a una creciente población mundial (con el agotamiento de los suelos y la escasez de aguas potables y de suelos para la agricultura) se necesita la producción de monocultivos a gran escala y el uso de cada vez más potentes plaguicidas.
 
El Ingeniero comprendió estos argumentos y me dijo que era cierto, por lo que no los refutaba ni afirmaba estar en contra de ellos. No obstante lo anterior, también me dijo que los huertos caseros y escolares, utilizando métodos orgánicos es una garantía de alimentación saludable, además de una ayuda a la economía familiar o escolar, tanto si se consumen estos productos, como si se venden. Y, mi escuela no es el único centro educativo de la provincia de Bocas del Toro donde el Ingeniero L. coordina estas actividades, adicionalmente también dirige cuatro proyectos más.
 
A.L. tuvo la amabilidad de llevarme hasta la puerta de mi casa. Al despedirme de él y cerrar la puerta, me puse a meditar en la pasión con la que me habló de estas cosas y de la gente que, sin ganar un centavo, pero con la disposición de aprender algo productivo, sacrifica su tiempo para entregarse a esta actividad tan gratificante.

martes, 12 de febrero de 2013

El Volcán de Ayer. Parte I.

Hace muchos años, cuando Volcán era un pueblo pequeño y de pocos habitantes, cuando la calle principal no estaba asfaltada y había que andar con abrigo durante el día, ocurrió una tragedia familiar: una señora enviudó. Su pareja, Ramón, un guanacasteco que conducía un camión de carga, falleció súbitamente de un accidente cerebrovascular, dejándola desamparada de cualquier fuente de ingreso, pues ella era ama de casa.
 
Victoria, mujer de piel blanca, hija de un inmigrante italiano, tuvo que enfrentar una realidad muy triste, pues solamente había llegado hasta segundo grado de primaria y no poseía experiencia laboral en algún empleo "light". Por otro lado, hubo quienes debían dinero a Ramón, pero como él no conversaba de estas cosas con Victoria, ella nunca supo los nombres de los deudores - y ellos, obviamente, guardaron silencio al respecto.
 
Sola y con una hija adolescente a la cual enviarle dinero al internado donde se educaba, a Victoria se le ocurrió vender comida preparada por ella misma. Cocinar. Así de fácil... o tal vez no tanto. Victoria aprendió a cocinar a los ocho años de edad, en el fogón de su familia, pero no tenía experiencia cocinando para gente fuera del círculo familiar. Además, no poseía vajilla en cantidad suficiente, ni mesas para los futuros comensales, ni una estufa y ollas grandes. No obstante lo anterior, había que arriesgarse, su subsistencia estaba en juego y la de su única hija, la cual ya cursaba el último año de secundaria, a más de 200 kilómetros de Volcán. ¿Le iría bien?
 
Pero, Victoria tenía un as bajo la manga: siempre fue una persona amable, que se ganaba con facilidad el favor de la gente. Así que pidió a crédito todo lo que necesitaba: una estufa de cuatro fogones, con horno, vajilla, ollas y 90 balboas en madera, que en ese tiempo fue suficiente para construir un anexo en su casa, para poder colocar las mesas y equipar bien la cocina. ¡Y lo obtuvo! Y así comenzó su negocio de vender comida.
 
Hubo señores que pronto empezaron a frecuentar su comedor, maravillados del buen sabor y la calidad de la comida que esa humilde señora, sin estudios de chef, servía. Trabajadores que construían la calle de asfalto, jornaleros que arreaban cerdos o ganado desde Cañas Blancas, gente de múltiples funciones y oficios... Incluso a cuatro de ellos, también les cobraba por lavarles la ropa y planchársela.
 
Victoria debía levantarse todos los días a las tres de la mañana para preparar los alimentos (hojaldres, tortillas de maíz, patacones, huevos, salchicha y carne de res, que en ese tiempo estaba baratísima), pues había ocho señores que llegaban a las 5:00 a.m. a desayunar. Se iban y a las once ella ya debía tener listas las portaviandas para que se las llevaran con el almuerzo. Y en la noche, la cena. Cuando partía el último comensal, fregaba los platos, limpiaba la estufa (que no era como las de ahora, que funcionan con gas, sino con keroseno y despedía un calor espantoso) y dejaba todo listo para la jornada del día siguiente.
 
Esta señora, Victoria, es mi abuela, la cual me contaba todo esto ayer, postrada en una cama por causa de sus múltiples caídas y achaques propios de su edad - está por cumplir 87. Y a medida que la escuchaba, me percaté porqué la gente de cierta edad dice que antes las personas eran más bondadosas y menos materialistas que ahora.
 
Es decir, la maldad siempre ha existido, incluso antes, pero aun en medio de su desesperada situación, mi abuela se halló rodeada de muchas personas que le ayudaron. Dice ella que cuando solamente debía 38 balboas de madera, el hijo de la persona que le fió la madera le dijo que se quedara tranquila, pues le condonaba la deuda, sin que ella se lo pidiera (fue decisión de ellos). Y muchos vendedores de mercancía le concedieron crédito, así, confiando en su palabra - y ella les quedó bien.
 
Mi abuela tuvo que trabajar muy duro. Verdad que no es fácil recibir a un grupo de ganaderos a las siete u ocho de la noche y ponerse a esa hora a cocinar para servirles cena, estando agotada del ajetreo diario, con una estufa endiabladamente caliente y fregar con agua súper fría a las 9 ó 10 p.m. En ese tiempo, Volcán tenía un clima mucho más fresco que ahora, a veces incluso granizaba.
 
Observo sus manos enormes, de gruesos dedos, mientras le corto y limo las uñas. Manos curtidas por el trabajo duro, pero honesto, que le dio ganancias suficientes para pagar los estudios de mi mamá en la Normal de Santiago (ahora mismo mi mamá tiene 17 años de haberse jubilado como maestra de primaria y con ese ingreso, mantiene a mi abuelita, que ya no puede trabajar). Y cuando nos miramos a los ojos, tengo la certeza de que todo el sacrificio que hizo en el pasado no quedó sin fruto, pues ahora nos corresponde a nosotras ayudarla.

lunes, 7 de enero de 2013

La fruta perfecta.

Hace muchos años, cuando era niña, leí en un ejemplar de Escuela para Todos, el relato de cómo Dios creó la fruta perfecta. Recuerdo que el autor del cuento escribió que, cuando el Señor terminó de crear el mundo y a los seres humanos, les dijo a estos últimos que pidieran lo que quisieran. Todos se antojaron de una fruta; pero debía ser dulce y agradable al paladar, no tener semillas enormes que representasen un peligro de asfixiarse, debía pelarse con facilidad, un olor delicado, no demasiado dura ni demasiado blanda y ser comestible para niños y adultos de edad avanzada. Dios entonces creó el banano.

Obviamente, esta relación no la registra la Biblia, sin embargo, siempre me llamó la atención y la recuerdo con agrado, pues verdaderamente, el banano es uno de mis frutos predilectos. Han sido muchas las ocasiones en que, al sentir hambre cuando viajo o realizo diligencias y no haber un restaurante cerca (o el dinero suficiente para pagar un almuerzo o cena...), acudo al vendedor de frutas y uno o dos bananos me satisfacen y me sustentan para el resto de la jornada.

Esta fruta fragante, a la que los chiricanos llamamos guineo y mis primos en la Madre Patria denominan plátano, es de bajo costo - al menos acá en América Latina - y muy versátil, puedes comerla cruda, hacer purés, pancakes y dulces con ella o batidos, mezclada con otra fruta. Está disponible en tiendas pequeñas, supermercados y en lugares donde venden legumbres. Y sabe exquisita, sin importar si estamos en temporada seca o lluviosa.

Laboro en Changuinola, pequeña, pero pujante ciudad de la hermana provincia de Bocas del Toro, en donde el cultivo y exportación del banano es una de las principales actividades comerciales de la comunidad. Existen hectáreas y más hectáreas de terreno, plantadas exclusivamente de banano, además de empacadoras de la fruta. Tengo entendido, según lo que he investigado, que el tipo de suelo es el más adecuado para cultivarlo, ayudado por el clima, predominantemente húmedo.

Cuando llegué por primera vez a Changuinola, me sorprendió no solamente la cantidad de estas plantas; sino también la cercanía de las casas a los sembradíos. Pero la mayoría de la gente parece no molestarse... o, al menos, es la impresión que me dieron los lugareños. Una señora que acude a la iglesia, al testificar sobre uno de los beneficios recibidos por el Señor, nos comentó que debemos dar gracias a Dios por las plantaciones de banano y bendecirlas en Su Nombre. En vez de "chacharrear" o refunfuñar por las camisas de nuestros esposos, decía ella, manchadas con aquella resina color ocre, debemos dar gracias al Señor, porque si no fuera por ese rubro, Changuinola no gozaría del auge comercial actual.

Recientemente, conversé con A.A., un vivaz indígena que trabaja para "la compañía". Al preguntarle qué funciones ejercía, me contó que es deshojador. Me explicó que él y otros compañeros examinan las plantas y retiran las hojas amarillentas y dañadas, cortándolas con un instrumento adecuado. A.A., al igual que otros muchos indígenas con educación incompleta o pocas oportunidades laborales, terminan con sus ropas manchadas de resina y un machete en la mano, trabajando medio tiempo o tiempo completo en una plantación. Nunca se ha quejado del salario, no hablamos de eso, pero tengo entendido que la paga es buena, mas no excelente.

Un tema que sí le toqué fue el de los químicos que se emplean en la fumigación aérea. Le comenté que en la comunidad donde presto servicios como educadora, existen muchos casos - demasiados, tal vez - de niños con retardo mental y problemas de aprendizaje, además de algunos adolescentes con leucemia. Ese vecindario está peligrosamente cerca del bananal, donde fumigan religiosamente cada semana y los indígenas (en su mayoría, ngöbe-buglé) viven en moradas informales, no muy aisladas de los químicos tóxicos que fluyen en el ambiente. Por toda respuesta, A.A. me dijo que ese era un tema complejo. Y, créeme que dijo una gran verdad.

Otra persona que evitó dar detalles acerca de estas cuestiones fue L.G. En cierta ocasión, le mencioné un poema del autor salvadoreño Roque Dalton, en el que se habla de "el infierno de las bananeras" y le pedí su apreciación sobre el mismo, ya que es un hombre con 28 años de experiencia al servicio de la compañía. Abrió un poco más sus ojos castaños y luego, con la facilidad de expresión oral que le caracteriza, señaló que no sabía a lo que el poeta se refería. Sonrió al explicarme, con voz tranquila y serena, que la compañía le había brindado excelentes oportunidades de desarrollo laboral, sobre todo, escalar a puestos administrativos.

En conclusión, sigo siendo tan ignorante del funcionamiento de las bananeras como cuando descendí por primera vez del bus que me traía desde David, mareada del viaje y de la belleza de las cascadas naturales. Pero, de algo estoy segura, mientras en Changuinola exista este auge económico por causa de las exportaciones de banano, habrá almacenes, restaurantes, supermercados, transporte de carga, pizzerías y muchas otras cosas más. Siempre se requerirá que educadoras, como yo, dejemos por un par de años nuestra tierra y vayamos durante diez largos meses a atender niños preciosos, de piel broncínea, cabellos negros y una mezcla de inocencia y travesura en sus ojos. Ellos recibirán el incomparable beneficio de una formación académica y nosotras creceremos como personas, con la satisfacción de haber servido a nuestro prójimo y una herida abierta en el corazón, al recordar a la gente con la que nos relacionamos y a la que jamás volveremos a ver.

Yo no sé si los bananos que me como, al igual que las otras frutas, legumbres y cereales que forman parte de mi dieta diaria, están cargados de sustancias nocivas para mi salud. Pero eso no me impedirá disfrutar de esa delicia, que mis parientes europeos tienen que comprar carísima, ni será motivo para que deje de alabar a Dios por haber creado la fruta perfecta.

sábado, 27 de octubre de 2012

El adiós a un amor.

Amor. Una palabra tan bonita, que nos hace soñar, pensar en las cosas más sublimes. Un sentimiento que nos vuelve sabios y, a la vez, en nombre del ser amado, cometemos los disparates más inverosímiles, cosas que normalmente no haríamos, en circunstancias normales.

Amor. Tan bello cuando la otra persona te corresponde y tan horrible cuando te dejan. Tan absurdo y tan elocuente. Nos llena el pecho de felicidad y nos hace sonreir con sinceridad. Te hace llorar y desear la muerte. Te hace desear la vida, para volver a ver a la otra persona, aun cuando sabes que ya no te ama, o que, amándote, la relación no puede ser.

Conversé con un transportista el otro día, un indígena ngäbe llamado Rafael. Me decía, con sinceridad, que nunca ha engañado a su esposa. Se casó con ella, engendró tres bellas hijas y no desea nada aparte de ellas, porque las ama de todo corazón. Las respeta y no tiene ojos para otras mujeres. Me sentí profundamente conmovida, porque lo normal para los hombres es tener "un segundo frente" (o, inclusive, un tercer, cuarto o quinto frente... ) y, cuando dialogo con personas como él, siento un inmenso respeto.

Celio Ábrego, otro indígena de la comunidad a la que presto servicio como educadora, también conversa conmigo a veces. Me comentó que lleva 38 años de casado con la misma señora y, al igual que Rafael, nunca la ha engañado, ni tiene otros hijos que no sean con ella. "Yo converso con otras mujeres, pero normal..."

A veces me pregunto qué impulsa a la gente a enamorarse. A ser fiel a su pareja o a serle infiel. Ayer, escuché los lamentos de mi amiga, la cual estando casada se enamoró de un joven uno o dos años mayor que ella. Fueron amantes... pero ella no sabía que él la utilizaba para satisfacerse y para quitarle dinero. Se alejaron luego de algunas diferencias. Ayer, que se encontraba en un apuro de dinero, lo llamó para que la ayudara devolviéndole algo de dinero y el joven se negó. "No puedo, ando con mi novia", fue la respuesta y cerró.

¿Cuánto tiempo durará en cerrarse la herida en el corazón de mi amiga? Hoy la vi y parecía normal, no estaba llorando, ni nada, pero me imagino que sigue turbada. Alguien dirá que se lo merece, por traicionar a su esposo - el cual conozco y es bien promiscuo a pesar de su carita de yo no fui -,  pero lo cierto es que en el corazón no se manda. No quiero juzgarla. Todos dicen que su ex amante es feo, con esa barriga enorme, tatuajes y cicatrices. Pero ella no veía eso, solo sabía que ese cabello negro y lacio era acariciable y la piel broncínea de ese hombre la volvía loca.

Hay que estar un poco loco para amar de esa forma sabiendo que un día se acabará, dejando una cicatriz en lo más profundo del alma. Y sin embargo, día tras día, hombres y mujeres se dejan llevar por sus sentimientos, dándole la espalda a la razón y probando la miel del amor, aunque sea solamente por un instante.

Y aunque las lágrimas rueden por las mejillas cuando uno se tiene que despedir del ser amado, ya sea porque la muerte u otras circunstancias de la vida los separen, yo reafirmo las palabras de mi profesora Carmen, que me dio clases en la UN.A.CHI.: "Si cien veces tengo que nacer, cien veces me enamoraría, porque no hay nada más bonito que eso... ". 

miércoles, 18 de julio de 2012

El indio sin ombligo, un comentario.

Recientemente, tuve la oportunidad de leer EL INDIO SIN OMBLIGO, de Rafael Pernett y Morales, una historia acerca de unos indígenas que no tenían ombligo debido a un dantesco experimento de manipulación genética y los extraños sucesos acontecidos alrededor de los personajes principales.

Desde el primer momento, la lectura me atrapó, pues en el relato figura drama, acción y buen humor. ¡Sí, me reí mucho! Y también aprendí cuestiones relativas a la hermana provincia de Bocas del Toro, específicamente, de Changuinola, que solamente una persona que haya residido la suficiente cantidad de tiempo puede conocer y argumentar. Ejemplo de ello, la explicación relativa a los nombres y números de ciertas fincas, el uso que se le dio a la tierra durante la Segunda Guerra Mundial, el puré de banano, las locomotoras y la decadencia de Almirante luego del traslado de ciertas oficinas a Changuinola (con la apertura de la carretera Almirante - Changuinola).

Rafael Pernett utiliza muchos recursos para mantener el interés del lector, desde datos históricos verídicos hasta comentarios políticos;  desde explicaciones científicas hasta la descripción de ciertas percepciones, tabúes y estereotipos que la sociedad tiene acerca de las razas, ocupaciones y sucesos cotidianos.

Como lo del Jurite: la sociedad tiene la percepción de que los indígenas son flojos y que en las fincas bananeras (o en los altos donde se producen legumbres, como es el caso de mi tierra chiricana) los indios trabajan como animales pero en las comarcas no mueven un dedo aunque les paguen. Pernett aborda la cuestión de los indígenas pedigüeños (que usan a sus niños sucios y despeinados, de carita triste, para vivir de donaciones hechas por trasnacionales, fondos estatales y gente incauta) con mucho sentido del humor, sin herir sensibilidades.

El estereotipo de la mujer maltratada de hecho y de palabra, los sicarios, el marido engañado, los extranjeros propietarios de restaurantes... todo ello con una facilidad asombrosa, que me llevó a reflexionar profundamente sobre el entorno sociocultural y económico actual.

Felicitaciones a don Rafael y que nos siga entreteniendo con estos relatos, no por inverosímiles menos entretenidos.

sábado, 12 de mayo de 2012

Bocas del Toro, Campeón Nacional de Béisbol Mayor 2012.

Al término de siete partidos, el equipo de béisbol de Bocas del Toro venció a la novena de Panamá Metro y se coronó campeón nacional en esta disciplina en 2012. El último encuentro finalizó pasadas las dos horas de la madrugada, con toda una provincia pendiente de la actuación de su equipo, el cual llevaba 51 años sin obtener un campeonato nacional.

Como chiricana residente en la hermana provincia de Bocas del Toro, por razones de trabajo, sinceramente, me alegré con cada triunfo y sufrí con cada victoria del equipo bocatoreño. Obviamente, apoyaba a la selección de Chiriquí; no obstante, mi equipo fue eliminado y decidí mostrar mi simpatía por la provincia que me acogió.

Como no tengo televisor en la pieza que alquilo, aquella noche dominical del séptimo partido, me acosté a dormir temprano, sin embargo, no pude dormir y me invadió la zozobra. Mis oídos se aguzaron escuchando las reacciones de los vecinos, yo sabía que los aplausos y gritos de euforia indicaban que "los tortugueros" estaban tomando ventaja.

Y es que, realmente, el fanático bocatoreño (hombres, mujeres, adolescentes y niños) jamás perdió la fe en que su selección ganaría el campeonato de béisbol. Era un ambiente increíble entrar a un autobús después de ciertas horas y observar a los transportistas con la emisora narrando el desarrollo del partido: no se escuchaba sonido alguno, todo el mundo en silencio oyendo a los comentaristas deportivos.

Una vez finalizado el homenaje a los campeones, miré a mi alrededor y me puse a reflexionar muchas cosas sobre la tierra bocatoreña y sus habitantes. Y es que Bocas del Toro es una provincia enormemente productiva, con sus plantaciones de cacao, plátanos, banano o guineo, como quieras llamarle y muchos rubros más.

Tierra de gente amable y cariñosa. De gente trabajadora y sufrida. Gente que no me discriminó ser chiricana y en donde he hecho grandes amistades, a pesar de no tener parientes cercanos residiendo en el área.

En conclusión, Bocas del Toro es más que tortugas, bananales y lindas playas. Es calidad humana y una tierra de campeones.

lunes, 30 de abril de 2012

El Racismo: ¿está justificado?

Hace poco, abordé un autobús de la ruta David - Changuinola y, para hacer más llevaderas las largas horas de viaje, trabé conversación con un joven indígena. Este señor me contaba que fracasó en su primer matrimonio, con una chica de su etnia y, luego, se enamoró de una mujer blanca, con quien sostenía una relación. Cuando la joven llevó al novio a su pueblo - fronterizo con Costa Rica - para presentarlo a sus parientes, los familiares rechazaron de inmediato al indígena. Le dijeron a la muchacha, delante del pobre hombre: "Oye, qué mal gusto tienes". Y, al servirle el almuerzo, adrede le pusieron un trozo de carne cruda, lo cual provocó una discusión entre ambas partes. Como es obvio, el noviazgo terminó en fracaso.

Chombos, cholos, mudas de cucaracha, paliduchos, amarillos, monos, judíos narizones, árabes hediondos... A lo largo de toda mi vida he escuchado todo tipo de epítetos racistas en contra de negros, indígenas, chinos, blancos y gente de otras religiones y costumbres. Recuerdo que mi piel pálida, cuando estaba en la escuela, me valió un sobrenombre denigrante. Según afirman ciertos activistas, todavía hay discotecas en la ciudad capital que le niegan la entrada a personas de piel oscura. No falta quien desconfía de los negros, pues consideran que son delincuentes. Los hombres negros son maleantes y ladrones. Las mujeres negras son brujas. Los judíos aman el dinero y son tacaños. Los árabes son machistas y malgeniados. Las colombianas son prostitutas y los colombianos son narcotraficantes y sicarios.

Pero, la peor parte se la llevan los pueblos autóctonos de nuestro país. La gente dice que los cholos tienen mal olor, no se bañan, andan piojosos, se comen los piojos, se comen los mocos, son chochinos, asquerosos, son feos y horribles, son idólatras, malagradecidos, recostados, vagos, mantenidos, andan sucios, son borrachos, malapaga, problemáticos... y muchas cosas semejantes a estas.

A veces me pregunto si el orgullo que sentimos por ser Panamá un crisol de razas no será más que una fachada tras la cual escondemos nuestro temor y desconfianza hacia seres humanos cuyas costumbres, orientación sexual, religión y condición económica son diferentes a la nuestra. A muchas personas de la capital las he escuchado llamándonos con desprecio "cholos" a los habitantes del interior de la república (veragüenses, chiricanos, chorreranos, santeños, herreranos...) y, para la mayoría de la gente, es un insulto que la comparen con un indígena (no seas cholo, no seas tan Urracá, qué cholito, no seas "indiorante"). Nos llenamos la boca diciendo que los alemanes y los estadounidenses son la quintaesencia del racismo, pero no reconocemos la discriminación reinante en nuestra nación.

¿Desde cuándo un ser humano único y valioso, por quien Jesucristo dio su sangre, merece nuestro desprecio por ser demasiado blanco o demasiado oscuro? ¿Qué clase de sociedad permite que la etnia o la religión influya en la decisión de brindarle una oportunidad de estudios o trabajo bien remunerado a una persona? Y, ¿por qué motivo la gente siente más orgullo al engendrar hijos blancos que hijos de piel oscura?

Solamente la Palabra del Señor tiene el remedio contra el racismo y la discriminación. Como dice Romanos 2:11 "PORQUE NO HAY ACEPCIÓN DE PERSONAS PARA CON DIOS". Así que, dejemos que el amor de Jesucristo llene nuestra vida y seamos capaces de bendecir a otros seres humanos, aunque con nuestra mente humana no logremos comprender porqué actúan o hablan de determinada manera.

jueves, 9 de febrero de 2012

El domingo, en la iglesia, el pastor trató de ilustrarnos acerca de la importancia de la unidad familiar; entendiéndose "familia" no solamente como el conjunto de nuestros parientes políticos o con algún grado de consanguinidad, sino también la familia espiritual, es decir la iglesia.

Se basó en Génesis 2:4 para afirmar que al crear un solo huerto - no dos ni tres - expresó Su Voluntad de que los seres humanos habiten juntos bajo un mismo techo.

Habitar juntos bajo un mismo techo no se refiere solamente al sentido material de compartir una casa. Millones de familias tienen casa propia y sin embargo, sus miembros no se toleran entre sí. Hay imposiciones, manipulación, injusticias y, como dice la gente, "la soga siempre revienta por lo más delgado".

Implica compartir las bonanzas y momentos alegres; pero también la escasez, las dificultades y problemas con respeto, tolerancia, sinceridad y madurez. Sobre todo, con amor, comprensión y fe, sabiendo que estamos sujetos a debilidades humanas. El que cree estar firme, mire que no caiga.

Cuando uno aprende a vivir bajo el mismo techo, llámese en la iglesia o en la familia o la empresa, o donde quiera que se esté, uno se preocupa por orar por sus semejantes, pues si alguno de los miembros del equipo espiritual o secular cede a la tentación del pecado, los demás también están en peligro de caer.

En este orden de cosas, es interesante leer la historia de Adán y Eva, pues cuando ella pecó, Adán también cedió a la tentación. Y, cuando Josué tomó Jericó y Acán fue el único del pueblo israelita que desobedeció a Dios, apoderándose del anatema, Dios no le dijo a Josué que Acán había pecado; sino que el pueblo había prevaricado. Es decir, que la derrota de los israelitas en Hai fue provocada por el pecado de un solo hombre y por eso, el Señor no respaldó a Josué hasta que le puso remedio a la situación.

Abraham sí conocía el principio de lealtad, pues aun cuando su sobrino dejó de vivir cerca suyo, se armó para rescatarlo cuando sufrió secuestro e intercedió para que los ángeles sacaran a Lot de Sodoma. Y es importante persuadirse que la cercanía con el mundo corrompe a la familia, pues Lot se acercaba cada vez más a Sodoma y, como resultado de ello, su esposa (demasiado aferrada a aquel lugar) perdió la vida y sus hijas cometieron incesto.

En conclusión, seamos como Abraham, padre de la fe, que aprendió a establecer prioridades. Para él, Dios era lo más importante y por ello, donde quiera que iba, levantaba altares de adoración al Señor. Dios lo probó por medio de Isaac, pero una vez superada la prueba, su familia fue bendecida.

domingo, 1 de enero de 2012

2012, un excelente año para ti y para mí.

Desde hace algún tiempo, he escuchado con frecuencia que el mundo en el que vivimos se va a acabar el 21 de diciembre de 2012. Personas que han tenido el privilegio de estudiar las civilizaciones antiguas, han llegado a la conclusión que las profecías mayas y de otros grupos humanos que alcanzaron un gran desarrollo, apuntan hacia un final de los tiempos para este año.

En realidad, las cosas no andan bien. Demasiados pobres, poquísimos ricos, destrucción de los recursos naturales, cambio climático mundial, amenazas de guerras, sequías y hambrunas, abandono de los valores religiosos y cívicos, agitación política y social, desintegración familiar, consumismo y materialismo, contaminación ambiental, agotamiento de las reservas de agua potable, encarecimiento del petróleo... todos son hechos irrefutables que nos llevan a cuestionarnos si nuestro planeta estará en peligro y no me refiero solamente a la civilización occidental; sino a toda la raza humana.

Sin embargo, también recuerdo las palabras de nuestro Señor Jesús: "Pero del día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino sólo mi Padre. El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán" MATEO 24:36, 35. El hecho de que la avanzada civilización maya haya ideado su calendario para que la "cuenta larga" finalice en determinada fecha no implica que nos espere una catástrofe para ese día.

También hay que recordar las últimas palabras de Jesucristo a sus apóstoles antes de ascender a los cielos: "No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones, que el Padre puso en su sola potestad; pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra" HECHOS 1:7-8.

Ahí está. No estamos llamados a predecir con exactitud el futuro, porque eso es potestad soberana de Dios Padre. Por eso han salido tantas personas creyendo que Dios les habló y predicen el fin de los tiempos para una fecha específica (y, gracias a Dios, han fallado estrepitosamente). Hay que enfocarse en hacer la voluntad de Dios en la tierra, para eso tenemos al Espíritu Santo, porque cuando tratamos de profetizar el futuro con detalles, lo que hacemos es meternos en terreno que no nos corresponde: solamente el Señor tiene control del destino de la humanidad.

Así que, aunque los mayas y otros grupos humanos muy avanzados hayan o no profetizado el final de los tiempos para esta generación, lo cierto es que solamente nuestro Padre celestial conoce la fecha exacta de sus juicios y del fin de este mundo. "Mas, oh amados, no ignoréis esto: que para con el Señor un día es como mil años, y mil años como un día. El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca sino que todos procedan al arrepentimiento. Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia. Por lo cual, oh amados, estando en espera de estas cosas, procurad con diligencia ser hallados por él sin mancha e irreprensibles, en paz". 2 PEDRO 3:8-9, 13-14.

Por lo tanto, declaro con fe que este nuevo 2012 será un año en el que veremos la gloria de Dios y en el que alcanzaremos muchas bendiciones si nos sometemos a su santa voluntad. Que profeticen las catástrofes que quieran, mas el pueblo de Dios debe estar seguro de que, como dijo Jesús, Él estaría con nosotros todos los días hasta el fin del mundo, así que, ¿para qué temer?.

martes, 6 de diciembre de 2011

Al cierre de un año lleno de ilusiones.

Hoy, martes 6 de Enero, a escasas semanas para que finalice el año, decidí hacer un alto en el camino y poner en la balanza las bendiciones que mi Dios me ha traído este año, en contraposición con situaciones difíciles a las que tuve que plantarle cara.


Desde el año pasado, que mi abuela se cayó en casa y se fracturó el brazo, notamos que su salud en general decayó. Ella, que siempre fue activa, ahora se pasaba prácticamente día y noche en cama, durmiendo, descuidando su apariencia física y evitando la conversación. Mi mamá y yo tuvimos que llevarla al geriatra, el cual ordenó múltiples reconstituyentes, los cuales le han ayudado, pero sigo creyendo que algo dentro de su ánimo se resquebrajó.


Es cierto que confronté situaciones difíciles en mi matrimonio, como casi desde el principio. Mi esposo se accidentó en el oriente chiricano, andando con sus compañeros del club de motociclismo. Me desgasté física y emocionalmente esos 12 días que estuvo hospitalizado y que le introdujeron metales en el brazo.


El Ministerio de Educación no me nombró este año. Peleé la permanencia en La Doradilla, pero, qué va, tenía un puntaje bajito y la maestra que estaba antes de mí sí lo logró. Me alegro por ella, porque es alguien que realmente se lo merece, mas yo tuve que volver a llenar solicitudes nuevamente y nada de nada. Incluso, me atreví a conversar con un miembro de la junta de selección de personal y me dijo lo mismo que a las demás que no tienen influencias: que escribiera mi nombre, especialidad y número telefónico en una lista y, de haber una vacante me llamarían. Jamás lo hicieron, como era obvio.


Por otro lado, perdí mi trabajo de tutora a fines de Marzo y tuve que arreglármelas con mis ahorros del año pasado y la ayuda financiera de mi mamá para salir adelante en los estudios. El postgrado en UNACHI no estuvo tan difícil, ni siquiera la práctica docente; pero no puedo decir lo mismo de Oteima, en donde los profesores eran más exigentes y solían poner más asignaciones semanales. Fueron meses de estrés, entre el trabajo doméstico y las tareas universitarias.


A veces veía cosas bonitas en los almacenes o el supermercado. Las miraba, las tomaba en mis manos, examinaba el precio... y las volvía a colocar en su sitio. No podía comprarlas. Sin embargo, no me duele haberme sacrificado en pos de mis estudios, porque ahora estoy cosechando los beneficios.


Por la gracia y la misericordia de Dios estoy trabajando en Oteima. Me dieron la oportunidad de dictar un curso de informática básica los sábados por la tarde, durante 10 semanas, así que la gloria sea para el Señor, que me hizo justicia.


De ISAE de La Chorrera, me enviaron el certificado de profesorado por medio del flete y pude registrarlo en el ministerio de educación, lo mismo que el de diversificada de UNACHI, lo cual me subió el puntaje, ahora estoy en 99. La otra semana, la UNACHI me entrega el diploma de postgrado en docencia superior, el cual también podré registrar.


En comparación con malas experiencias de muchos de mis compañeros del postgrado, los cuales practicaron con grupos malísimos, yo tuve el gusto de hacer mi práctica docente del nivel superior con un grupo muy bueno, el cual incluso se despidió de mí con obsequios entrañables y e-mails de agradecimiento. Conocí tanta gente agradable, hice amistades con profesores, estudiantes y compañeros.


El domingo sustenté mi última asignatura del postgrado de Oteima, solamente me queda pendiente sustentar mi proyecto final de graduación ante mis autoridades.


La salud de mi abuela ha mejorado y mi mamá se siente más animada ahora que estoy cerca de ella y la acompaño, como antes, al pago quincenal de su jubilación. Va para 70 años de edad, sin embargo, no sufre diabetes, ni presión alta, ni ninguno de esos males relacionados con el envejecimiento. Y está activa, que es lo más importante.


Con la ayuda de su suegro, Olmedo consiguió un auto nuevo. Bien para él, porque su añoso automóvil ya le daba la lata, después de largos 14 años de tenerlo (y éso, que era de segunda mano, eh). A Guillermo le detectaron una piedra en el riñón, mas la expulsó sin necesidad de cirugía.


Por medio del Facebook, me reencontré con viejas amistades. Y, a principios de año, visité la casa de mi amiga Ana Milixia en Guadalupe, luego de muchos años sin verla.


Así que, aunque tuve problemas y situaciones de desánimo, solamente me lamento de no haber adorado a Dios lo suficiente para expresarle mi gratitud por haberme sostenido en medio de la debilidad. Es un privilegio depender de Dios y abrirle la puerta del corazón a Jesús, para que el Espíritu Santo forme el carácter de Cristo en nuestras vidas.


En conclusión, estoy agradecida con el Señor, pues las victorias que yo obtenga, son suyas, como lo son mi vida y mi familia. ¡Gracias, Dios mío, por tu misericordia con que me has amado!