Al ver por televisión las imágenes de los hechos acontecidos en la hermana provincia de Bocas del Toro a fines del mes de Julio, no pude menos que dolerme de lo que pasó.
Personas que perdieron la visión de uno o ambos ojos, gente temporalmente secuestrada, panameños que murieron y grandes pérdidas económicas por los destrozos materiales: automóviles quemados y comercios destruidos y saqueados. Esto, sin mencionar las condiciones en que quedó el aeropuerto y los bancos de la localidad, llenos de piedras y con las ventanas hechas añicos.
Es muy triste esto último, porque Bocas del Toro se había posicionado firmemente como uno de los lugares con mayor atractivo turístico, pero luego de haber vivido ese clima de inseguridad y haber visto las condiciones en que quedó el aeropuerto, es normal que los extranjeros desistan de su empeño de visitar esa provincia.
¿Cómo pasó esto? Ninguna de las partes asume la responsabilidad. Nuestro gobierno culpa a los sindicatos y los sindicatos satanizan al gobierno. ¿A quién se le cree? ¿Quién tiene la razón?. Yo creo que no se trata de tener la razón, porque ambas partes la tienen, hasta cierto punto.
El pueblo ve con malos ojos a los movimientos populares liderizados por gremios como FRENADESO, SUNTRACS y los sindicatos que surgen de sectores largamente oprimidos por parte de las clases privilegiadas (fincas bananeras y productoras de caña de azúcar), pero, lo cierto es que sin estas luchas, no se habrían alcanzado beneficios para la gente pobre en todas las áreas: salud, educación, alimentación, vivienda, entre otras. Sin una voz valiente que señale los errores de nuestros estadistas, estaríamos a merced de legislaciones inconvenientes para los intereses de la mayoría. El problema es cuando las cosas se salen de control y comienza el vandalismo y el oponerse a todo lo que los gobiernos de turno hagan, sea bueno o malo.
Por otro lado, no me cabe en la cabeza que TODA la "Ley Chorizo" sea mala y que nuestros gobernantes hayan obrado de mala fe al imponerla. Ciertas personas que saben de leyes entresacaron algunas cosas positivas que contiene dicha ley y la presentaron a los medios de comunicación masivos para el conocimiento de los afectados. Sin embargo, coincido con algunos periodistas en que nuestros gobernantes, luego del desastre de Bocas del Toro, deben tomar estos hechos como una oportunidad para eliminar los métodos para reprimir multitudes con perdigonazos y plantearse nuevas alternativas para el control de multitudes que no deje padres de familia discapacitados de por vida.
Pienso que ambas partes deben proceder con cordura y con respeto, recordando siempre que no son el centro del universo y que con comunicación se puede lograr mucho. Como bien lo señaló Benito Juárez, "el respeto al derecho ajeno es la paz".
domingo, 29 de agosto de 2010
miércoles, 21 de julio de 2010
La Oración de Intercesión.
El domingo pude ir a la iglesia y, a pesar de encontrarme debilitada por la fiebre, pude rescatar una lección del pasado que ya tenía olvidada: el poder de la oración de intercesión.
El pastor nos decía que es muy importante dedicar buena parte del tiempo de oración a interceder por personas que no pueden o quieren acercarse a Dios para transformar sus vidas conforme a su voluntad.
Con tanta preocupación por las tareas cotidianas descuidamos lo que más importa: que el Señor permite que vivamos para que le sirvamos a los demás y establezcamos su reino en la tierra. Nos concentramos en nuestros propios problemas y al presentar peticiones referentes a las situaciones que nos turban, olvidamos orar por los enfermos, deprimidos, pobres, los gobernantes de las naciones y muchas otras cosas que son de gran estima ante los ojos de Dios.
Al orar por otra persona o grupo, hay que tener en cuenta que nuestro Dios escucha y da respuesta a las peticiones de gente que mantiene su humildad. Cuando leemos los libros de Daniel, Esdras y Nehemías, nos percatamos que, a pesar de que eran justos y obedientes a Dios, no señalaron a los demás como los malos de la película. Confesaron y pidieron perdón por sus propios pecados, los de su familia y los de la nación entera, reconociendo en todo momento la santidad del Señor y la debilidad suya como seres humanos.
Así que, no me resta más que exhortar a mis hermanos en Cristo que no dejen de orar por todos los seres humanos de este planeta, sin olvidarse de que somos humanos y fallamos.
El pastor nos decía que es muy importante dedicar buena parte del tiempo de oración a interceder por personas que no pueden o quieren acercarse a Dios para transformar sus vidas conforme a su voluntad.
Con tanta preocupación por las tareas cotidianas descuidamos lo que más importa: que el Señor permite que vivamos para que le sirvamos a los demás y establezcamos su reino en la tierra. Nos concentramos en nuestros propios problemas y al presentar peticiones referentes a las situaciones que nos turban, olvidamos orar por los enfermos, deprimidos, pobres, los gobernantes de las naciones y muchas otras cosas que son de gran estima ante los ojos de Dios.
Al orar por otra persona o grupo, hay que tener en cuenta que nuestro Dios escucha y da respuesta a las peticiones de gente que mantiene su humildad. Cuando leemos los libros de Daniel, Esdras y Nehemías, nos percatamos que, a pesar de que eran justos y obedientes a Dios, no señalaron a los demás como los malos de la película. Confesaron y pidieron perdón por sus propios pecados, los de su familia y los de la nación entera, reconociendo en todo momento la santidad del Señor y la debilidad suya como seres humanos.
Así que, no me resta más que exhortar a mis hermanos en Cristo que no dejen de orar por todos los seres humanos de este planeta, sin olvidarse de que somos humanos y fallamos.
sábado, 10 de julio de 2010
Soy virgen... ¿algún problema con eso?
El sábado anterior al día del día del Padre, conocí a un chico que me pareció muy agradable y respetuoso en su trato hacia mí. Conversamos mucho y, tiempo después, conforme la confianza se establecía entre nosotros, me confesó que, a pesar de su edad (22 años) nunca ha tenido relaciones sexuales. Durante tres años tuvo una novia a la que quiso mucho, pero siempre la respetó. Él se siente avergonzado, porque en la compañía para la que trabaja, los demás se burlan de su condición.
Le contesté que la decisión de mantenerse puro hasta el matrimonio no tiene nada que ver con su hombría, ni con su valor como persona; además, lo felicité por mantenerse fiel a sus valores cristianos. Me sentí agradecida con Dios porque todavía quedan jóvenes que valoran la institución del matrimonio y se guardan durante el noviazgo.
Sin embargo, me preocupa el machismo de la sociedad en la que vivo. A este muchachito lo molestan en su empleo por ser virgen e incluso una secretaria de la compañía puso en tela de duda su masculinidad, todos los días le decía: eres gay, eres gay, eres gay...
Ahora comprendo porqué aquellos chicos que me parecían tan centrados de repente andan en cosas que riñen con la moral cristiana. Sencillamente, no soportan la horrible presión de una sociedad para la que un verdadero varón es el que se harta de alcohol, anda en promiscuidad sexual y de cada diez palabras que dice, tres son vulgares. Lo triste es que la mayoría de los programas de televisión, películas, canciones y publicidad alientan estas conductas, sin advertirle a los jóvenes las posibles repercusiones en su salud física y emocional.
Deberían inventar unas camisetas que digan: SOY VIRGEN Y QUÉ, para estos chicos y chicas que han decidido guardarse.
No faltará quien diga: pero, ya yo no soy virgen, ¿acaso se me debe juzgar por mis decisiones?. Y es cierto, cada quien actúa en su libre albedrío y no considero justo que se critique a la gente por sus actuaciones. Todos cometemos errores, confiando en las personas equivocadas.
Como dijo un prestigioso médico epidemiólogo de mi provincia (en cierta ocasión que fue a la universidad a orientarnos a los estudiantes acerca del HIV y enfermedades de transmisión sexual): el pasado quedó atrás, lo que cuenta son las decisiones que tomemos de hoy en adelante.
¿Qué has decidido tú?
Le contesté que la decisión de mantenerse puro hasta el matrimonio no tiene nada que ver con su hombría, ni con su valor como persona; además, lo felicité por mantenerse fiel a sus valores cristianos. Me sentí agradecida con Dios porque todavía quedan jóvenes que valoran la institución del matrimonio y se guardan durante el noviazgo.
Sin embargo, me preocupa el machismo de la sociedad en la que vivo. A este muchachito lo molestan en su empleo por ser virgen e incluso una secretaria de la compañía puso en tela de duda su masculinidad, todos los días le decía: eres gay, eres gay, eres gay...
Ahora comprendo porqué aquellos chicos que me parecían tan centrados de repente andan en cosas que riñen con la moral cristiana. Sencillamente, no soportan la horrible presión de una sociedad para la que un verdadero varón es el que se harta de alcohol, anda en promiscuidad sexual y de cada diez palabras que dice, tres son vulgares. Lo triste es que la mayoría de los programas de televisión, películas, canciones y publicidad alientan estas conductas, sin advertirle a los jóvenes las posibles repercusiones en su salud física y emocional.
Deberían inventar unas camisetas que digan: SOY VIRGEN Y QUÉ, para estos chicos y chicas que han decidido guardarse.
No faltará quien diga: pero, ya yo no soy virgen, ¿acaso se me debe juzgar por mis decisiones?. Y es cierto, cada quien actúa en su libre albedrío y no considero justo que se critique a la gente por sus actuaciones. Todos cometemos errores, confiando en las personas equivocadas.
Como dijo un prestigioso médico epidemiólogo de mi provincia (en cierta ocasión que fue a la universidad a orientarnos a los estudiantes acerca del HIV y enfermedades de transmisión sexual): el pasado quedó atrás, lo que cuenta son las decisiones que tomemos de hoy en adelante.
¿Qué has decidido tú?
domingo, 20 de junio de 2010
La Fiebre Mundialista ya llegó!!!
Cuatro años después, la fiesta mundialista llega a nosotros. Un evento que involucra - y entusiasma - a la gente de todo el mundo, sin importar nacionalidad, etnia, color de piel, escolaridad, edad, sexo, nivel social o cultural: la Copa Mundial de Fútbol!.
Cada persona, aun cuando no sea un fanático(a) incondicional del fútbol, tiene su equipo favorito. Se hacen apuestas, se preparan incontables platillos étnicos "para celebrar la victoria" de x o y selección, la gente se congrega en lugares públicos, compran camisetas y placas decorativas para vehículos...
¡Es una locura! ¡Es una fiesta! ¡Es una fiebre! ¡Es una moda! Es... guerra. Ya escuché que a algunos jugadores y técnicos los han amenazado de muerte por no obtener los resultados esperados. Todavía recuerdo el trágico caso de Andrés Escobar, cuyos compatriotas afirman que él era todo un caballero y buena persona, y no obstante, ese autogol selló su sentencia de muerte.
Las pasiones se desbordan, sin embargo, no hay que olvidar que es un deporte bonito y no hay que llevar las cosas al extremo.
Cada persona, aun cuando no sea un fanático(a) incondicional del fútbol, tiene su equipo favorito. Se hacen apuestas, se preparan incontables platillos étnicos "para celebrar la victoria" de x o y selección, la gente se congrega en lugares públicos, compran camisetas y placas decorativas para vehículos...
¡Es una locura! ¡Es una fiesta! ¡Es una fiebre! ¡Es una moda! Es... guerra. Ya escuché que a algunos jugadores y técnicos los han amenazado de muerte por no obtener los resultados esperados. Todavía recuerdo el trágico caso de Andrés Escobar, cuyos compatriotas afirman que él era todo un caballero y buena persona, y no obstante, ese autogol selló su sentencia de muerte.
Las pasiones se desbordan, sin embargo, no hay que olvidar que es un deporte bonito y no hay que llevar las cosas al extremo.
sábado, 5 de junio de 2010
La Fidelidad es un valor... impracticable?
Una profesora que nos impartía clases sobre Andragogía mencionó cierto domingo que la fidelidad es un valor. Volteé a mi alrededor y vi las risitas de mis compañero(a)s, pero tuve que confesar que la profesora tenía razón.
Un valor. Como la honestidad, la fe, el amor, la cooperación, la solidaridad, la verdad y tantos otros que la gente valora pero no practica... o sí.
¿Cuántas parejas fieles quedan en la Tierra? Imposible saberlo. Sin embargo, la fidelidad conyugal tiene muchas ventajas: brinda estabilidad a la unión matrimonial, se evitan enfermedades de transmisión sexual, pero sobre todo, se evitan decepciones.
Decepciones como las de una joven a la que llamaré Magnolia. Su esposo la engañó, así que decidió pagar con la misma moneda. Se topó con un sinvergüenza que se aprovechó de ella y aunque se salvó del HIV, lo cierto es que quisiera volver el tiempo atrás para no haber tomado esa decisión tan estúpida.
Magnolia está arrepentida, ¿lo estará su esposo?. Quien sabe. La gente se traga sus lágrimas a solas, sin muchas veces tener a alguien a quien contarle sus fracasos, porque, sin importar bajo qué circunstancias ocurrió el adulterio, la sociedad entera lo condena y juzga con severidad a quien falló a sus votos.
Ahora, no es mi intención condenar - ni ensalzar - a las personas que fallan, pues todos estamos expuestos a la tentación, que solamente Jesús venció en todas las formas. Solamente deseo exhortar a la sociedad entera a que retomemos nuestros valores y los practiquemos con la ayuda de nuestro Señor y Salvador, que nos sostiene en medio de tribulaciones, necesidades y pruebas.
Un valor. Como la honestidad, la fe, el amor, la cooperación, la solidaridad, la verdad y tantos otros que la gente valora pero no practica... o sí.
¿Cuántas parejas fieles quedan en la Tierra? Imposible saberlo. Sin embargo, la fidelidad conyugal tiene muchas ventajas: brinda estabilidad a la unión matrimonial, se evitan enfermedades de transmisión sexual, pero sobre todo, se evitan decepciones.
Decepciones como las de una joven a la que llamaré Magnolia. Su esposo la engañó, así que decidió pagar con la misma moneda. Se topó con un sinvergüenza que se aprovechó de ella y aunque se salvó del HIV, lo cierto es que quisiera volver el tiempo atrás para no haber tomado esa decisión tan estúpida.
Magnolia está arrepentida, ¿lo estará su esposo?. Quien sabe. La gente se traga sus lágrimas a solas, sin muchas veces tener a alguien a quien contarle sus fracasos, porque, sin importar bajo qué circunstancias ocurrió el adulterio, la sociedad entera lo condena y juzga con severidad a quien falló a sus votos.
Ahora, no es mi intención condenar - ni ensalzar - a las personas que fallan, pues todos estamos expuestos a la tentación, que solamente Jesús venció en todas las formas. Solamente deseo exhortar a la sociedad entera a que retomemos nuestros valores y los practiquemos con la ayuda de nuestro Señor y Salvador, que nos sostiene en medio de tribulaciones, necesidades y pruebas.
sábado, 22 de mayo de 2010
Amnesia para lo que nos conviene.
No recuerdo dónde leí que bienaventurados son los que dan sin recordar y reciben sin olvidar. Ni siquiera sé si estoy citando correctamente, pero el asunto es que el autor desea plasmar lo siguiente: tenemos que aprender a dar sin echarle luego en cara a la gente los favores y, a su vez, tener la humildad para aceptar ayuda de los demás y no pagar mal por bien.
Cuántas veces no hemos hecho favores, pequeños y grandes y luego sentimos que esas personas después no quieren ni dirigirnos la palabra, y más, cuando prestamos dinero. Nos esmeramos en ganarnos el cariño y el respeto de los demás y muchas veces lo que hacen es hablar mal de nosotros a nuestras espaldas.
Como también, quedamos haciendo lo mismo y no somos agradecidos con nuestra familia y amigos. Nuestras madres nos cargaron nueve meses en el vientre y sufrieron dolores espantosos para darnos a luz y, sin embargo, no les damos el lugar que se merecen en nuestros corazones.
El esposo irrespeta a la esposa y viceversa. El hijo(a) no honra a sus padres, como también hay padres y abuelos que abusan de sus hijos. Un mal vecino echa a perder todo lo que parecía una buena vecindad. Un mal compañero de trabajo o estudios malogra los buenos esfuerzos e intenciones del grupo. Y así por el estilo.
Pero, no tiene porqué siempre ser así, ¿verdad?. Sí, podemos cambiar. Podemos ser mejores, solamente tenemos que proponérnoslo y hacer algo diariamente para alcanzar la meta de ser más agradecidos con quienes nos rodean.
Cuántas veces no hemos hecho favores, pequeños y grandes y luego sentimos que esas personas después no quieren ni dirigirnos la palabra, y más, cuando prestamos dinero. Nos esmeramos en ganarnos el cariño y el respeto de los demás y muchas veces lo que hacen es hablar mal de nosotros a nuestras espaldas.
Como también, quedamos haciendo lo mismo y no somos agradecidos con nuestra familia y amigos. Nuestras madres nos cargaron nueve meses en el vientre y sufrieron dolores espantosos para darnos a luz y, sin embargo, no les damos el lugar que se merecen en nuestros corazones.
El esposo irrespeta a la esposa y viceversa. El hijo(a) no honra a sus padres, como también hay padres y abuelos que abusan de sus hijos. Un mal vecino echa a perder todo lo que parecía una buena vecindad. Un mal compañero de trabajo o estudios malogra los buenos esfuerzos e intenciones del grupo. Y así por el estilo.
Pero, no tiene porqué siempre ser así, ¿verdad?. Sí, podemos cambiar. Podemos ser mejores, solamente tenemos que proponérnoslo y hacer algo diariamente para alcanzar la meta de ser más agradecidos con quienes nos rodean.
lunes, 3 de mayo de 2010
Violencia en Panamá.
La semana pasada, observé con sumo dolor una estadística que se publicó en uno de los periódicos de circulación nacional, en la que aparecían los nombres de personas que fueron asesinadas en el mes de Abril, sus edades y la forma y provincia en que perecieron. Me pareció atroz cuando leí que uno de mis compatriotas murió descuartizado.
Recordé los viejos tiempos en los que un homicidio era noticia en Panamá. La gente se indignaba, pero no había ese ambiente de inseguridad que se vive ahora, incluso en las zonas rurales y semirurales de mi precioso país.
¿Qué fue lo que pasó? ¿No se supone que Panamá es una tacita de oro? ¿Dónde quedan los días en que la opinión pública se conmovía ante un asesinato? ¿Quién tiene la culpa... si es que hay alguien a quien culpar?
Es difícil saber hasta dónde se acaba tu responsabilidad y empieza la mía; pero más que criticar o echarle la culpa a algún sector de la sociedad o a los gobernantes de turno, yo prefiero seguir con mi postura pacifista y exhortar a las personas que me rodean a que sigan conduciéndose con honestidad, generosidad y buenas intenciones. Después de todo, todos los seres humanos somos responsables de dejar un mundo mejor del que encontramos al nacer por medio de nuestras buenas actitudes y actuaciones, procurando agradar a Dios.
Y hay quienes han cometido acciones repugnantes, sin embargo, Dios en su misericordia quiere perdonarles y restaurar sus vidas para que no sigan más esos caminos de perdición, sino que sean modelos de pensamiento y conducta.
Lo que he dicho antes, lo repito ahora: Todos podemos ser mejores.
Recordé los viejos tiempos en los que un homicidio era noticia en Panamá. La gente se indignaba, pero no había ese ambiente de inseguridad que se vive ahora, incluso en las zonas rurales y semirurales de mi precioso país.
¿Qué fue lo que pasó? ¿No se supone que Panamá es una tacita de oro? ¿Dónde quedan los días en que la opinión pública se conmovía ante un asesinato? ¿Quién tiene la culpa... si es que hay alguien a quien culpar?
Es difícil saber hasta dónde se acaba tu responsabilidad y empieza la mía; pero más que criticar o echarle la culpa a algún sector de la sociedad o a los gobernantes de turno, yo prefiero seguir con mi postura pacifista y exhortar a las personas que me rodean a que sigan conduciéndose con honestidad, generosidad y buenas intenciones. Después de todo, todos los seres humanos somos responsables de dejar un mundo mejor del que encontramos al nacer por medio de nuestras buenas actitudes y actuaciones, procurando agradar a Dios.
Y hay quienes han cometido acciones repugnantes, sin embargo, Dios en su misericordia quiere perdonarles y restaurar sus vidas para que no sigan más esos caminos de perdición, sino que sean modelos de pensamiento y conducta.
Lo que he dicho antes, lo repito ahora: Todos podemos ser mejores.
viernes, 19 de febrero de 2010
Pronto comienzan las clases, ¿estás listo?
Luego de semanas y semanas levantándose en las mañanas un poquito más tarde de lo normal, a los estudiantes de mi país les llegó el momento que rehuían vivir: el fin de las vacaciones correspondientes a la temporada seca del año. El inicio de clases está a la vuelta de la esquina.
El gobierno de Ricardo Martinelli prometió cierta ayuda a los padres de los estudiantes, sin embargo, los gastos que vienen (en transporte, meriendas, materiales que pida la maestra o el profesor y otros) son tremendos, ya que corresponden a nueve largos meses de estudios.
Y, parece mentira, pero el regreso a clases por parte de niños, adolescentes y estudiantes universitarios mueve una gran cantidad de recursos humanos y materiales: los autobuses colegiales y los contratos de taxi, los restaurantes y quioscos, las librerías, zapaterías, almacenes de ropa y sastres, los centros de fotocopiado e Internet y, no podían faltar, los centros populares para corazones solitarios (y, a veces, no tan solitarios).
La educación panameña es gratuita y obligatoria, así que, yo exhorto a los estudiantes que aprovechen muy bien el tiempo, ya que los maravillosos años de la juventud no regresan jamás. Sean obedientes a sus padres y maestros, no se metan en camisas de once varas y prepárense para el futuro sin dejar de gozar sanamente el presente.
A mis colegas, que también aprovechemos bien el tiempo, el dinero y todos los recursos, hagamos bien nuestra labor, como dice en la Biblia, sirviendo no al ojo como los que no conocen a Dios, sino con diligencia como si fuese al Señor al que estuviéramos sirviendo.
A mis autoridades, que sigan ayudando a las clases marginadas y siempre se preocupen por beneficiar al pueblo panameño que le dio el voto de confianza, jamás oprimiéndonos.
Dios te bendiga, pueblo panameño.
El gobierno de Ricardo Martinelli prometió cierta ayuda a los padres de los estudiantes, sin embargo, los gastos que vienen (en transporte, meriendas, materiales que pida la maestra o el profesor y otros) son tremendos, ya que corresponden a nueve largos meses de estudios.
Y, parece mentira, pero el regreso a clases por parte de niños, adolescentes y estudiantes universitarios mueve una gran cantidad de recursos humanos y materiales: los autobuses colegiales y los contratos de taxi, los restaurantes y quioscos, las librerías, zapaterías, almacenes de ropa y sastres, los centros de fotocopiado e Internet y, no podían faltar, los centros populares para corazones solitarios (y, a veces, no tan solitarios).
La educación panameña es gratuita y obligatoria, así que, yo exhorto a los estudiantes que aprovechen muy bien el tiempo, ya que los maravillosos años de la juventud no regresan jamás. Sean obedientes a sus padres y maestros, no se metan en camisas de once varas y prepárense para el futuro sin dejar de gozar sanamente el presente.
A mis colegas, que también aprovechemos bien el tiempo, el dinero y todos los recursos, hagamos bien nuestra labor, como dice en la Biblia, sirviendo no al ojo como los que no conocen a Dios, sino con diligencia como si fuese al Señor al que estuviéramos sirviendo.
A mis autoridades, que sigan ayudando a las clases marginadas y siempre se preocupen por beneficiar al pueblo panameño que le dio el voto de confianza, jamás oprimiéndonos.
Dios te bendiga, pueblo panameño.
sábado, 6 de febrero de 2010
Llorando por Haití.
A casi un mes del terrible terremoto que asoló a la hermana nación de Haití, me puse a pensar que los seres humanos somos ingratos con Dios. En Panamá lo tenemos todo y sin embargo, nos quejamos. Si estamos en medio de un tranque, nos quejamos. Si los vecinos hacen ruido por las noche, más quejas. Si la presión de agua potable disminuye durante los fines de semana, un rosario de quejas. Buscamos el mínimo pretexto para reclamarle a Dios lo miserables que nos sentimos y nos atamos a nosotros mismos pensando negativamente y vertiendo expresiones de derrota acerca de nuestra familia, país y de todo lo que nos rodea. No nos extrañe si transcurre toda una vida y no vemos realizadas nuestras metas personales...
Cada testimonio de quienes vuelven de la zona del desastre es desesperanzador: niños y niñas huérfanos, enfermedades, caos, inseguridad, muerte, dolor. Rescatistas que trabajaron duro solamente para darse cuenta que las personas ya habían fallecido. Amputaciones y otras cirugías sin suficiente anestesia o analgésicos. Pero sobre todo, hambre, mucha hambre e inseguridad en las calles. La noche cae, mejor quédate quieto en tu casa. Y ni así tienes garantía de nada.
Todo gobernante tiene la obligación de atender las necesidades de su pueblo, sin peros ni excusas. Para ello, sus pueblos los eligieron, ¿no te parece?. Ni el presidente de Haití o de Panamá pueden eludir semejante responsabilidad y deben tener la habilidad de ver cómo hacen para dar respuesta a las necesidades de sus pueblos. Pero, por favor, no esperemos que hagan magia. Y, en vez de quejarnos por todo, demos gracias a nuestro Dios por darnos el privilegio de la vida, la salvación en Cristo Jesús y pidámosle al Espíritu Santo que nos dé la sabiduría para hacer de este mundo algo mejor.
Cada testimonio de quienes vuelven de la zona del desastre es desesperanzador: niños y niñas huérfanos, enfermedades, caos, inseguridad, muerte, dolor. Rescatistas que trabajaron duro solamente para darse cuenta que las personas ya habían fallecido. Amputaciones y otras cirugías sin suficiente anestesia o analgésicos. Pero sobre todo, hambre, mucha hambre e inseguridad en las calles. La noche cae, mejor quédate quieto en tu casa. Y ni así tienes garantía de nada.
Todo gobernante tiene la obligación de atender las necesidades de su pueblo, sin peros ni excusas. Para ello, sus pueblos los eligieron, ¿no te parece?. Ni el presidente de Haití o de Panamá pueden eludir semejante responsabilidad y deben tener la habilidad de ver cómo hacen para dar respuesta a las necesidades de sus pueblos. Pero, por favor, no esperemos que hagan magia. Y, en vez de quejarnos por todo, demos gracias a nuestro Dios por darnos el privilegio de la vida, la salvación en Cristo Jesús y pidámosle al Espíritu Santo que nos dé la sabiduría para hacer de este mundo algo mejor.
martes, 19 de enero de 2010
Las delicias del mar, a tu alcance.
Hace dos semanas, estuve de paseo por la playa y aunque mi piel sigue del mismo color (por el montón de bloqueador solar que utilicé) la verdad, es que me relajé al máximo, realmente, necesitaba cambiar de ambiente.
Supe que el primero de enero la playa de Las Lajas, en el Distrito de San Félix, estuvo llena a más no poder - lo mismo que la mayoría de las playas en todo el país, todos los años.
La gente vuelve renovada, alegre, con quemaduras en su piel por la exposición al sol, con un poquito menos de dinero de lo usual (y algunas, completamente ebrias). Y así ocurre todos los años.
Más allá de gastar plata o de comer pescado con limón, ¿qué es lo que impulsa a tantos panameños a visitar la playa, acompañados o no de sus familiares?. Será la sensación de libertad que brinda el mar. Será el azul intenso del cielo. Será las supuestas propiedades curativas de las sales y el calor del sol. Será recoger conchitas y caracolitos... o simplemente, como te mencioné al principio, cambiar de ambiente.
Pero, sin importar el motivo que nos impulse año tras año a visitar la playa durante la temporada seca, lo cierto es que debemos ser celosos del cuidado de nuestros recursos hídricos. Nada de arrojar basura, verter aguas negras, asesinar o maltratar los animales marinos ni de extraer arena indiscriminadamente de las playas. De lo contrario, las generaciones futuras no podrán disfrutar de aquello que a nosotros sí se nos dio el privilegio.
Supe que el primero de enero la playa de Las Lajas, en el Distrito de San Félix, estuvo llena a más no poder - lo mismo que la mayoría de las playas en todo el país, todos los años.
La gente vuelve renovada, alegre, con quemaduras en su piel por la exposición al sol, con un poquito menos de dinero de lo usual (y algunas, completamente ebrias). Y así ocurre todos los años.
Más allá de gastar plata o de comer pescado con limón, ¿qué es lo que impulsa a tantos panameños a visitar la playa, acompañados o no de sus familiares?. Será la sensación de libertad que brinda el mar. Será el azul intenso del cielo. Será las supuestas propiedades curativas de las sales y el calor del sol. Será recoger conchitas y caracolitos... o simplemente, como te mencioné al principio, cambiar de ambiente.
Pero, sin importar el motivo que nos impulse año tras año a visitar la playa durante la temporada seca, lo cierto es que debemos ser celosos del cuidado de nuestros recursos hídricos. Nada de arrojar basura, verter aguas negras, asesinar o maltratar los animales marinos ni de extraer arena indiscriminadamente de las playas. De lo contrario, las generaciones futuras no podrán disfrutar de aquello que a nosotros sí se nos dio el privilegio.
martes, 29 de diciembre de 2009
Basta al Despilfarro.
El domingo, en la iglesia, el pastor y otros miembros de la congregación compartían con nosotros sus experiencias en una gira a Barú. Normalmente, cuando recolectamos alimentos secos o enlatados, se los enviamos a los hermanos ngöbe que residen en áreas de difícil acceso de la comarca Ngöbe-Buglé; sin embargo, esta gira le trajo una inesperada ayuda a los residentes de algunas fincas de la golpeada zona de Barú. Unos comentaban que los niños habían quedado muy satisfechos con sus juguetes y que los adultos tenían lágrimas en los ojos, pues, realmente, no esperaban esto. El pastor nos dijo que los hermanos de las diversas fincas, así como Puerto Armuelles y Barú en general estaban pasando "el tiempo de las vacas flacas" y nos preguntó si los incluíamos en nuestras oraciones.
Uno de los líderes me hizo una observación acerca de lo que la gente despilfarró la noche de Navidad en juegos pirotécnicos, bombitas y otras cuestiones que, aparte de ruido y un placer momentáneo, no aportan nada positivo a quienes los explotan (ni a los que tenemos que soportarlos). Yo, por mi parte, le recordé que la gente consumió bebidas alcohólicas en grandes cantidades y que esto también es un despilfarro. Y hay en el mundo entero gente con necesidades.
Despilfarro, despilfarro, despilfarro. Por todas partes despilfarro. Nos quejamos de que la situación está difícil y que el dinero no alcanza; queremos que el Estado panameño nos aumente los sueldos, exigimos bonos y reculamos cuando en los colegios se exigen libros para los estudiantes. Y sin embargo... la gente "harta guaro" como si el no hacerlo fuera algo malo. Para la época de Carnavales la gente lleva artículos de valor a empeñar para tener dinero para parrandear. En las fiestas de fin de año, tú observas gula, borracheras, disputas, accidentes y cuanta cosa. Aumento para qué, si no mejora la calidad de vida de la persona.
Pienso que cada uno debe vivir bien de acuerdo con sus posibilidades, ser generoso(a) con sus semejantes y tratar de frenar el despilfarro apagando luces innecesarias, cuidando los recursos hídricos, no adquiriendo bienes materiales por adquirirlos, sino viviendo con sobriedad y buena conciencia.
Recuerda, ni el dinero ni los bienes materiales nos darán la felicidad. Que Dios te bendiga y que pases felices fiestas de fin de año.
Uno de los líderes me hizo una observación acerca de lo que la gente despilfarró la noche de Navidad en juegos pirotécnicos, bombitas y otras cuestiones que, aparte de ruido y un placer momentáneo, no aportan nada positivo a quienes los explotan (ni a los que tenemos que soportarlos). Yo, por mi parte, le recordé que la gente consumió bebidas alcohólicas en grandes cantidades y que esto también es un despilfarro. Y hay en el mundo entero gente con necesidades.
Despilfarro, despilfarro, despilfarro. Por todas partes despilfarro. Nos quejamos de que la situación está difícil y que el dinero no alcanza; queremos que el Estado panameño nos aumente los sueldos, exigimos bonos y reculamos cuando en los colegios se exigen libros para los estudiantes. Y sin embargo... la gente "harta guaro" como si el no hacerlo fuera algo malo. Para la época de Carnavales la gente lleva artículos de valor a empeñar para tener dinero para parrandear. En las fiestas de fin de año, tú observas gula, borracheras, disputas, accidentes y cuanta cosa. Aumento para qué, si no mejora la calidad de vida de la persona.
Pienso que cada uno debe vivir bien de acuerdo con sus posibilidades, ser generoso(a) con sus semejantes y tratar de frenar el despilfarro apagando luces innecesarias, cuidando los recursos hídricos, no adquiriendo bienes materiales por adquirirlos, sino viviendo con sobriedad y buena conciencia.
Recuerda, ni el dinero ni los bienes materiales nos darán la felicidad. Que Dios te bendiga y que pases felices fiestas de fin de año.
martes, 22 de diciembre de 2009
El mundo está lleno de ingratos (y de tontos también).
A María José todo el tiempo "la agarran de congo" (o de conga, como quieras). Presta dinero, no se lo devuelven. Hace favores, no se los agradecen. Se sacrifica por gente que no valora lo que hace. Luego se queja de que no ahorró lo suficiente y deberá esperar un año más para terminar aquella carrera universitaria.
El mundo está lleno de "avivatos", gente que finge amor o amistad y utiliza a los demás para su propio beneficio, pero que en realidad no tiene el más mínimo interés en mostrar gratitud hacia su benefactor o benefactora.
Los amantes por lo regular le sacan plata a sus parejas, lo(a)s buscan solamente para su satisfacción sexual y para que les compren lo que quieren. En las casas de estudio, los menos aventajados se pegan del más inteligente o aplicado. Los padres de los niños buscan compadres y comadres con dinero e influencia. Los pobres traban amistad con los ricos y así sucesivamente.
Pero así como existen los avivatos, están los tontos, que se dejan manipular de sus hijos, familiares, cónyuges, amantes, amigos, compañeros de trabajo o de estudio, vecinos y otros. No tienen iniciativa para decir: "ya basta, me estás haciendo daño". Tienen temor de ser desaprobados por la persona manipuladora o por la sociedad. Esto se ve sobre todo en las mujeres, porque se nos condiciona desde pequeñas a soportar más de cuatro cosas en nombre de la paz y la armonía familiar y el buen nombre ante la sociedad.
Todos los años me propongo a decir no a ciertas cosas. Y todos los años fallo. Pero creo que tú y yo podemos hacer de este mundo un mejor lugar, ya no como víctimas ni como abusadores, sino como seres humanos valiosos que vivimos y dejamos vivir.
El mundo está lleno de "avivatos", gente que finge amor o amistad y utiliza a los demás para su propio beneficio, pero que en realidad no tiene el más mínimo interés en mostrar gratitud hacia su benefactor o benefactora.
Los amantes por lo regular le sacan plata a sus parejas, lo(a)s buscan solamente para su satisfacción sexual y para que les compren lo que quieren. En las casas de estudio, los menos aventajados se pegan del más inteligente o aplicado. Los padres de los niños buscan compadres y comadres con dinero e influencia. Los pobres traban amistad con los ricos y así sucesivamente.
Pero así como existen los avivatos, están los tontos, que se dejan manipular de sus hijos, familiares, cónyuges, amantes, amigos, compañeros de trabajo o de estudio, vecinos y otros. No tienen iniciativa para decir: "ya basta, me estás haciendo daño". Tienen temor de ser desaprobados por la persona manipuladora o por la sociedad. Esto se ve sobre todo en las mujeres, porque se nos condiciona desde pequeñas a soportar más de cuatro cosas en nombre de la paz y la armonía familiar y el buen nombre ante la sociedad.
Todos los años me propongo a decir no a ciertas cosas. Y todos los años fallo. Pero creo que tú y yo podemos hacer de este mundo un mejor lugar, ya no como víctimas ni como abusadores, sino como seres humanos valiosos que vivimos y dejamos vivir.
viernes, 18 de diciembre de 2009
Fin de clases - inicio de vacaciones.
Una vez que los niños y jóvenes presentan sus exámenes finales y comparten una fiesta de Navidad - o, más bien, de despedida de año - los pasillos de la escuela quedan vacíos y en silencio.
Los docentes nos enfrentamos a momentos de tensión, en los que tenemos que llenar documentos y entregarlos en una fecha determinada. Nos evalúan y una vez que ponemos un pie afuera del plantel... extrañamos a los muchachos.
Soñamos con las vacaciones, pero nos hacen falta los chiquillos, al menos, a mí; sin embargo, me pregunto si ellos me extrañan a mí y a los otros profesores.
La respuesta me llegó ayer, cuando una alumna china se acercó a mí y me abrazó con cariño. Me miró a los ojos para decirme que me extrañaría. Su hermana también me abrazó y preguntó si yo laboraría en esta escuela el otro año.
Bueno, al menos ellas se recordarán de mí.
Los docentes nos enfrentamos a momentos de tensión, en los que tenemos que llenar documentos y entregarlos en una fecha determinada. Nos evalúan y una vez que ponemos un pie afuera del plantel... extrañamos a los muchachos.
Soñamos con las vacaciones, pero nos hacen falta los chiquillos, al menos, a mí; sin embargo, me pregunto si ellos me extrañan a mí y a los otros profesores.
La respuesta me llegó ayer, cuando una alumna china se acercó a mí y me abrazó con cariño. Me miró a los ojos para decirme que me extrañaría. Su hermana también me abrazó y preguntó si yo laboraría en esta escuela el otro año.
Bueno, al menos ellas se recordarán de mí.
jueves, 3 de diciembre de 2009
¿Cómo evitar lo inevitable?
El lunes, Isaac cortó su relación con Consuelo. Ella ya sabía que era inevitable el rompimiento (ella es casada y esta relación se mantuvo en la clandestinidad), pero por algún motivo, se aferró a la esperanza de que llegarían a ser pareja. Solo que Isaac se cansó de jugar a las escondidas y le dijo a Consuelo con toda claridad que esta situación era insostenible.
A Martha le temblaban los pies cuando el jefe la llamó a la oficina. A pesar de ver que a un buen número de compañeros los "botaron" del trabajo, Martha se engañaba a sí misma creyendo que a ella no le tocaría. Sin embargo, el Lic. Rodríguez no tomó en cuenta sus once años de fiel servicio y la despidió. Asustados, Camilo y Beto renunciaron al día siguiente.
Einar nunca quiso estudiar. Se pasaba el tiempo enamorando a sus condiscípulas y rayando el mobiliario del colegio, en vez de esforzarse en no fracasar las diversas asignaturas. Memo, su padre, sabía que solamente un milagro salvaría a Einar de fallar el año, pero no actuó cuando debía hacerlo y ahora está disgustado, no solamente porque el muchacho deberá repetir el noveno grado; sino por la cantidad de dinero que malbarató enviándolo a estudiar en un colegio privado.
¿Porqué los seres humanos somos así? Vemos que las cosas pintan mal y no nos esforzamos en lograr que sean distintas, sino que nos aferramos al pensamiento de que los problemas se solucionarán solos.
No es bueno cruzarse de brazos asumiendo que todo cambiará porque sí. Todo cambio requiere de sacrificios de parte nuestra y, sin embargo, hay decisiones que hay que tomar para contrarrestar algunos problemas de la vida.
Solo me queda decir que hay cosas inevitables y que están fuera de nuestro alcance y no está de más prepararse o, al menos, tomar ciertas previsiones.
A Martha le temblaban los pies cuando el jefe la llamó a la oficina. A pesar de ver que a un buen número de compañeros los "botaron" del trabajo, Martha se engañaba a sí misma creyendo que a ella no le tocaría. Sin embargo, el Lic. Rodríguez no tomó en cuenta sus once años de fiel servicio y la despidió. Asustados, Camilo y Beto renunciaron al día siguiente.
Einar nunca quiso estudiar. Se pasaba el tiempo enamorando a sus condiscípulas y rayando el mobiliario del colegio, en vez de esforzarse en no fracasar las diversas asignaturas. Memo, su padre, sabía que solamente un milagro salvaría a Einar de fallar el año, pero no actuó cuando debía hacerlo y ahora está disgustado, no solamente porque el muchacho deberá repetir el noveno grado; sino por la cantidad de dinero que malbarató enviándolo a estudiar en un colegio privado.
¿Porqué los seres humanos somos así? Vemos que las cosas pintan mal y no nos esforzamos en lograr que sean distintas, sino que nos aferramos al pensamiento de que los problemas se solucionarán solos.
No es bueno cruzarse de brazos asumiendo que todo cambiará porque sí. Todo cambio requiere de sacrificios de parte nuestra y, sin embargo, hay decisiones que hay que tomar para contrarrestar algunos problemas de la vida.
Solo me queda decir que hay cosas inevitables y que están fuera de nuestro alcance y no está de más prepararse o, al menos, tomar ciertas previsiones.
sábado, 14 de noviembre de 2009
Rindiendo honor a la Patria.
En este mes de Noviembre, la República de Panamá conmemora algunas de sus más gloriosas fechas.
Un aniversario más de la separación de Colombia, de la indepedencia de España, el Día de la Bandera, la conmemoración del primer grito de Independencia en la Villa de Los Santos... todas estas son cosas que me llevan a meditar acerca del papel que desempeñaron aquellos grandes próceres que, aun a riesgo de sus vidas, hicieron lo que tenían que hacer por amor a Panamá. Me pregunto si ellos habrán pensado en la trascendencia histórica de sus actos. ¿Habrá imaginado doña María Ossa de Amador que algún día se le recordaría con tanta devoción en las escuelas de su patria por el tremendo valor que tuvo al coser una bandera a escondidas - a riesgo de ser acusada de traición?
Hubo gente que pagó un precio bien alto, como fue el caso del general Esteban Huertas. Sin embargo, creo que también hubo personas que, desde el anonimato, pusieron su granito de arena para que Panamá fuese hoy una nación soberana.
Panameño(a): no honres a tu país solamente los días 3, 4, 10 y 28 de Noviembre de cada año; hazlo día tras día, no contaminando los ríos y mares, no arrojando basura en lugares públicos, no transgrediendo las leyes nacionales, no irrespetando a tus vecinos y dejando de pagar tus deudas. Trabaja, ahorra, da lo mejor de ti, ama a tu familia y procura hacer de este un mejor lugar.
Un aniversario más de la separación de Colombia, de la indepedencia de España, el Día de la Bandera, la conmemoración del primer grito de Independencia en la Villa de Los Santos... todas estas son cosas que me llevan a meditar acerca del papel que desempeñaron aquellos grandes próceres que, aun a riesgo de sus vidas, hicieron lo que tenían que hacer por amor a Panamá. Me pregunto si ellos habrán pensado en la trascendencia histórica de sus actos. ¿Habrá imaginado doña María Ossa de Amador que algún día se le recordaría con tanta devoción en las escuelas de su patria por el tremendo valor que tuvo al coser una bandera a escondidas - a riesgo de ser acusada de traición?
Hubo gente que pagó un precio bien alto, como fue el caso del general Esteban Huertas. Sin embargo, creo que también hubo personas que, desde el anonimato, pusieron su granito de arena para que Panamá fuese hoy una nación soberana.
Panameño(a): no honres a tu país solamente los días 3, 4, 10 y 28 de Noviembre de cada año; hazlo día tras día, no contaminando los ríos y mares, no arrojando basura en lugares públicos, no transgrediendo las leyes nacionales, no irrespetando a tus vecinos y dejando de pagar tus deudas. Trabaja, ahorra, da lo mejor de ti, ama a tu familia y procura hacer de este un mejor lugar.
martes, 27 de octubre de 2009
DEDICADA A LOS ESTUDIANTES EN GENERAL
A mis 33 años, miro en retrospectiva mi vida y, a veces, siento nostalgia por un pasado que no volverá.
Recuerdo los felices años de mi niñez, en la comunidad de Volcán, en las tierras altas chiricanas y sonrío al pensar en las nubes de mariposas monarca, la fría brisa de enero y la despreocupación total de aquellos años - a pesar de que Panamá atravesaba su peor momento, en plena dictadura y con la crisis económica golpeando la sociedad hasta sus cimientos.
Recuerdo, también, mi adolescencia, en la que mi única preocupación concreta eran los estudios del colegio. Miro atrás y sé que, por mi inmadurez, no hice mi mejor esfuerzo y hubo muchas oportunidades que desperdicié, en todas las áreas. Pude haber sido mejor y no lo fui. Será por eso que en ocasiones fantaseo acerca de lo que pudo haber sido si me hubiese conducido diferente... ¡qué diferente fuese hoy mi vida! O, tal vez, no tanto...
Es ahora que realmente comprendo los discursos aburridos de todos aquellos viejos y viejas que hablaban de portarse bien, de estudiar, de hacer las cosas bien, de las desventajas de tener novio(a) antes de tiempo y todo eso. Qué distinta sería hoy mi vida de haberles hecho caso.
No debería ser así, pero en este mundo moderno se valora el ser joven y he visto cómo se me cierran muchas puertas ante mis narices, conforme avanzo en edad. Tomé muchas decisiones equivocadas, le hice caso a las personas incorrectas, no escuché mi voz interna - mis gustos, habilidades, intereses y necesidades - y ya ves.
Hoy, 27 de Octubre, que se celebra el día del estudiante, veo a mis propios estudiantes a una edad que quisiera volver a tener para corregir mis errores y haber hecho las cosas de un modo distinto. Los veo corriendo, gritando, felices, sin zapatos, con la camisa sucia, los cabellos enmarañados y una expresión realmente radiante. Juegan voleyball, corren por los pasillos, ingieren su merienda y se entretienen con malvaviscos y juguetes de plástico. Cierro mis ojos y me pregunto si ellos también se equivocarán o lograrán realizar sus sueños.
Para bien o para mal, todo chiquillo(a) va a la escuela y tenemos que orientarlos nos hagan caso o no. Cada quien debe tomar sus propias decisiones. Pero ahora yo tengo autoridad para aconsejar a los niños y adolescentes y decirles que no desperdicien su juventud, ese brevísimo período de tiempo que, aunque llores lágrimas de sangre, no volverá.
En todo caso, yo he ganado en experiencia. Gracias a Dios por los hilos de plata que adornan - o afean, según se mire - mi cabeza. Feliz día, queridos estudiantes.
Recuerdo los felices años de mi niñez, en la comunidad de Volcán, en las tierras altas chiricanas y sonrío al pensar en las nubes de mariposas monarca, la fría brisa de enero y la despreocupación total de aquellos años - a pesar de que Panamá atravesaba su peor momento, en plena dictadura y con la crisis económica golpeando la sociedad hasta sus cimientos.
Recuerdo, también, mi adolescencia, en la que mi única preocupación concreta eran los estudios del colegio. Miro atrás y sé que, por mi inmadurez, no hice mi mejor esfuerzo y hubo muchas oportunidades que desperdicié, en todas las áreas. Pude haber sido mejor y no lo fui. Será por eso que en ocasiones fantaseo acerca de lo que pudo haber sido si me hubiese conducido diferente... ¡qué diferente fuese hoy mi vida! O, tal vez, no tanto...
Es ahora que realmente comprendo los discursos aburridos de todos aquellos viejos y viejas que hablaban de portarse bien, de estudiar, de hacer las cosas bien, de las desventajas de tener novio(a) antes de tiempo y todo eso. Qué distinta sería hoy mi vida de haberles hecho caso.
No debería ser así, pero en este mundo moderno se valora el ser joven y he visto cómo se me cierran muchas puertas ante mis narices, conforme avanzo en edad. Tomé muchas decisiones equivocadas, le hice caso a las personas incorrectas, no escuché mi voz interna - mis gustos, habilidades, intereses y necesidades - y ya ves.
Hoy, 27 de Octubre, que se celebra el día del estudiante, veo a mis propios estudiantes a una edad que quisiera volver a tener para corregir mis errores y haber hecho las cosas de un modo distinto. Los veo corriendo, gritando, felices, sin zapatos, con la camisa sucia, los cabellos enmarañados y una expresión realmente radiante. Juegan voleyball, corren por los pasillos, ingieren su merienda y se entretienen con malvaviscos y juguetes de plástico. Cierro mis ojos y me pregunto si ellos también se equivocarán o lograrán realizar sus sueños.
Para bien o para mal, todo chiquillo(a) va a la escuela y tenemos que orientarlos nos hagan caso o no. Cada quien debe tomar sus propias decisiones. Pero ahora yo tengo autoridad para aconsejar a los niños y adolescentes y decirles que no desperdicien su juventud, ese brevísimo período de tiempo que, aunque llores lágrimas de sangre, no volverá.
En todo caso, yo he ganado en experiencia. Gracias a Dios por los hilos de plata que adornan - o afean, según se mire - mi cabeza. Feliz día, queridos estudiantes.
jueves, 15 de octubre de 2009
Mi relación se enfrió... ¿qué hago?
La misma historia de siempre. La gente lo advierte una y otra vez: que cuando son novios, todo es bonito, pero cuando se casan las cosas cambian. Cuando la relación tiene cierto tiempo - se casan, se mudan juntos o, simplemente, llevan varios meses o años como novios, ya todo se enfría: no más notitas románticas - en el chat del celular o escritas, no atiende las llamadas, llega tarde, empieza a criticar, todo le molesta...
Se perdió la chispa, las cosas no son como solían, así que, ¿qué hacer?. Abandonar a la pareja. Ir al terapeuta. Introducir cambios. Sorprender a la otra persona... son tantas las cosas que se pueden hacer y que, sin embargo,le corresponde a cada persona decidir.
Qué bueno es superar las adversidades y darse cuenta de que la otra persona no vale por lo que te da, sino porque es un ser humano creado por Dios para cumplir con un propósito en la tierra. Es bueno perdonar y permitir que los demás te perdonen cuando fallas.
Se perdió la chispa, las cosas no son como solían, así que, ¿qué hacer?. Abandonar a la pareja. Ir al terapeuta. Introducir cambios. Sorprender a la otra persona... son tantas las cosas que se pueden hacer y que, sin embargo,le corresponde a cada persona decidir.
Qué bueno es superar las adversidades y darse cuenta de que la otra persona no vale por lo que te da, sino porque es un ser humano creado por Dios para cumplir con un propósito en la tierra. Es bueno perdonar y permitir que los demás te perdonen cuando fallas.
lunes, 5 de octubre de 2009
Cuando un líder se va.
El miércoles pasado, mi país se vistió de luto para darle el último adiós al ex presidente Guillermo David Endara Galimany. Fueron cientos, tal vez, miles, las personas que, recordando los tiempos en que este estadista combatió los abusos del régimen dictatorial, se vistieron de blanco y agitaron pañuelos blancos a medida que sus restos mortales avanzaban por las calles de la capital.
Me enteré de la muerte de Endara la noche del lunes. Los periodistas se dieron a la tarea de resaltar los valores que adornaban la vida de este hombre, así como presentar imágenes de los sucesos clave de su existencia: cuando se graduó, cuando se casó, cuando fue electo Presidente de la República de Panamá, cuando recibió aquella paliza, cuando entregó la banda presidencial al presidente entrante - E. Pérez Balladares - sus otras candidaturas y sus últimos años, trágicamente marcados por la diabetes y las enfermedades coronarias.
Le comenté a mis familiares que está muy bien que la gente recuerde lo bueno de cada cual, pero, ¿acaso no sería mejor darle las gracias personalmente en vida? ¿para qué homenajes y reconocimientos cuando la persona ya falleció?
Si hay una cosa de la que me arrepiento es de no haber expresado mi amistad, buenos deseos y gratitud en vida, no solamente de Endara, sino de muchas personas que he conocido y que se fueron de este mundo, sin que yo les haya agradecido.
En todo caso, la muerte del ex-presidente fue serena, repentina, sin dolor y tuvo lugar en su casa (no en un hospital, conectado a máquinas o con tubos metidos en la nariz o boca). Supongo que Dios le pagó con esta paz los buenos servicios que rindió a su patria - a nosotros.
De tal manera que, aunque tarde, le agradezco a Endara y no solo a él; sino a Balladares, Moscoso, Torrijos, Martinelli y todos los corregidores, ministros, alcaldes, representantes, diputados y líderes que a lo largo de mi existencia han servido al pueblo panameño con sus talentos y buenas obras.
Me enteré de la muerte de Endara la noche del lunes. Los periodistas se dieron a la tarea de resaltar los valores que adornaban la vida de este hombre, así como presentar imágenes de los sucesos clave de su existencia: cuando se graduó, cuando se casó, cuando fue electo Presidente de la República de Panamá, cuando recibió aquella paliza, cuando entregó la banda presidencial al presidente entrante - E. Pérez Balladares - sus otras candidaturas y sus últimos años, trágicamente marcados por la diabetes y las enfermedades coronarias.
Le comenté a mis familiares que está muy bien que la gente recuerde lo bueno de cada cual, pero, ¿acaso no sería mejor darle las gracias personalmente en vida? ¿para qué homenajes y reconocimientos cuando la persona ya falleció?
Si hay una cosa de la que me arrepiento es de no haber expresado mi amistad, buenos deseos y gratitud en vida, no solamente de Endara, sino de muchas personas que he conocido y que se fueron de este mundo, sin que yo les haya agradecido.
En todo caso, la muerte del ex-presidente fue serena, repentina, sin dolor y tuvo lugar en su casa (no en un hospital, conectado a máquinas o con tubos metidos en la nariz o boca). Supongo que Dios le pagó con esta paz los buenos servicios que rindió a su patria - a nosotros.
De tal manera que, aunque tarde, le agradezco a Endara y no solo a él; sino a Balladares, Moscoso, Torrijos, Martinelli y todos los corregidores, ministros, alcaldes, representantes, diputados y líderes que a lo largo de mi existencia han servido al pueblo panameño con sus talentos y buenas obras.
sábado, 5 de septiembre de 2009
No siempre las cosas salen como queremos.
El hombre pidió dinero prestado para consolidar sus deudas. Su situación mejoraría, según sus cálculos. Pero lo cierto fue que empeoró y esto lo tiene estresado, frustrado, amargado... ¿tienes un diccionario de sinónimos a mano?.
La chica consiguió un empleo - no muy remunerado, pero algo es algo, sobre todo después de tres años enteros sin un trabajo fijo. Creyó que ahorraría una equis cantidad de dinero a fin de año, sin embargo, luego de seis meses y un par de decisiones estúpidas después, se dio cuenta de que no era tan fácil como había pensado.
Y así sucesivamente, se pueden citar muchos casos más de personas que se endeudan, invierten, casan, viajan, entre otras cosas, pensando que lograrían ciertas metas y por algún motivo, no lo logran.
En este punto, es bueno detenerse a meditar qué fue lo que pasó: si la estrategia no funciona, si no se dedicó suficiente tiempo a ello, si eso es realmente lo que uno quiere y otras consideraciones. A veces hay que cambiar de estrategia, tomar un descanso antes de seguir adelante, rodearse de gente positiva que sirvan de apoyo, buscar a un profesional, qué sé yo. Cada situación en particular tiene su manera de ser abordada y es la persona a quien le corresponde tomar las decisiones pertinentes.
Lo que uno nunca debe hacer es darse por vencido.
La chica consiguió un empleo - no muy remunerado, pero algo es algo, sobre todo después de tres años enteros sin un trabajo fijo. Creyó que ahorraría una equis cantidad de dinero a fin de año, sin embargo, luego de seis meses y un par de decisiones estúpidas después, se dio cuenta de que no era tan fácil como había pensado.
Y así sucesivamente, se pueden citar muchos casos más de personas que se endeudan, invierten, casan, viajan, entre otras cosas, pensando que lograrían ciertas metas y por algún motivo, no lo logran.
En este punto, es bueno detenerse a meditar qué fue lo que pasó: si la estrategia no funciona, si no se dedicó suficiente tiempo a ello, si eso es realmente lo que uno quiere y otras consideraciones. A veces hay que cambiar de estrategia, tomar un descanso antes de seguir adelante, rodearse de gente positiva que sirvan de apoyo, buscar a un profesional, qué sé yo. Cada situación en particular tiene su manera de ser abordada y es la persona a quien le corresponde tomar las decisiones pertinentes.
Lo que uno nunca debe hacer es darse por vencido.
viernes, 21 de agosto de 2009
Ante la posibilidad de ser felices, ¿qué debemos escoger?
Una vez en la vida, la oportunidad toca ante nuestra puerta. Tímida, pero persistentemente, llama a la puerta hasta que nos percatemos que está allí. Una vez en la vida - una sola vez - eso que anhelábamos se presenta justo ante nosotros, a la espera que tomemos una decisión.
Hay gente que, sin titubear, aprovechan la oportunidad. Otros tardan mucho decidiendo si es adecuado o no y, cuando finalmente abren la puerta, resulta ser que la oportunidad, cansada de esperar, se ha marchado. ¿Regresará?. Tal vez sí, pero ya no es lo mismo. El problema es que demasiadas veces jamás vuelve... y la persona queda con la amarga sensación de que pudo haber hecho algo al respecto y no lo hizo.
¡Cuántas veces echamos por la borda nuestros sueños más queridos por necedades! Nos preguntamos una y otra vez si debo hacerlo, qué dirán de mí, si podré hacerlo, si... tantas cosas. Queremos aquel empleo o aquella casa. La posibilidad de vivir en otra zona geográfica. Nos aferramos a una relación que no funciona y no "cortamos" para ser felices con la persona adecuada. Rechazamos sistemáticamente lo desconocido, que nos asusta y nos pone a dudar.
Como seres humanos creados por el Supremo con el libre albedrío para tomar decisiones, deberíamos tener más carácter para decir NO a lo que no nos conviene y recibir las buenas oportunidades con los brazos abiertos. ¡Sé feliz! Lo bueno de esta vida requiere que paguemos un precio, pero, qué importa, hazlo. Total, escoger lo que nos hace infelices también conlleva un precio.
Hay gente que, sin titubear, aprovechan la oportunidad. Otros tardan mucho decidiendo si es adecuado o no y, cuando finalmente abren la puerta, resulta ser que la oportunidad, cansada de esperar, se ha marchado. ¿Regresará?. Tal vez sí, pero ya no es lo mismo. El problema es que demasiadas veces jamás vuelve... y la persona queda con la amarga sensación de que pudo haber hecho algo al respecto y no lo hizo.
¡Cuántas veces echamos por la borda nuestros sueños más queridos por necedades! Nos preguntamos una y otra vez si debo hacerlo, qué dirán de mí, si podré hacerlo, si... tantas cosas. Queremos aquel empleo o aquella casa. La posibilidad de vivir en otra zona geográfica. Nos aferramos a una relación que no funciona y no "cortamos" para ser felices con la persona adecuada. Rechazamos sistemáticamente lo desconocido, que nos asusta y nos pone a dudar.
Como seres humanos creados por el Supremo con el libre albedrío para tomar decisiones, deberíamos tener más carácter para decir NO a lo que no nos conviene y recibir las buenas oportunidades con los brazos abiertos. ¡Sé feliz! Lo bueno de esta vida requiere que paguemos un precio, pero, qué importa, hazlo. Total, escoger lo que nos hace infelices también conlleva un precio.
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