domingo, 5 de agosto de 2018

Alimentos que bloquean el yodo.

Durante once años, fui vegetariana y hacía mis batidos de frutas con leche de soya, porque supuestamente era un alimento superior a la leche de vaca. Sin embargo, de unos dos o tres años a esta parte me sentí falta de energía y observé que mi grasa abdominal estaba soldada a mi cintura. Oyendo un documental de Frank Suárez, me enteré de que existen alimentos, publicitados como naturales y ultrasaludables, que en realidad afectan la tiroides, pues contienen sustancias que bloquean el yodo (Frank les llama goitrógenos), como es el caso de la yuca, el maní y la soya.

¿Cierto o falso? No lo sé. Le pregunté a un compañero de trabajo (que atraviesa problemas con su tiroides) que si su médico le había hecho prohibiciones alimenticias y él me contestó que no, que el doctor lo deja que coma de todo.

Lo que sí puedo afirmar es que hay nutricionistas (consulté los libros de Cherie Calbom) que aducen que la soya es uno de los alimentos mas GMO que existen, junto con el maíz y la canola. Frank Suárez incluye al trigo producido en los Estados Unidos y México en este mismo renglón.

En cuanto a mi experiencia, me cambié a la leche de almendras y noté una reducción en la inflamación de mi vientre. ¿Culpa de la soya? ¿O se puede achacar a otros cambios que he implementado en mi rutina diaria? Solamente puedo decir que cada organismo es diferente y lo que a mí me favorece, a los demás no necesariamente.

viernes, 8 de junio de 2018

Un comentario sobre el ayuno (Parte I).

Durante muchos siglos, el ser humano ha recurrido al ayuno como una manera de purificarse física y espiritualmente, de acercarse a Dios y sanarse de diversas dolencias. En la mayoría de las religiones, los fieles apartan un tiempo determinado para privarse de agua y alimentos para fortalecer su interior.

Hace poco, adquirí un libro de Cherie Calbom acerca de ayunos, en el que la autora abordaba las dos cuestiones, la parte espiritual y la salud física. Debo confesar que nunca había meditado en el ayuno como un medio para sanidad física;  pensaba, erróneamente, que dicha práctica traería como resultado un desmayo a media tarde o una úlcera gástrica.

Como cristiana, siempre practiqué el ayuno clásico (poca agua y cero comida) durante un sábado o domingo, nunca en días de semana (excepto durante luchas o pruebas, en las que tuve que hacerle frente a circunstancias extraordinarias). Pero la señora Calbom ofrece una alternativa para la gente que padece hipoglucemia, o debilidad física, o que por su trabajo, necesitan ayunar parcialmente: los jugos de vegetales.

Los jugos de vegetales orgánicos están cargados de sustancias que el cuerpo necesita para nutrirse y a la vez expulsar los tóxicos acumulados durante años de malas decisiones en cuanto a nuestra alimentación y estilo de vida.

Lo intenté un solo fin de semana y me sentí de maravilla, enseguida noté cambios en mi cuerpo que se reflejaron en diversos aspectos. Ahora comprendo porqué mi pastor nos recomienda con tanto énfasis que hagamos un ayuno de Daniel - también llamado ayuno cuaresmal - siquiera una vez al año.

Si deseas intentarlo, solo adquiere el libro "Guía para el Ayuno" de Cherie Calbom, en el que se explica con detalle todo lo relacionado con el ayuno y se ofrecen recursos para personas con problemas de salud. Pero mi recomendación principal es que lo disfrutes mientras te acercas más al Señor en oración.

domingo, 4 de febrero de 2018

Educación: Cambios que se vislumbran en el horizonte.

El jueves, llegó a mi grupo de redes sociales una información (que no sé hasta la fecha si es verídica o no) acerca de una supuesta reunión de gremios magisteriales con la Sra. Ministra de Educación. Me enviaron un documento en PDF de once páginas, en el cual se expone una supuesta controversia entre los profesionales de mi ramo, Informática, con la Ministra.

El mencionado informe de la reunión decía que la Ministra ordenó que vayan desapareciendo paulatinamente las vacantes (THFA y permanentes) de Informática, porque la especialización en Informática está por desaparecer y que cada maestro de grado debe utilizar la informática para reforzar las materias fundamentales - Matemáticas, Ciencias Sociales, Español y Ciencias Naturales. Se quiere volver a los tiempos en que el docente estaba con sus niños por lo menos 30 horas;  por lo que con el tiempo, también desaparecerán las vacantes de Agropecuaria, Educación Física, Inglés y Educación Física.

Por su parte, el MEDUCA reaccionó inmediatamente por medio de sus voceros, negando la veracidad del informe arriba descrito y aduciendo que un colega que participó de la reunión tergiversó lo que se dijo para su provecho, para soliviantar los ánimos de los informáticos y, en general, de todos los educadores.

¿Quién dijo la verdad? ¿Quién tiene la razón? Es un tema complejo, una problemática que solamente un educador puede comprender y que, sin embargo, cada uno interpreta según su punto de vista. No sería nada extraño que, a pocas semanas del inicio del año escolar 2018, se esté gestando una huelga.

Una medida de dicho tipo afecta primeramente a los profesionales que se están formando en las aulas universitarias para ingresar al MEDUCA como docentes de informática. ¿Porqué al MEDUCA? Verdad que no es fácil hallar un trabajo estable en la empresa privada y muchos tienen su edad como principal enemigo. Además, no es ningún secreto que las empresas privadas contratan colombianos y venezolanos, en detrimento del egresado de las universidades panameñas. Se aduce que el panameño es grosero y que la gente de estos otros países son amables y que están mayor capacitados en ciertas competencias que los nacionales. Además, se les paga menos y es un ahorro de costos.

Los que estamos permanentes en el sistema, tal vez tengamos nuestra estabilidad laboral amenazada o tal vez no, dependiendo de cómo se maneje el asunto. Es plausible que nos jubilemos luego de trabajar largos años en un sitio distante de nuestro hogar, con el consiguiente desorden en las relaciones familiares. Eso también es válido para los especialistas de otras áreas.

En cuanto al docente de grado... Bueno, mi madre fue maestra, mi tía Elsa también, no tengo nada en contra de los maestros. He hecho buenas amistades en los lugares donde he trabajado. Pero una cosa es cierta: ahora los maestros están menos horas con los niños. Cinco horas de inglés, dos de informática, dos de educación física, dos de F.D.C., dos de agropecuaria... sin mencionar el tiempo que se pierde en reinados, celebraciones y actividades que no tienen nada que ver con el aprendizaje de las matemáticas y otras asignaturas básicas. ¿Quién puede aprender así? No es de extrañarse que ahora los niños salgan deficientes en ciertas cosas que supuestamente deberían dominar.

Si la informática en primaria de verdad fuera un apoyo para las materias básicas y hubiese una estrecha colaboración entre el docente de grado y el maestro de informática, eso sería una belleza para los estudiantes, pues aprenderían matemáticas, ciencias y español de una manera que les llama la atención y les guste. Pero, en lugar de ello, la mayoría de las maestras asumen que tienen una hora libre... y se van del salón de informática, dejándole la carga de lidiar con niños que no se saben comportar. Luego, no saben porqué el maestro de informática evaluó de tal o cuál manera y, en lugar de ser solidarios, atacan e incitan al padre de familia que reclame por calificaciones.

Algunos de ellos son tan atrevidos, que hasta acusan al docente de informática en la dirección si falta por x o y razón y hasta piden en la regional que se les destituya. Y los directores apadrinan todas estas sinvergüenzuras porque, aunque insistan que son de una categoría superior por su condición de administrativos, al fin y al cabo son maestros, y piensan que los docentes especiales la tenemos fácil.

Por otro lado, todos los docentes fuimos a Entre Pares y muchos nos hemos capacitado con Aulas Fundación Telefónica acerca de las TIC en el aula de clases. Por lo tanto, no tenemos pretextos. 

Y eso, sin mencionar el espinoso asunto de las carreras universitarias que deben desaparecer o reinventarse. Como se dice en el documento, cada profesor universitario peleará su territorio.

No sé en qué irá a parar toda esta situación, ya algunos colegas piensan ir a Panamá a las oficinas del MEDUCA a piquetear. Están en su derecho. Como también yo lo estoy de decir lo que pienso y de defender mi profesión. Pero también es cierto que las cosas evolucionan con el tiempo y no podemos aferrarnos a esquemas rígidos de pensamiento y acción, solo por comodidad o conveniencia.

Con el tiempo, muchas profesiones desaparecerán, como desaparecieron los lectores de las plantas de habanos, los lecheros y el cartero. Solamente le pido a Dios que me dé la inteligencia y la habilidad de adaptarme a los cambios de la mejor manera posible.

lunes, 15 de enero de 2018

Los carbohidratos y las proteínas.

Durante mucho tiempo, creí en la sabiduría popular que afirma que, entre más frutas se consuman, mejor para el correcto funcionamiento de nuestro organismo. Los ayunos de frutas, reemplazar las comidas por una mezcla de jugos de frutas, recurrir a ellas como refrigerio o postre... ahora está tan de moda las dietas a base de frutas, que muchas personas (incluida yo), las hemos constituido la base de nuestra alimentación.

Recuerdo que una vez, mientras estuve en el gimnasio, un compañero de entrenamiento aconsejaba a una chica que quería perder peso, le decía que no ingiriese frutas en la cena, porque aunque fuese un producto natural, igual era azúcar. Que mejor se comiera una ensalada verde.

En aquel tiempo, aquello me pareció extraño y lo rechacé de plano. No podía ser. Incluso, llegué a leer un libro de un médico estadounidense que criticaba la Dieta Atkins y recomendaba ampliamente los carbohidratos no industriales: frutas, cereales y hortalizas.

Sin embargo, a medida que he leído e investigado (además de experimentar en carne propia los efectos de mis buenas y malas decisiones en cuanto a lo que como), me he dado cuenta que, en realidad, el exceso de carbohidratos y la poca proteína tienen un impacto tan negativo en la salud como todos los desequilibrios.

El exceso de azúcares no solamente es responsable de problemas de hiperglicemia, también tiene un enorme peso en la producción excesiva de triglicéridos en sangre y acumulación de grasa visceral;  lo cual a su vez, tiene otras consecuencias negativas para la salud en general.

Por muchos años, se creyó que la grasa era el chico malo de la película y la gente comenzó a evitar las frituras y los cortes de carne grasosos;  sin embargo, sigue habiendo personas con exceso de peso, síndrome metabólico, falta de energías y un perfil lipídico desastroso. Por no mencionar un aumento en los casos de diabetes.

Artistas famosos han abrazado una dieta de vegetales y proteínas, eliminando frutas y azúcares refinados, así como los productos industriales elaborados con harinas blancas refinadas, colorantes y saborizantes artificiales. Y uno ve esos rostros bellos y cuerpos tonificados en el gimnasio y se siente tentado a hacer lo mismo que ellos... hasta que ve estudios en los que se correlaciona el exceso de proteínas con problemas renales. Ser hermoso físicamente no es garantía de buena salud. Además, la fibra de las frutas es tan necesaria como la avena, la linaza y otra multitud de alimentos naturales que colaboran con la salud intestinal. Verdad que uno no quisiera ser esclavo de los laxantes o suplementos de fibra soluble e insoluble.

Yo sigo desayunando con frutas. Es costumbre de vida y no pienso renunciar a ellas. Pero ahora comprendo que todo en exceso es malo y que hay que planificar cuidadosamente lo que se come, para no caer en extremos que causen desequilibrios en nuestro cuerpo.

domingo, 7 de enero de 2018

Algunas reflexiones al comenzar el año 2018.

Siempre me ha gustado el ejercicio físico. Desde que tengo 18, comencé a ejercitarme por las tardes, al regreso de la universidad. Me siento muy feliz cada vez que tengo oportunidad de caminar, correr, andar en la bicicleta estática, levantar pesas, todo eso me hace sentir bella y joven (aunque ya tengo 41). Es una sensación de bienestar físico, mental y espiritual que solamente quien la experimenta la puede describir.

A pesar del trabajo, de la universidad, de todos los pesares, siempre hallé un pequeño espacio para el ejercicio, siquiera unos tres días a la semana y complementé el trabajo físico con un régimen vegetariano. Con este estilo de vida, viví los años más plenos de salud y vitalidad de mi vida, aun más saludables que en mi niñez y adolescencia, marcados por la enfermedad debido a deficiencias alimenticias y al sedentarismo (mi mamá pensaba que, como yo era delgada en extremo, no necesitaba el ejercicio físico y procuraba impedírmelo).

Pero entonces, vino la maternidad y mi mundo se vino de cabeza. Al ser un embarazo de alto riesgo (ya tenía 38), mi ginecóloga me desaconsejó la actividad física. Dejé de barrer y trapear mi casa y me limité a asear mi cuarto. También, dejé de asear el cuarto de baño y permití que una chica a la que mi esposo le estaba pagando para tal fin, lo hiciera. Solamente lavaba a mano mi ropa. Me limité a caminar media hora por día, despacito, por supuesto.

A los seis meses de embarazo, recibí el susto de mi vida cuando el ultrasonido reveló que iba a tener gemelos. Los exámenes revelaron una ligera anemia y tuve que extremar los cuidados. Comencé a comer huevos todos los días, creyendo que eso me iba a ayudar... Solamente después de la cesárea fue que me di cuenta del daño que me había hecho yo misma, pues el colesterol total estaba en un nivel muy alto, sin precedentes, aparte de que los neutrófilos estaban deficientes. 

Ya mis hijos tienen dos años y bajé el poco peso que subí durante el embarazo. El nivel de colesterol está casi normal, ligeramente por encima del límite. Peso 101 libras, con mis 1.50 m. de estatura. Así que, ¿cuál es el problema?

Con las exigencias de la maternidad, descuidé el ejercicio físico. Trabajo fuera de la ciudad y debo invertir entre hora y media y dos horas en ir hacia mi sitio de empleo y otras dos horas en volver. Eso, si no hay reuniones o actividades en las que los educadores tenemos, obligatoriamente que involucrarnos. Regreso cansada, estresada, con ganas de renunciar, deseando que me salga un mutuo acuerdo, un traslado o un nombramiento en secundaria que me libre de laborar en un lugar que detesto y que, desde la primera semana, me pareció insoportable (por más de una razón).

Me miro a mí misma y ya no me parezco a la mujer saludable que corría por 45 minutos hace un lustro. Tengo grasa visceral y no se trata de estética, se trata de grasa adherida a órganos vitales, que me predispone a un montón de enfermedades, lo cual he visto reflejado en mi pobre desempeño inmunológico ante dolencias que antes solo veía pasar en los otros miembros de mi familia. Flaccidez y unas enormes ojeras. Cansancio y somnolencia todo el día.

Llevo una semana caminando en las madrugadas. No tengo tiempo durante el día, créeme. Pero ahora no me siento una víctima de las circunstancias, estoy caminando hacia mi salud, retomando los buenos hábitos alimenticios que me ayudaron en el pasado y haciendo ejercicio para el abdomen en un artilugio que compré hace poco para dicho fin.

Los días de mi juventud quedaron atrás y no soy ingenua de pensar que voy a revertir el envejecimiento que, por descuido y falta de planificación, se ha manifestado en mi piel, cabello, ojos y músculos. Por más ejercicio que haga, no seré la doble de Miss Venezuela, ciao, ya no tengo 20. Sin embargo, me siento más saludable y con más energía, con más fuerza para atender a mis gemelos como ellos se lo merecen. Cuidaré lo que tengo y envejeceré con dignidad, solamente si Dios me lo permite.

domingo, 15 de octubre de 2017

Actitud de triunfador.

Luego de dar a luz mis gemelos, siendo una madre trabajadora, cuyo sitio de trabajo se encuentra a cuatro horas de camino desde mi casa, tuve la apremiante necesidad - por primera vez en mi vida - de buscar una trabajadora doméstica para que me ayudase con las cosas de la casa. Yo misma me lavo mi ropa y la de mi esposo, mi mamá cocina, friega y lava su ropa, yo hiervo los biberones y el agua para añadir a la leche. Una empleada que atendiese a los niños, limpie el piso, lave la ropa de los bebés y asee el cuarto de baño una vez por semana.

Contra lo que yo esperaba, una sucesión de empleadas desfiló por mi casa y ninguna se quedó. Pensé, erróneamente, que al aliviarles la carga de trabajo y tratarlas con respeto y consideración se quedarían, mas no fue así. Unas se fueron para la porra sin dar más explicaciones, volvieron solamente a buscar su plata el día de la quincena. Varias de ellas hurtaron objetos de la casa y otras tantas rompieron platones, perdieron calcetines de los niños, mancharon ropa lavándola inadecuadamente y extraviaron por lo menos dos alfombras de baño (cosas que yo no les desconté de su salario). 

La última, a la que contraté para cuidar de mi abuela, quien está postrada en cama debido a una grave fractura, hurtó unos guantes de látex que estaban en la habitación. Dijo mi mamá: "Qué suerte que no le puse la caja completa... si roba una cosa que no vale la pena, ¿cómo será con los demás objetos de valor?". Previendo que la chica daría problemas, la despedí luego de dos días de trabajo, pues en ambos días, me había pedido que le aumentara su salario más cantidad de la que habíamos pactado y cada día quería trabajar menos horas. De hecho, no cumplió con su horario.

Para el Ministerio de Trabajo, hay que defender las empleadas domésticas, pues representan la parte vulnerable de la ecuación. Pero, ¿de verdad son la parte más débil? Todas las que tuve, excepto una, hacían las cosas como les daba la gana y se molestaban si se les llamaba la atención. Y, cuando se van, la ley exige que uno les pague hasta el último centavo, como si fueran tan diligentes, yo sentí que no se lo merecían. Cuando ellas abruptamente decidieron no volver, no tuve a quién recurrir para demandarlas por daños y perjuicios, por haberme dejado en una situación en la que tenía que faltar a mi trabajo o sobrecargar a mi mamá de 75 años con responsabilidades.

Recientemente, la Cámara de Comercio pegó el grito al cielo cuando el Excelentísimo Señor Presidente decretó un día feriado para festejar la clasificación de nuestro país al Mundial de Fútbol. Hubo citas médicas que se perdieron y que hubo que reprogramar. Hasta me llegó un chat en el que decía un colega mío que aquí en Panamá tenemos mentalidad de esclavos, que la Cámara de Comercio no debe decir que se paralizó el comercio, porque sí hubo movimiento comercial el miércoles 11 de octubre. Que cuando los chinos, judíos, árabes y otras minorías dueñas de comercios, cierran sus negocios para celebrar fiestas religiosas o culturales, nadie rechista.

Y es cierto. Por lo menos, mi hermano y mi esposo tuvieron un día para relajarse en compañía de sus familias, lo mismo que miles de panameños. Pero también es cierto que perdemos competitividad cuando permitimos que los empleados tengan días libres pagados, más de los que el calendario de festividades religiosas o sociales nos señale. Y también es peligroso que el panameño tenga la actitud de que haga o deje de hacer, igual obtiene dinero. Es una actitud de mediocridad, que ata a la persona a la pobreza y al facilismo.

La Biblia nos ordena ser diligentes, responsables, esforzados y valientes. La actitud separa las personas victoriosas de las que no lo son. El que no me cree, observe solamente el ejemplo de Japón.

jueves, 13 de abril de 2017

Los 300 balboas de aumento a los educadores: ¿están justificados?

El miércoles tuvimos una reunión de personal docente en mi salón y salí de ahí sumamente contrariada. Por enésima vez, la dirección, abusando de su poder y posición de autoridad, nos impuso unos boletos (8, para ser exactos), los cuales los educadores debemos cancelar a fines de mayo. Huelga decir que el pueblo de Dios rechaza los juegos de azar, por lo cual, esos ocho balboas tendrán que salir de mi bolsillo, al igual que otros 39 balboas para otros boletos de las actividades de la comisión de valores (baby shower, cumpleaños y duelo) y otras barbaridades más. El dinero que debería ser para procurar mi bienestar y el de mis hijos se va como agua entre los dedos, y no puedo hacer nada para evitarlo.

Dirá alguien: "No seas tonta. Las leyes y decretos educativos prohíben expresamente las actividades económicas de ese tipo en las escuelas. Nadie puede obligarte". Y es cierto, las rifas están prohibidas. Pero, en la práctica, no es algo tan fácil de eludir. La que impuso dicha medida fue la misma supervisora, so pretexto de que se necesitan fondos para los concursos, costear la salida de los estudiantes y otras cuestiones por el estilo. ¡Habráse visto! ¡La misma persona que conoce las leyes educativas se encarga de burlarlas!

Por otro lado, los directores de las escuelas no soportan que sus subordinados les opongan resistencia. Existen muchas formas de perseguir a los maestros rebeldes, por medio de la evaluación, exhibiéndonos y humillándonos públicamente, así como hacernos la vida de cuadritos de mil maneras distintas. 

En conclusión, los directores y supervisores quedan bien a costillas de los docentes, abusan de su autoridad y no respetan nuestro tiempo familiar. Pareciera que por hacer bien nuestro trabajo, el pago es asaltar nuestra cartera o billetera y robar tiempo que deberíamos dedicar a nuestra familia en actividades que ni los niños o sus acudientes valoran como debieran.

Al llegar a casa, ya con la cabeza fría, me puse a meditar que escogí una carrera en la que las cosas sencillamente son así. Es mejor aceptar la realidad de las cosas y no pretender vivir en una utopía, donde todas las cosas tienen que ser justas y perfectas. Simplemente, el magisterio es una profesión que demandar dar tiempo, dinero y esfuerzo, aún a costa de nuestra felicidad personal y familiar. Hay que tener claro que nunca vamos a quedar bien con nadie y que nadie nos va a agradecer nuestro sacrificio.

Cuando la opinión pública nos maldice por paralizar las clases y salir a las calles a exigir un aumento salarial, a mí me da un dolor terrible, la ingratitud de la gente. La escuela se ha vuelto una guardería en la que los niños rebeldes y mal educados son abandonados por cinco horas o más, mientras los padres descansan de ellos. Pagamos los regalos y, por medio de actividades, el transporte de los niños que concursan y ningún padre o madre se digna de agradecernos eso. ¡Mucho menos los administrativos!

Hay gente que se levanta a lanzarnos lodo en las redes sociales y los diversos medios de comunicación. ¡Pero nunca han estado en un aula, ni han soportados las peripecias propias de nuestra profesión! Jamás han soportado las humillaciones que un educador tiene que sobrellevar, para conservar un empleo con el que solamente queremos mantener nuestra familia.

Acepto que existe un gran número de colegas sinvergüenzas, a los que no les importa en lo más mínimo el bienestar de sus estudiantes. Pero no es justo que se nos juzgue a todos por la conducta de una minoría.

En conclusión, cuando la sociedad nos cuestiona qué vamos a dar a cambio de un aumento salarial, debería también investigar nuestra condición laboral, para poder emitir un juicio de valor basado en la realidad y no en prejuicios. 

Y cada día laborable, en los que gasto casi B/. 5.00 de transporte y me esperan dos horas de ida y dos de regreso a casa, pienso: "No importa lo que diga el mundo. ¡Tú te mereces el aumento salarial!.

viernes, 5 de agosto de 2016

Aborto: Homicidio o Derecho.

En estas últimas semanas, Panamá ha experimentado una ola de abandono de bebés y de hallazgos de fetos en lugares públicos. Los noticieros han presentado información impactante acerca de bebés vivos abandonados y de fetos arrojados a la basura, descubiertos por transeúntes.

Recordé un libro de Billy Graham en el que se abordan esta y otras situaciones, como parte de los últimos tiempos que vivimos. Por la naturaleza del asunto, se polarizan las opiniones: unos afirman que es un derecho de cada mujer o pareja decidir, si esa criaturita que viene formándose en el vientre, debe nacer o no. Otros le llaman homicidio a la interrupción de ese proceso, afirmando que a ese pobre bebé nadie le preguntó si quería nacer o no.

En los argumentos a favor del aborto, se afirma que es un método de control de la natalidad, que si la criatura viene con malformaciones o retardo mental, le hacemos un favor al no permitir que venga a un mundo donde no tendrá libertad y sufrirá el rechazo y la burla de la sociedad. También, está el caso del incesto, en el que niñas de once y doce años quedan embarazadas luego de ser abusadas por algún familiar y tienen que hacer frente a una responsabilidad para la que no están preparadas. Otras mujeres enfrentan embarazos sumamente riesgosos, en los que el embarazo compromete sus vidas y finalmente, los derechos de la mujer. Ya quedaron atrás los años en los que los hombres controlaban todos los aspectos de la vida de sus hijas y esposas;  ahora, la mujer goza de derechos y privilegios y puede, en última instancia, decidir si desea ese embarazo o ponerle punto final.

Por otro lado, quienes están en contra, afirman que el aborto no es más que homicidio. Ya sea por egoísmo de la mujer que decide interrumpir el embarazo (para poder continuar sus estudios, por el qué dirán de la sociedad, por su situación financiera, para no perder su figura – como el caso de una famosa actriz de Hollywood de los años 50 y 60, cuya biografía leí y en la que se afirma que recurrió dos veces al aborto para no perder su contrato, en el que su belleza física jugaba un papel importantísimo) o por motivos “humanitarios” (derechos de la mujer, edad demasiado corta, incesto, violación, entre otros), igual, se está acabando con la vida de un ser humano. Un ser con personalidad, que existe porque el Señor así lo permitió.

Al leer el Salmo 139:13 “Porque tú formaste mis entrañas, tú me hiciste en el vientre de mi madre” y 139:16 “Mi embrión vieron tus ojos y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas que fueron luego formadas, sin faltar una de ellas”, vemos que Dios ama al ser humano y es el responsable de que exista. Como dice en el libro de Rick Warren, una vida con propósito, Dios permite aun el pecado (adulterio, violación, fornicación) para que se forme un hombre o una mujer, con la combinación genética que Él esperaba, para cumplir algún propósito en la tierra.

Cuando yo era joven, Fernando Brown (Nando Boom) cantaba un reggae muy famoso en contra del aborto: “Déjalo nacer”. Inmediatamente, la oposición se hizo sentir: en un semanario humorístico, ampliamente leído, sobre todo por los jóvenes, dibujaron una caricatura del artista, cantando ese tema, y al lado una jovencita humilde, embarazada, diciéndole “Sí, claro… ¿y tú lo vas a mantener?

Pienso que debemos buscar alternativas. Ya en los noventa, leí acerca de instituciones en las que impedían el aborto de adolescentes, garantizándoles alimentación y cuidados hasta que naciera el bebé, el cual era inmediatamente adoptado por alguna pareja con problemas de infertilidad o pudiente. La Madre Teresa impulsó un proyecto parecido en India, país con una gran cantidad de habitantes y en donde un sector de la población padece graves carencias económicas.

Y, ¿por qué no quedarse con la criatura? Billy Graham también menciona algo importante y es el sentimiento de remordimiento que perdura años después de la pérdida del bebé. Un sentimiento de impotencia por lo que ese hijo o hija pudo representar en la vida: un amigo, un compañero, una ayuda en la vejez. Despedirse para siempre de alguien a quien no se llegó a conocer, solamente por precipitarnos en nuestras decisiones, sin pensar que hay alternativas.


Cuando observo los noticieros y aparece ese tipo de sucesos, recuerdo a mis propios hijos y me pregunto cómo sería mi existencia sin ellos, si hubiese tomado esa decisión. Acaricio sus mejillas y le doy gracias al Señor por sus vidas, porque los tengo en mis brazos. Qué importan los problemas, nada es mejor que gozar de la compañía de ellos.

domingo, 10 de abril de 2016

Sobreponiéndose a la adversidad.

A principios del año pasado, concursé para traslado a otra ciudad y me gané esa vacante, porque yo era la que mayor puntaje tenía en todas las plazas de trabajo en las que competí. Durante todo este tiempo estuve bendiciendo al Señor y dándole gracias por la oportunidad de laborar en mi provincia, cerca de mis hijos gemelos, actualmente de diez meses de edad, y de mi abuela, mi mamá y de mi esposo.

No obstante, al entrar a mi nuevo sitio de trabajo, me percaté de que acá las exigencias son mayores, primeramente, porque tengo que viajar todos los días durante dos o tres horas ida y vuelta, aproximadamente, puesto que es una comunidad alejada de mi hogar, con todo el estrés y el cansancio que esto implica. Además, la administración es mucho más exigente que allá donde estaba y el Estado Panameño me quitó 100 balboas de mi sueldo porque ahora no estoy en difícil acceso. Pensé que acá ahorraría más y ha sido lo contrario.

Sin embargo, aún cuando las cosas no marchen como tenía planeado, yo estoy agradecida con el Señor. Todos los días, Él guarda mi vida y la de mi familia y nos ayuda a vencer en toda circunstancia adversa que se presente. Incluso, sin el apoyo de los demás, enfrentando incomprensión de todos lados, el Señor está ahí, como poderoso gigante, liberándonos, sanándonos, edificándonos, consolándonos en todo aspecto.

La Biblia nos enseña que Jesucristo, nuestro Señor y Salvador, dijo que "en el mundo tendréis aflicción;  pero confiad, yo he vencido al mundo" (Juan 16:33). Dios no nos prometió estar sin problemas ni necesidades en el mundo, pero su Espíritu Santo nos consuela en medio del dolor, de las luchas, de la prueba, de la tentación y nos libra de todo mal.

Así que, aunque las cosas no nos salgan como queremos, el Señor cumplirá su propósito en nosotros y guardará nuestras almas, edificándonos sobre una fe más valiosa que el oro y dándonos la victoria. Acerquémonos confiadamente al trono de su gracia a obtener oportuno socorro y descargar toda nuestra ansiedad en Aquel que es poderoso para librarnos.

martes, 16 de febrero de 2016

La oportunidad que no vuelve.

Cuando estaba recién casada, una señora (la cual se distingue por su generosidad), me ofreció un trato de negocios: quería que yo le comprara algunos terrenos de su inmensa propiedad, la cantidad que yo quisiese, pagando poquito a poco. Me entusiasmé en gran manera, pero, al estar sin un empleo fijo ni una fuente de ingresos que me permitiese efectuar los pagos mensuales o quincenales, conversé con mi flamante esposo. Por toda respuesta, se quejó que Los Algarrobos (la cual, en realidad, queda a pocos minutos de la ciudad de David) estaba "muy lejos" y que, si no íbamos a construir enseguida una vivienda para morar ahí, la gente iba a hacernos una jugarreta con la propiedad. Que no teníamos tiempo de ir allá a sembrar nada y que no nos convenía. Sin alternativas, no le toqué más el tema a la señora. Sin embargo, mi corazón guardaba en lo más profundo la ilusión de que, algún día, reuniría el dinero suficiente para adquirir el terreno.

Pasé algunos años sin lograr obtener empleo. Cuando finalmente alcancé una estabilidad laboral, invertí fuertes sumas de dinero en mi formación profesional, cosa que me ayudó para la consecusión de un traslado hacia mi provincia. Luego, comencé a reponer el dinero de mis ahorros, siempre con la idea de contactar nuevamente a la señora para preguntarle si aún conservaba algunos terrenos a la venta.

La semana pasada la llamé. Me sentí muy triste cuando me comentó que, al morir su esposo, distribuyó las tierras entre sus dos hijos. Que si quería comprar, debía pagarle B/. 10,000.00 de abono inicial a la urbanizadora de su hijo, más letras mensuales de quinientos balboas. Al cerrar el teléfono, lamenté no haber aprovechado la oportunidad que ella me brindó, diez u once años atrás. Fue una sensación de impotencia y de derrota, porque durante años no tuve manera de hacerle frente a esa obligación, de adquirirla, y más, porque ahora que sí cuento con el dinero y la estabilidad laboral, ya las circunstancias cambiaron.

Una oportunidad tocó a mi puerta y no supe aprovecharla. Ahora, prácticamente no existen terrenos a la venta: todo se hace a través de urbanizadoras con las que uno "se casa" por x cantidad de años, pagando intereses altísimos. Y lo más triste es que los patios de dichas casas son pequeños, habiéndome criado en una propiedad grande en Volcán, yo soñaba con tener una vivienda con bastante áreas verdes para esparcimiento de mis hijos y para sembrar algunas hortalizas o árboles frutales.

¿A cuántas personas no les ocurre lo mismo que a mí? Bien por capricho o terquedad, por falta de dinero, por situaciones que obligan a desistir de nuestros sueños, una y otra vez, se nos presentan oportunidades que podemos aprovechar o desperdiciar, a sabiendas que nunca jamás volverán a tocar a nuestra puerta.

Tal vez algún día, logre adquirir una propiedad maravillosa, en un buen sector. Pero, de todo esto, aprendí que las oportunidades hay que aprovecharlas y que debemos ser creativos para derribar todo obstáculo que nos impide alcanzar nuestras metas y sueños.

viernes, 20 de febrero de 2015

Mil motivos para agradecer al Señor.

"Bendice, alma mía a Jehová y bendiga todo mi ser su santo nombre. Bendice, alma mía a Jehová y no olvides ninguno de sus beneficios". Salmos 103:1-2.
 
A escasos tres días de finalizar las vacaciones, quiero expresar mi gratitud hacia el Señor Jesucristo, mi Salvador y sanador, por todos los beneficios que me ha proporcionado a todo lo largo del año 2014 y los meses que van del 2015:
 
- La bendición de conocer a Jesús como único y suficiente salvador de mi alma y de congregarme en una iglesia doctrinalmente sana. En un mundo en el que se utilizan los medios de comunicación para publicar toda clase de doctrinas de error que confunden y producen incredulidad en la gente;  es un privilegio que el Espíritu Santo haya abierto mi mente y corazón al evangelio de Cristo. "No depende del que quiere ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia". Romanos 9:16.
 
- El embarazo de mi primer hijo, el cual será sano física, mental y espiritualmente, porque fiel es el Señor que me ha concedido esta bendición. Según análisis preliminares, el bebé se está desarrollando con toda normalidad y sé que Dios me concederá un parto saludable y sin complicaciones. Salmos 139:16.
 
- El privilegio de tener un trabajo fijo, después de muchos años intentando alcanzar la estabilidad laboral. Verdaderamente, Dios es soberano y tiene control sobre los tiempos y circunstancias. A Dios sea la gloria por este cuarto año de permanencia en el Ministerio de Educación. Hechos 1:7, Deuteronomio 8:18.
 
- La vida y la salud de mis seres queridos, esposo, mamá, abuela y hermanos. Hechos 16:31.
 
- Todos los sinsabores, problemas, pruebas y tribulaciones, los cuales moldean mi carácter para que se parezca más al de Jesucristo. Aparte de que me ayudan a poner mi mirada en un Dios infalible, en vez de en seres humanos sujetos a debilidades, los cuales no pueden ni quieren ayudarme en todas las circunstancias adversas de mi vida;  ni son capaces de comprender mis luchas y preocupaciones.
 
- También, quiero agradecer de antemano por las victorias que me aguardan a lo largo de este 2015. Veré la mano del Señor moverse a mi favor y a favor de la iglesia, cumpliendo sus propósitos en nosotros, librándonos de todo mal y abriendo los cielos sobre nosotros, haciéndonos abundar más y más, glorificándose en cada uno de nosotros. Veré montañas moverse para que el favor de Dios fluya en nuestras vidas y sentiré valor para asumir nuevos retos a los que el Señor me llame.
 
En conclusión: la voluntad del Señor es que le demos gracias por todo y que pongamos nuestros ojos en Jesús, autor y consumador de la fe. Solamente en él hay salvación y refrigerio para nuestras almas, y victoria en un mundo de incertidumbre.  


domingo, 28 de septiembre de 2014

Niños y jóvenes desaparecidos.

Hace escasos meses, un hecho mantuvo en suspenso a la sociedad panameña: unas bellísimas jóvenes holandesas desaparecieron en las tierras altas chiricanas. Los medios de comunicación brindaron una cobertura detallada de los acontecimientos: la denuncia de desaparición, la búsqueda por el sendero por el que supuestamente se internaron, la colaboración de voluntarios (nacionales y extranjeros), la angustia de los padres de las muchachas, los relatos de la gente que las conoció... Desde Colombia hasta Costa Rica, desde el Caribe hasta el Pacífico, no hubo un panameño que no abrigara, en lo más profundo de su corazón, la esperanza que las chicas aparecieran (deshidratadas, debilitadas, pero vivas). Pero esta esperanza se esfumó cuando en un remoto paraje fueron hallados los restos mortales de las jóvenes, al lado de algunas de sus pertenencias.
 
Toda la sociedad se conmovió. ¿Qué fue lo que pasó? ¿De verdad las asesinó una fiera hambrienta? ¿O fueron víctimas de homicidio? ¿Cómo es posible que pasara esto? Los padres de las muchachas expresaron su inconformidad con la forma en que se manejó la investigación;  pero si hubo negligencia o no, eso solamente Dios lo sabe. De lo que sí estoy segura, es que las infortunadas chicas, Kris y Lisanne, no han sido las únicas que han desaparecido en circunstancias extrañas.
 
Todavía recuerdo el caso de una joven llamada Yesenia, estudiante de enfermería, que se internó en un callejón solitario y jamás apareció. Y una niña, Mónica Serrano, a la que su madre no ha vuelto a ver. Recientemente, un niño de nueve años del sector de Los Abanicos, también desapareció. Y el hecho más triste se dio recientemente en Changuinola, cuando una pequeña que había desaparecido de su hogar, fue hallada muerta, supuestamente, atacada por lagartos.
 
Niños, niñas, bebés, adolescentes y adultos jóvenes desaparecidos. Algunos de ellos jamás aparecen - vivos o muertos. A otros los hallan cruelmente asesinados. ¿Qué es lo que está pasando? ¿Porqué se está multiplicando la cantidad de gente joven desaparecida? ¿Quién está detrás de estos hechos deplorables?
 
Algunas chicas, simplemente, huyen de sus hogares. Demasiado rigor o demasiada libertad en su crianza, ambos extremos son malos. Ellas inevitablemente reaparecen luego de una angustiosa búsqueda por parte de sus progenitores. Pero aparecen.
 
También, existen personas con inclinaciones a la pedofilia que dan rienda suelta a sus fantasías y luego, para encubrir sus delitos, deciden asesinar a sus víctimas.
 
Finalmente, está el espinoso asunto del tráfico humano, gente joven a la que secuestran para obligarlas a prostituirse. Incluso, puede hablarse del tráfico de órganos, pero existen autoridades que rehúsan creer que esto exista, recuerdo haber leído un artículo en una publicación internacional, bastante seria, en la que se niega tajantemente esta posibilidad. Otras afirman que sí opera una mafia que asesina personas jóvenes para extraer sus órganos y venderlos en los países desarrollados, a personas con padecimientos crónicos.
 
En todo caso, la sensación de bienestar y de seguridad ha desaparecido. Cada quien teme por sí mismo y por sus hijos;  a más de uno le he escuchado decir que no se atreven a salir solos a la calle y de noche, mucho menos. Incluso gente sencilla, sin vínculos con pandillas, han sido víctimas de tiroteos y homicidios, confundiéndolos con terceras personas.
 
Es imposible que nos quedemos en nuestros hogares, confinados día y noche por temor a lo que pueda ocurrirnos fuera;  puesto que aun dentro de la casa corremos peligro de una bala perdida, o un atentado o la visita de un delincuente. Debemos dejar de confiar en nosotros mismos y doblar rodillas delante del Señor, que es el único que nos puede guardar de todo peligro y cubrirnos con la sangre de Cristo que venció a los principados y a las potestades en la cruz del Calvario.
 
Oremos por nuestras familias, vivamos bajo la bendición de depender de Él y no de nosotros mismos, como si el ser humano tuviera potestad sobre todas las circunstancias que acontecen en nuestra sociedad. "El temor del hombre pondrá lazo;  mas el que confía en Jehová será exaltado". Proverbios 29:25.

sábado, 19 de julio de 2014

El Sufrimiento de un Trabajador Pobre.

Hace poco, conversé con I.T., quien venía de una cita médica en David. Aparentemente, aquí en Changuinola el sistema de salud pública no posee especialistas para ciertas dolencias físicas, así que I.T. tuvo que viajar a mi provincia para tratarse allá. Cuando le pregunté a qué se debía esta cita médica, me contó que hace algunos años, se intoxicó gravemente con un químico que normalmente utiliza BFC en sus operaciones. Estuvo al borde de la muerte, llamaron a su esposa para que estuviera presente en sus momentos finales, cosa que felizmente no ocurrió. Sin embargo quedaron secuelas de esta vivencia, al recibir mucho sol, este hombre experimentaba fuertes dolores de cabeza y se impacientaba con los gritos de sus hijos (cosa que antes de este incidente, no le afectaba en lo mínimo).

También E.A. se intoxicó con un químico en la empacadora, dejándolo a punto de quedarse ciego. A pesar de su juventud, él atribuye su delgadez al hecho de que manipula estos compuestos.

Otro que tuvo dificultades con el riego aéreo para el control de la sigatoka fue A.S.T. Iba conduciendo tranquilamente su tractor cuando la avioneta de fumigación dejó caer algo de un líquido transparente sobre él. No le cayó en la cara, porque el casco lo protegía, pero sí regó sus brazos y pecho;  así que se le lavó y restó importancia al incidente. Sin embargo, al día siguiente una horrible erupción cutánea apareció en el lugar afectado, obligándolo a buscar asistencia médica.

¿Qué falló en estos casos? ¿Estos tres trabajadores obviaron los procedimientos de seguridad? ¿Fueron accidentes laborales fortuitos, algo que ocurrió porque tenía que ocurrir, o pudieron haberse evitado? ¿Qué hacen Coobana y BFC para minimizar estos incidentes?

A cada uno de ellos (motorista, deshojador y tractorista) les pregunté cuánto ganaban mensual o quincenalmente, y su respuesta me dejó asombrada. Yo pensé que, dado que madrugan y soportan las inclemencias del clima sobre sus humanidades, estaban ganando como mínimo 450.00 por mes, sin embargo no es así. Y, como estamos en temporada baja, nada más hay cosecha de banano durante ciertos días: al ganar por hora, obviamente, obtienen menores ingresos y la economía familiar se resiente.

En el caso de I.T., su esposa también trabaja, pero igual, mantener 4 hijos pequeños (una de ellas, con cierta discapacidad física) con 58 ó 60 balboas por semana es un reto. Y, en la situación de A.S.T., sus tres hijos mayores ya son independientes, pero su esposa depende de él, lo mismo que sus dos hijos más pequeños. Se siente tan asfixiado, que me confesó que le gustaría hallar un empleo nocturno, para compensar la falta de fondos. Incluso, le gustaría regresar a la comarca para trabajar en su heredad, no obstante la reciente crecida del río Cricamola lo disuadió.

Yo podría, al igual que muchos, despotricar en contra de los indígenas: tienen más hijos de los que pueden mantener y no estudian, cerrándose a sí mismos la puerta de oportunidades y perpetuando el círculo de la pobreza sobre sus hijos. Pero, a estas alturas, ninguna de estas críticas va a edificar las vidas de estas personas, ni va a ayudarles a paliar su situación.

La semana pasada, los trabajadores afiliados a Sitrapbi y Sitraibana salieron, como todos los años, a marchar por las calles de Changuinola, recordando a Antonio Smith y a todos aquellos lisiados y fallecidos durante la refriega de 2010. Abel Beker denunció que BFC y las fincas independientes desean eliminar todo género de transporte del banano que no sea el acarreo manual. De implementarse este sistema, algunos empleos podrían desaparecer, poniendo en una situación de desesperación a varias familias. Y los jornaleros que acarreen los racimos desde las fincas hasta las empacadoras podrían comprometer su salud a largo y mediano plazo.

Realmente, como cristianos, debemos orar para que estas empresas (que tanto han contribuido a la economía de la región y generado tantas fuentes de empleo, que son una bendición para las familias de la localidad), tomen decisiones sabias que sean de beneficio para todos los involucrados. No hay que olvidar que los bananos fragantes y dulces que Usted y yo comemos, están regados con las lágrimas y sudor de muchos trabajadores pobres de esta hermosa provincia.

domingo, 8 de junio de 2014

Comentarios breves de medio año.

A un mes de terminar mi carrera universitaria, he hecho un alto para evaluar algunas circunstancias que me rodean y hacer comentarios breves acerca de estas situaciones, sin ánimo de ofender a nadie.

1. Mi escuela, por la misericordia de Dios, entregó en la última semana de mayo el borrador del proyecto de autoevaluación institucional. Recuerdo que los supervisores se quejaron de que la gran mayoría de los educadores se han metido en eso, no porque estén interesados en mejoras reales a sus planteles, sino solamente por el aumento de B/.300.00. Yo, por mi parte, estoy interesada en mejorar la calidad de la educación que imparto y me fascina la investigación, a tal punto que en el futuro quisiera especializarme en eso;  sin embargo, todavía estoy escéptica. ¿Qué consecuencias tendrá el no cumplimiento del proyecto? ¿Tendrá el Estado la capacidad y la voluntad de pagarnos ese aumento, máxime cuando el 1 de julio asume el cargo otra administración? ¿Intentarán privatizar la educación panameña? Todas esas son cosas que tal vez mis colegas no analizan.

2. Hablando de cambio de administración, se ha comentado mucho que en estas elecciones ocurrió algo irregular y hay muchas personas inconformes con los resultados, sobre todo, con las impugnaciones. Verdad o mentira, solamente puedo a citar al profeta Daniel, quien bajo inspiración divina afirmó que es Dios quien quita reyes y pone reyes, así que si Varela ganó la presidencia, fue el designio de Dios para cumplir sus propósitos con el pueblo panameño. Incluso los presidentes, dictadores, reyes, primeros ministros y otros gobernantes, que han sido malos, sirven para los propósitos de Dios porque hacen que el pueblo de Dios, los cristianos, dependamos de Dios en ayuno y oración para que las cosas mejoren y caminen bien. Hay que recordar que Romanos 13 inculca en el cristiano la necesidad de orar por las autoridades y bendecirlas para que haya paz, independientemente si el gobernante de turno es satanista, masón o ateo. Antes, cuando yo no conocía la Palabra del Señor, era muy crítica y no respetaba a las autoridades, pero ahora que conozco las Escrituras, sé que mi labor como cristiana no es burlarme de los alcaldes, representantes, diputados, ministros o presidente, sino orar y bendecirlos, porque si ellos administran bien, todo el país recibirá los beneficios.

3. En ese orden de ideas, me entristece mucho, mucho, mucho, la actitud de la gente hacia el Señor y su Palabra. Quieren que Dios se acomode a sus ideas, tradiciones, crianza, cosas que les inculcó su familia. Son cristianos, porque creen en Cristo, pero no son cristianos bíblicos, porque toman de la Biblia solamente lo que les gusta o está de acuerdo con sus doctrinas, y rechazan los demás preceptos que el Señor estableció para beneficio de nosotros mismos. Tengo una parienta política que padece de una enfermedad crónica, ella, su esposo y sus hijas gastan mucho tiempo y dinero - por no mencionar el sufrimiento que sus constantes enfermedades conlleva - en atención médica y medicamentos. Yo estoy plenamente convencida de que el Señor los puede restaurar en todas las áreas de sus vidas (la salud, sus finanzas, sus relaciones, todo), pues yo así se los he testificado, pero ellos han decidido darle la espalda a las cosas de Dios. Buscan a Dios a su manera, se conforman con lo que su religión les dice y olvidan que en los diez mandamientos (Éxodo 20) se prohíbe el uso de imágenes. Y ahí están, como muchos, sufriendo innecesariamente en esta vida y con la expectativa de condenación y juicio eterno, porque en Apocalipsis se establece con toda claridad que ningún idólatra entrará en el reino de los cielos.

4. ¿Para qué aferrarse a cosas que lo perjudican a uno, pudiendo tener una vida de victoria al rendirle nuestro corazón a Jesucristo? La gente piensa que uno tiene que hacer un sacrificio grande, como ponerse una corona de espinas o torturarse uno mismo para que Dios se digne en atender nuestras peticiones. Tienen tan poco conocimiento de las promesas del Señor que dicen: "Dios, dame salud y lo demás lo resuelvo yo solito", que no saben que es Dios quien provee TODAS nuestras necesidades y no solamente eso, sino que está deseoso de que le pidamos con un corazón contrito y humillado, Él desea que dependamos de Él para todo, porque nuestro Señor Jesús dijo que quien no se hace como un niño, no entrará en el reino de los cielos. ¡Un niño no le dice a su papá: "dame trabajo y todo lo resuelvo solo, sin molestarte"! Lo único que el Señor nos pide por todas estas promesas de sanidad, restauración espiritual, prosperidad y victoria es que le amemos a Él y a nuestros semejantes y que le sirvamos con un corazón sincero. Pero a la gente no le gusta que le hablen de rectitud, es más fácil alegar que la Biblia se contradice, que fue escrita por hombres y no por Dios, que la gente que va a la iglesia son unos hipócritas y que nadie ha subido a los cielos y bajado para saber que lo que está en las Escrituras es verdad. A esto, yo respondo que sin santidad nadie verá al Señor y que Él dice que debemos ser santos como Él lo es. Ser santo no es vivir encerrado en un mundo de fantasía, sin hablar con nadie;  ser santo es seguir los mandamientos del Señor, independientemente de que nos gusten o no. Apartarnos del pecado, aborrecer lo que Dios aborrece y apasionarnos por lo que Él ama. Romanos 6:23 dice "porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús".

En conclusión, quise hacer comentarios breves, pero no lo logré, me extendí un poco más de lo que quería. Sin embargo, lo medular de este mensaje, es que cada día debemos luchar por conservar la salvación que Jesús nos dio con su muerte en la cruz, dejándonos guiar por el Espíritu Santo y escudriñando las Escrituras para que el Señor nos muestre su voluntad. Pedir en oración que se haga su voluntad en nuestras vidas y servirle con un corazón lleno de su amor.

sábado, 15 de marzo de 2014

Confusiones y Confundidos en un año electoral.


A menos de dos meses para las elecciones generales 2014, me he sentado a meditar en la actitud de mis compatriotas (y la mía), con respecto de sus preferencias. Algunos ya eligieron, de acuerdo a su afinidad política, por qué presidente, diputado, representante y alcalde van a votar;  otros, están pendientes de las encuestas para ver quién encabeza las preferencias, porque quieren “votar a ganador”. Y una minoría, entre la que me ubico, estamos totalmente confundidos, sin poder decidir, entre todos los candidatos, cuál realizará la mejor labor en beneficio del pueblo panameño.

El otro día conversé con un taxista, excelente amigo de mi esposo y él me decía que todos los candidatos a presidente “tienen cola que le pisen”: de uno de ellos me comentó que es homosexual, que el otro es prepotente y que el tercero es mujeriego y títere de alguien más. Existen otros candidatos, pero a juzgar por las encuestas, no tienen opción.

Al bajar del taxi, me sentí terriblemente confundida. ¿A quién creerle? Los simpatizantes de un colectivo determinado defienden a capa y espada a su líder, minimizando sus debilidades y exagerando sus virtudes;  en tanto que satanizan y hacer escarnio de sus adversarios, sin reconocer sus fortalezas.

No me parece bien juzgar las figuras públicas sobre la base de sus vidas privadas. Estoy totalmente convencida que cada uno de ellos tiene cosas buenas que aportar a la nación: ideas innovadoras, ayuda a la gente necesitada, nuevas fuentes de empleo, progreso y desarrollo en todas las áreas. Si los miembros de su partido político los eligió, fue porque visualizaron en ellos una esperanza de que las cosas mejorarán. Pero, como seres humanos falibles, también tienen debilidades que superar, tanto en su personalidad, como en otros aspectos. Y son precisamente estas fallas las que utilizan sus opositores para arrojar lodo a su reputación y entorpecer su trabajo.

En conclusión, debemos orar para que el Espíritu Santo nos dé el discernimiento y la sabiduría para votar en estas elecciones 2014. Que los candidatos a presidente, alcaldes, representantes y diputados que el pueblo panameño elija, sea de acuerdo a la voluntad de Dios, para que se cumplan sus planes y propósitos en esta nación bendecida.

jueves, 6 de febrero de 2014

Hidroeléctricas y minería en Panamá: una gran disyuntiva.

Hoy, miré vía Internet la noticia en un diario nacional, que narra una protesta de campesinos en contra de la construcción de proyectos hidroeléctricos en sus comunidades, a la vez que recuerdan a compañeros de lucha fallecidos hace poco. Los altos directivos de estas compañías se defienden diciendo que solo un puñado de moradores de las comunidades aledañas al río salen a obstruir la vía interamericana con este fin. De hecho, afirman ellos, existe un grupo grande de indígenas que están dispuestos a manifestarse, no en contra del proyecto, sino para que se agilicen estos trámites y que los pobladores comiencen a disfrutar de los beneficios: empleos, construcción de escuelas y hospitales...

No pude evitar recordar lo que leí acerca de los indígenas kayapós, en la revista National Geographic de Enero de 2014. Hubo una reunión en un poblado del Amazonas brasileño, en el que los principales caciques acudieron al lugar para investigar por qué motivo algunos caciques menores habían recibido dinero de Electrobras, la empresa constructora de hidroeléctricas en Brasil. Algunas comunidades han recibido el equivalente a 15,000 dólares, además de proyectos sociales de vivienda, salud y educación, motores fuera de borda y muchas cosas más.

Y yo pregunto, ¿qué tiene de malo que una comunidad disfrute de los beneficios de una empresa generosa? ¿a quién no le gustaría erradicar el desempleo en las poblaciones de su país y que exista un sistema de donaciones para ayudar a la gente más necesitada?

Observé las fotografías de los guerreros kayapós, tipos robustos, con largas cabelleras negras, semidesnudos, con el cuerpo embadurnado de tintes vegetales y extravagantes adornos en brazos y cuello. La mayoría no sabe leer ni escribir y subsisten a base de caza, pesca y recolección. Sin embargo, poseen conocimientos profundos acerca de las propiedades curativas de las plantas de su entorno.

La persona que redactó este artículo en National Geographic no atacó a Electrobras por ayudar a la gente de las comunidades indígenas;  pero sí expresó puntos de vista que dejan mucho qué pensar. Por ejemplo, en lugares donde el cauce del río fue desecado por causa de los embalses, los mismos indígenas que antaño subsistían de la pesca y caza de animales de la región, al ver su hábitat destruido por la deforestación y la invasión de colonos, tuvieron que salir a la "civilización" (un entorno urbano para el que no están preparados y donde se les discrimina por ser indios) para ganar dinero y así acudir al supermercado a comprar víveres.

Además, dice el autor, la vegetación anegada produce metano, fuerte contaminante ambiental. Al talar grandes extensiones de bosques y modificar el curso natural de los ríos, muere una significativa cantidad de especies vegetales y animales, alterando también el estilo de vida de los pueblos originarios del lugar. Puede surgir problemas debido al gran número de obreros que se trasladan a ese sitio a trabajar para la hidroeléctrica, grupos humanos con una idiosincrasia y modo de vivir totalmente diferente a los moradores de la comunidad.

¿Cuánto cuesta, social, económica, cultural y ambientalmente, la construcción de hidroeléctricas y minas a cielo abierto en un país? ¿Y cuánto cuesta el no hacerlo? Desempleo o destrucción ambiental. Escoger una cosa u otra. Es difícil observar a un grupo grande de panameños, gente que merece oportunidades, con sueños, metas e intereses, cuya familia merece un mejor futuro y con grandes habilidades y conocimientos, pasar por desempleo o subempleo, pudiendo tener un empleo digno - al menos, mientras dure el proyecto hidroeléctrico o minero. Pero también es deprimente constatar la extinción de especies amenazadas, la contaminación de las aguas y la destrucción de un paisaje prístino, mientras se fuerza a los moradores de una comunidad a renunciar a sus heredades por una cantidad ínfima de dinero.

Los indígenas panameños continuarán protestando en las calles, algunos sinceramente involucrados en la defensa de sus tierras ancestrales y otros movidos por razones políticas. Sin embargo, la disyuntiva entre progreso y conservación ambiental seguirá siendo un tema que desatará opiniones encontradas entre los ciudadanos panameños.

domingo, 29 de diciembre de 2013

Urgente: cambio de actitud para el 2014.

Hace poco, tuve la oportunidad de charlar con A.S.T. Él me había comentado que estaba en Changuinola  únicamente por razones de trabajo y que soñaba con regresar a una pequeña heredad que poseía en Cricamola. Le pregunté que si regresaría a Cricamola con su esposa tan pronto como se jubilara de la compañía exportadora de banano en la que labora. Me contestó que la mortalidad de los jornaleros como él se acerca a los sesenta años de edad y que muchos, al jubilarse, ya están enfermos. De hecho, A.S.T. me confesó que, en su familia, la gente fallece joven y él está totalmente convencido que morirá en la plenitud de su vida.
 
R.A.A.A. es otro pesimista. Recientemente, me pidió oración por su hijo, gravemente enfermo, a quien llamó "el único heredero de mi pobreza". Cerré los ojos y recordé el comentario de la madre de R.A.A.A., quien decía que la única manera en que ella o su esposo viajarían a Panamá, sería para tratarse como pacientes en el Hospital Oncológico. Traté de refutar semejante afirmación, pero R.A.A.A. me dijo que sus padres son realistas, que ellos saben que son pobres, que siempre lo serán y que la única manera de salir de Bocas del Toro es, forzosamente, a través de una enfermedad incurable que requiera hospitalización.
 
Quiero pensar que A.S.T. y R.A.A.A., por desconocimiento de las promesas del Señor escritas en su Palabra, hablan de una manera fatalista, glorificando su situación financiera, convencidos de que no merecen una vida mejor. Sin embargo, incluso dentro de la iglesia, he escuchado a hermano(a)s con muchos años en el evangelio que se expresan de manera negativa y no conformes con ello, se esmeran en inyectarle pesimismo a los demás.
 
A pocos días de finalizar 2013 y empezar un nuevo año, yo hago un llamado urgente a todos los seres humanos que tengamos un cambio de actitud. Que comencemos 2014 con una mentalidad de victoria, que aunque estemos pasando por dificultades familiares, financieras, laborales, académicas o de cualquier naturaleza, entendamos que son situaciones pasajeras. No se trata de negar los problemas, o de fingir alegría u optimismo;  sino de confiar en el Señor, creyendo que Dios tiene el poder para restaurar nuestras vidas y afrontemos las pruebas con amor, fe y esperanza (1 Corintios 13:13).
 
Al poner toda nuestra confianza en el Señor, nuestra esperanza aumenta y soportamos las dificultades con una mentalidad diferente, sin amargarle la existencia a los demás, buscando culpables a nuestra situación desesperante y que creemos irremediable. Es tiempo de leer la Palabra y apropiarnos de las promesas de vida eterna, sanidad y prosperidad que nuestro Señor, en su infinita misericordia, nos ha legado a través de los diversos libros de la Biblia.
 
Es tiempo de arrepentirnos de todas esas palabras negativas con las que contaminamos nuestras almas y los ánimos de otras personas alrededor nuestro y empecemos a proclamar palabras de fe, sanidad y reconciliación con el Padre celestial a través de la persona de Jesucristo. Después de todo, el evangelio son buenas noticias para todo aquel que cree (2 Corintios 3:5-6, 9).

martes, 3 de septiembre de 2013

Ser saludables, ¿a qué costo?

No hace mucho leí el libro de Kevin Trudeau, "Natural Cures...", en el que se alerta de los peligros del estilo de vida moderno. En él, se pormenoriza la supuesta corrupción que existe en el sistema político estadounidense, en la FDA y, sobre todo, en la industria farmacológica.
Se denuncia los efectos tóxicos de alimentos cargados de colorantes y saborizantes artificiales, glutamato monosódico, jarabe de maíz de alta fructosa, aspartame y otros edulcorantes artificiales, azúcar y harinas refinadas, aluminio y otras barbaridades.
Según el autor, existen perjuicios para el organismo humano con el agua del grifo (por el cloro), por el uso del desodorante antitranspirante, champú, cosméticos y demás artículos de higiene personal moderna. También, el caos electromagnético producido por el uso de electrodomésticos, el estrés producido por ver noticias en televisión e incluso, el contacto con personas negativas. Todo esto, sin mencionar el tratamiento que la industria láctica y cárnica prodiga a sus productos, provenientes de animales maltratados, cargados de antibióticos y hormonas de crecimiento.
Se culpa a todos estos factores como los causantes de la epidemia de obesidad en los Estados Unidos y al creciente número de pacientes de cáncer, diabetes, hipertensión, lupus y otras enfermedades comunes en occidente. A pesar de lo anterior, el autor también proporciona claves para que las personas mejoren su estilo de vida, a través de la dieta orgánica y de elecciones saludables. Como las siguientes:
  • Evitar el contacto permanente con electrodomésticos y torres de alta tensión.
  • Utilizar ropa blanca y de colores claros lo más posible.
  • Reducir el número de cosméticos.
  • Consumir alimentos orgánicos y evitar restaurantes de comida rápida.
  • Utilizar filtros para el agua que se bebe y con la que se entra en contacto.
  • Eliminar alimentos industriales y altamente procesados.
Como vegetariana practicante, he abandonado desde hace varios años el consumo de bebidas gaseosas, bebidas alcohólicas y carne (incluyendo pollo, pavo y pescado). Ahora utilizo jabón, champú y acondicionador orgánicos de una conocida marca costarricense y evito, hasta donde me sea posible, la ingestión de alimentos industriales altamente procesados.
Sin embargo, existen recomendaciones del autor que me parecen impracticables, debido al estilo de vida que llevo, por ejemplo, soy una profesional de los sistemas computacionales y decir que voy a dejar de utilizar el teléfono móvil o la laptop se me antoja impracticable. Además, mi salario no alcanza para colocar filtros de agua en todos los grifos de mi casa en David y del apartamento que alquilo en Changuinola, o, peor aún, tener que comprar agua embotellada para beber, bañarse, lavar mi ropa, cocinar, fregar...
Hay que recordar que tanto en el lugar donde presto mis servicios como educadora, como en el sitio donde rento un apartamento, están ubicados en fincas bananeras, donde se fumiga vía aérea religiosamente. A veces me pregunto, cuando entro en contacto con tantos niños con problemas de aprendizaje y adolescentes con leucemia, si los químicos rociados a través de estas fumigaciones no estarán incidiendo en estos padecimientos; así como en las muy comunes alergias, asma y frecuentes resfriados, de los que incluso yo he sido víctima.
En conclusión, admiro a Kevin Trudeau, porque ha sido muy valiente en denunciar ante la opinión pública cómo las grandes compañías se hacen millonarias a costo del bienestar físico y mental de la gente. Estoy de acuerdo con él en que la agricultura orgánica provee de grandes beneficios ecológicos y para la salud de las personas y que un estilo de vida saludable - más que una dieta pasajera - es la mejor prevención contra la enfermedad física y mental. No obstante, también pienso que cada uno debe hacer sus propias elecciones basándose en sus posibilidades económicas y sistema de creencias; porque lo que resulta satisfactorio para uno, no necesariamente será bueno para otra persona.

domingo, 14 de julio de 2013

El banano comercial: algunas cosas que yo desconocía de su producción.

La primera vez que llegué a Changuinola, me sorprendió ver la gran cantidad de plantas de banano sembradas a lo largo de las vías de acceso al centro de la ciudad. No se parecían a las que sembró mi difunta bisabuela y uno que otro vecino en las tierras altas chiricanas, las cuales producían bananos (los chiricanos decimos “guineos”) pequeños, de intenso color amarillo y fuerte olor. Nada de eso. Eran unos racimos enormes, envueltos en unas extrañas bolsas azules, con perforaciones menudas.
 
Alquilé un apartamento pequeño, al lado de una empacadora de banano. El casero me había advertido que, después de las 5:30 a.m. era imposible conciliar el sueño, puesto que los transportadores arrancaban los “motores”, unos curiosos vehículos utilizados para mover los racimos de frutas desde la finca hasta la empacadora. Pero como tengo la costumbre de levantarme mucho más temprano que esa hora, no he confrontado dificultad alguna hasta el momento.
Así que, a medida que me habituaba a las vicisitudes de vivir en Finca las 30 (apagones de luz, clima impredecible, mala iluminación nocturna, delincuencia y suspensiones periódicas en el suministro de agua potable, entre otras cosas), también me puse a observar el movimiento del lugar: gente en jeans y botas de hule, yendo y viniendo;  chicas con delantales impermeables color amarillo, indígenas ngöbe con la ropa manchada de resina portando objetos que me parecieron guadañas en sus mano y jefes dando órdenes por doquier. Sentí una curiosidad enorme por saber lo que ocurría dentro de aquellos recintos.
A medida que comencé a conocer personas y a leer información sobre el tema (principalmente, del libro “El Indio sin ombligo”, del doctor Pernett y Morales y algunos artículos publicados en Internet) mi mente se formó una idea de lo importante que es la producción del “oro verde” en la economía de Changuinola. Sin afán de publicitarlo, el cultivo de banano ha proporcionado una gran cantidad de empleos vinculados directa e indirectamente con este rubro, aparte del surgimiento y desarrollo de universidades, negocios e industrias.
El domingo anterior, conocí a un supervisor, a quien llamaré Fran. Como resultó una persona de suave trato y a quien no parecían molestarle mis constantes preguntas, inquirí acerca del funcionamiento de las empacadoras: ¿para qué envuelven las cabezas de banano en bolsas azules? ¿cómo saben en qué momento cosechar? ¿por qué colocan unos objetos en forma de media luna en los racimos de banano? Y, finalmente, ¿qué rayos es una bacadilla? (Esta palabra la busqué en el Diccionario de la RAE y no la hallé, aunque lo intenté tanto con “v” y como con “b”, por lo que no estoy segura de cómo se escribe, realmente).
Fran me explicó que, contrario a lo que pudiese observarse a ojo de buen cubero, el cultivo del banano comercial se desarrolla de una manera científica y sistemática. Los bananos no se cosechan caprichosamente, existen unas cintas y unas medidas de calibración que sirven de referencia;  aparte de consideraciones logísticas (cantidad de personal disponible para cosechar, transportar, tratar y empacar la fruta) y climáticas, las cuales determinan si una temporada es de baja o alta actividad. Además, no se puede atiborrar una caja con bananos: se ha determinado un rango aceptable de peso y madurez de la fruta para poder envolverla en una cubierta plástica y sellar las cajas.
Existen cultivos que se pueden producir en casa, sin necesidad de muchos cuidados, desarrollando cosechas apreciables, como es el caso del guandú y los mangos. Con los bananos no ocurre igual, se requiere de bolsas plásticas para envolver las cabezas hasta el momento de su cosecha (para evitar las picaduras de insectos) y fumigación constante para mantener a raya toda clase de plagas;  amén de que las condiciones atmosféricas (sequedad o lluvias torrenciales) pudiesen afectar negativamente al producto final. Incluso, la cantidad de hojas que posee la planta en el momento del corte determinan la calidad de la fruta, pues pudo haber sido expuesta a demasiado sol, lluvia o evaporación de humedad y temperaturas que no son óptimas.
El corte de hojas dañadas o amarillentas, la fumigación aérea, la revisión prolija de cada racimo – colocándoles unos objetos de polyfoam, llamados “galletas”, entre mano y mano de banano – son cuestiones a considerar. Existen controles de calidad para todo, inclusive, llegan autoridades foráneas a cerciorarse que los fertilizantes, fungicidas e insecticidas utilizados en las fincas cumplan con las normas internacionales de seguridad, con el menor daño posible al ambiente y las personas que laboran allí.
En conclusión, el cultivo de banano ha impulsado grandemente la economía bocatoreña, generando fuentes de ingreso directas e indirectas y el surgimiento de negocios a todo lo largo de los lugares poblados de Changuinola, cercados por interminables sembradíos de banano y la esperanza de una vida mejor.

viernes, 19 de abril de 2013

La Agricultura Orgánica

En esta semana, tuve la necesidad de salir de la comunidad donde presto mis servicios como educadora y se me ocurrió pedirle un aventón al Ingeniero A.L., quien supervisa a las personas que trabajan en el huerto escolar. Durante todo el trayecto, estuvo dialogando conmigo de las bondades del huerto escolar: es una actividad productiva y gratificante para los residentes de la zona - en su gran mayoría, indígenas - , además de una fuente de ingresos extra. En un momento del viaje, detuvo el vehículo a la orilla de la calle, encendió su laptop y me mostró, una a una, fotografías que evidencian su trabajo: producción de arroz, tomates, espinaca, repollo, remolacha, cebolla, cebollina, lechuga romana, pepinos, nabos, frijoles...
 
No salía de mi asombro. Siempre tuve en mi mente el prejuicio de que solamente en las Tierras Altas chiricanas, de donde provengo, se podía producir frutas, legumbres y flores de semejante calidad, no en suelo arcilloso bocatoreño (sin embargo, hay que recordar que el globo de terreno donde se encuentra la escuela perteneció en algún momento a Bocas Fruit Company y, por tanto, está excelentemente abonado). El Ingeniero sonrió al notar mi interés y me explicó que es uno de los pioneros en el uso de un nematicida orgánico, elaborado a partir de un helecho común en esta zona. Con orgullo, me indicó la diferencia entre las legumbres producidas en mi tierra y las que su gente y él producen en el huerto escolar: la ausencia total de químicos residuales, tóxicos para el organismo humano, debido a la utilización de métodos de producción 100% orgánicos.
 
Le mencioné que soy vegetariana y que cuido mucho de mi salud, por lo que estoy totalmente a favor de la agricultura orgánica. La verdad es que no me duele pagar un poquito más de dinero por productos orgánicos, pues sé que son amigables con el ambiente y son altamente beneficiosos para mi salud;  sin embargo, no pude evitar tocarle el tema de la polémica entre los agricultores orgánicos y quienes afirman que para alimentar a una creciente población mundial (con el agotamiento de los suelos y la escasez de aguas potables y de suelos para la agricultura) se necesita la producción de monocultivos a gran escala y el uso de cada vez más potentes plaguicidas.
 
El Ingeniero comprendió estos argumentos y me dijo que era cierto, por lo que no los refutaba ni afirmaba estar en contra de ellos. No obstante lo anterior, también me dijo que los huertos caseros y escolares, utilizando métodos orgánicos es una garantía de alimentación saludable, además de una ayuda a la economía familiar o escolar, tanto si se consumen estos productos, como si se venden. Y, mi escuela no es el único centro educativo de la provincia de Bocas del Toro donde el Ingeniero L. coordina estas actividades, adicionalmente también dirige cuatro proyectos más.
 
A.L. tuvo la amabilidad de llevarme hasta la puerta de mi casa. Al despedirme de él y cerrar la puerta, me puse a meditar en la pasión con la que me habló de estas cosas y de la gente que, sin ganar un centavo, pero con la disposición de aprender algo productivo, sacrifica su tiempo para entregarse a esta actividad tan gratificante.